Introducción: Es como ir al museo de un gran país y nos enseñan los hijos que lucharon por levantar ese país. El pueblo de Israel lo levantaron hombres y mujeres que siguieron a su líder. Y en este capítulo trata acerca de la "visión" (capacidad para comprender las cosas de manera acertada) espiritual, íntegra (completo) y que soportaron terribles oprobios y padecimientos "antes que renunciar a su fe".
Esto es la fe.
Lo que nos lleva a lo que estamos esperando. En este versículo describe lo que la fe hace por nosotros. La fe es la "seguridad" de las "realidades que se esperan"; se nos hagan tan reales como si ya las tuviésemos y provee una prueba "consciente" e inalterable de que las bendiciones espirituales invisible del cristianismo son totalmente ciertas y reales. Nos trae el futuro al presente y "hace visto lo invisible". La fe es la confianza en la fiabilidad de Dios. Es la seguridad de que lo que Dios dice es verdad y que lo que promete se cumplirá. No es un salto en las tinieblas. Exige la más segura evidencia en el universo y la encuentra en la palabra de Dios. No se limita a posibilidades, sino que invade el ámbito (perímetro de espacio o lugar) de lo imposible. Alguien ha dicho: "la fe comienza donde terminan las posibilidades". Si algo es posible, no hay gloria para Dios en aquello. Autor desconocido: "la fe, la fe poderosa, la promesa contempla y solo a Dios mira; se ríe de las imposibilidades y grita: ¡Así se hará!". En la vida de la fe se presentan dificultades y problemas (seguridad, confiable). Dios pone a prueba nuestra fe en el crisol (alta temperatura) para ver si es genuina. Alguien dijo: "las dificultades son el alimento de la fe". (2) A causa de haber andado por fe y no por vista, los dignatarios (persona que ocupa un alto puesto, de mucha autoridad) del Antiguo Testamento recibieron la aprobación divina. Dios da testimonio de ellos en estos versículos. (3) La fe nos da el único relato verdadero de la creación. Dios es el Único que estaba ahí; Él nos dice cómo sucedió. Creemos Su palabra y con ello conocemos. ¡Amén! Se acepta sencillamente por un acto de fe. El universo fue eternamente organizado por la palabra de Dios. Dios habló y la materia vino a ser. Esto concuerda perfectamente con el descubrimiento por parte del hombre de que la materia es esencialmente energía. Cuando Dios habló, hubo una acumulación de energía en forma ondulatoria que se transformó en materia y el mundo "surgió" al ser. De modo que lo que se ve fue hecho de cosas "no visibles". La energía (poder) es invisible, igual es el caso para el ojo desnudo, con los átomos, las moléculas y los gases; pero en sus combinaciones se hacen visibles. El hecho de la creación tal como está expuesto en Hebreos 11:3 es indiscutible. Nunca ha sido mejorado y nunca lo será. (4) Adán y Eva son dejados a un lado en el registro de honor de la fe. ¡Oh, Dios! Cuando Eva tuvo que decidir si quien le estaba diciendo la verdad era Dios o Satanás, se decidió por Satanás. No quita que haya sido salvo por la fe, como se prefigura con las túnicas de pieles. (Constituir= formas dos o más cosas) Abel debe haber tenido alguna revelación de que el hombre pecador puede acercarse a Dios solo sobre la base de "sangre derramada". Quizás lo aprendió de sus padres, que fueron restaurados a la comunión con Dios solo después de haberlos vestidos con pieles de animales (Génesis 3:21) (Hebreos 9:22) En todo caso, exhibió fe acercándose a Dios con la sangre de un sacrificio. El sacrificio de Caín fue de vegetales o frutas; por tanto, incruento (no derramamiento de sangre). Caín prefigura (presentar a) el estéril intento de los hombres de salvarse por medio de buenas obras. Abel ilustra la verdad de la salvación por gracia, por medio de la fe. Alguien dijo: "no fue la excelencia personal de Abel lo que contempló Dios al contarlo justo, sino la excelencia del sacrificio que trajo su fe. No somos justificados por nuestro carácter de buenas obras, sino solo a causa de la excelencia del sacrificio de Cristo y por aceptarlo a Él. Abel fue asesinado por Caín porque la Ley aborrece la gracia. Pero el testimonio de Abel se perpetua. Aún habla por su fe. Hay un sentido en el que la fe hace posible que las cuerdas vocales de una persona sigan operando mucho tiempo después que su cuerpo está yaciendo en el sepulcro. La sangre derramada en tierra (habla) era como una voz de Abel, más elocuente que todas las palabras, que daba testimonio de que su muerte se debía, en último término, a la fe con que había ofrecido "a Dios los sacrificios que Dios mismo requería". Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
