Mega Zoé
Estudio #1099Iglesia en las casas

Amado No Imites Lo Malo

Amado No Imites Lo Malo llama a permanecer en la verdad.

Nuevo Testamento3 Juan3 min lectura

El trato de Juan al hermano Gayo es según le escribe en la carta, ¡amado! (¡el que es amado!). Por lo referente a Diótrefes (Vs.9,10), Juan llega a la conclusión de aconsejar a Gayo. "Amado…" (Vs.11) Es como decir: "Querido amigo…", "…no imites lo malo, sino lo bueno." A veces yo le digo a alguien: "No hagas como aquel que a todos se presenta como un líder." La razón porque lo digo es porque estas personas hacen lo malo, les interesa más el liderato que ninguna otra cosa y, como Diótrefes, suelen difundir comentarios malintencionados de otros con tal de ellos crecerse y sobresalir.

I. ¡Cuídate! Le dice Juan, "…no sigas lo malo y dedícate a seguir lo bueno."

Las buenas obras son evidencia de tener "RELACIÓN CON Dios".

Siendo así las cosas, vemos que el apóstol tiene graves dudas acerca del estado espiritual de Diótrefes.

Entonces, que quede claro hoy: ¡El que no obra bien no tiene ninguna RELACIÓN CON Dios!

¿Qué nos aleja del cuerpo de Cristo? ¡NO TENER RELACIÓN CON Dios!

En ocasiones hay personas que quieren arreglar la iglesia, pero ¡dejan la iglesia! Y aquel que deja la iglesia ES QUE NO TIENE RELACIÓN CON Dios.

Juan le está hablando a su querido amigo, Gayo.

Juan le escribe a Gayo para que le ayude con UN PROBLEMA SERIO.

¡Que Diótrefes difundía comentarios malintencionados sobre él y otros cristianos!

¡Y se negaba a respetar la autoridad del apóstol!

Entonces le dice a Gayo: ¡No seas imitador de lo que es malo!

¡SI SE IMITA EL MAL ES QUE NO SE HA VISTO A Dios!

"El que hace lo bueno es de Dios…" (Vs.11)

El creyente muestra con su conducta los rasgos de su familia espiritual: ¡Imita a Dios, su Padre!

¡Mientras que el que hace lo malo, no ha visto a Dios!

1 Juan 3:6 "Todo aquel que permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, NO LE HA VISTO, NI LE HA CONOCIDO."

Al no tener familiaridad, al no tener íntima comunión con Dios, ¡no puede imitarle!

La mención de la necesidad de imitar "lo bueno" le lleva ahora a Juan a escribir ¡SOBRE DEMETRIO!

¡Grande contraste entre ambos caracteres! ¡DEMETRIO ES TODO LO OPUESTO A DIÓTREFES!

¡Todos hablan bien de Demetrio!

¡INCLUSO, LA VERDAD MISMA!

¡LA VERDAD DABA TESTIMONIO DE DEMETRIO!

¡Demetrio no era la norma (el conjunto de reglas) para que por él la verdad fuera puesta a prueba, sino que la verdad era la norma por medio de la cual él fué probado!

Y habiendo sido así, puesto a prueba, ¡Demetrio estaba aprobado! ¡Aprobado por la verdad!

Somos probados por la verdad, porque la verdad es la que posee en sí misma la norma. Y ahí es que somos probados, ¡POR LAS REGLAS DE LA VERDAD!

¡Juan y todos los hermanos daban testimonio de Demetrio!

Y su buen testimonio llegó hasta ¡el testimonio de la verdad misma!

"El testimonio de la verdad misma", es que Juan usa la personificación (representación de una cosa en forma de persona) de la verdad para expresar a mayor grado los buenos atributos de Demetrio.

¡Juan se refiere a una exacta conformidad de la conducta de Demetrio con la fe que profesaba!

La genuinidad cristiana de Demetrio no necesitaba la evidencia de los hombres, ¡era evidente por sí misma!

El propio Juan, quien con el plural "…y también NOSOTROS…" (Vs.12), da a entender que él con su autoridad apostólica garantiza la veracidad y competencia de ese testimonio: "…y sabéis que nuestro testimonio es verdadero".

Hermano, ¡no imites lo malo, sino lo bueno! Busca siempre ser como Demetrio, ¡que todos den buen testimonio de ti, aún la verdad misma! Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz