Mega Zoé
Estudio #0998Iglesia en las casas

Quien hará todo lo que Yo quiero

Quien hará todo lo que Yo quiero enseña a servir con humildad.

Nuevo TestamentoHechos5 min lectura

Para David, ser un rey podría haber sido un lujo, pero hay que ver que él tenía un corazón conforme al de Dios. ¡Varón conforme a mi corazón! (Vs.22) ¡Que hermosura de corazón! David tenía su corazón dispuesto como para ser morada de Dios. Así fue como Dios lo vio a él. Se dice, que al pasar los años su cuerpo estaba muy gastado por haber estado en tantas guerras; David luchó mucho con el propósito de levantar una nación, la nación que conocemos como Israel. Dios le prometió a Abraham una nación y David se encargó de formarla en la nación de Dios. Hoy Israel está en el lugar que Dios escogió y nunca nadie la podrá destruir para siempre. Solo se necesitó un corazón dispuesto a la obediencia, "quien hará todo lo que Yo quiero."

I. Saúl, sin embargo, no agradó a Dios; fue así, por haber sido un desobediente.

Saúl hizo como él pensó que era mejor hacer las cosas y no como Dios quería.

Capturó vivo a Agag, rey de los amalecitas, perdonándole la vida y eso no debió ser así (1 Samuel 15:9).

Saúl también hizo sacrificio y eso le tocaba solo a Samuel (1 Samuel 13:8-13).

Saúl quería saber qué hacer, qué pasaría con los filisteos, pero Dios se había apartado de él y era su enemigo (I Samuel 28:16). Entonces, hizo lo prohibido, consultó con una adivina (1 Samuel 28:6-8).

Por su desobediencia Saúl recibió un espíritu malo que lo atormentaba (I Samuel 16:14).

Murió Saúl por su infidelidad. Había obrado infielmente contra Jehová, respecto a la palabra de Jehová que ¡no había guardado!

Cuando se hace presente la desobediencia ¡se rompe toda relación con Dios!

Dios no está con el rebelde, ¡Dios está con el obediente porque es HUMILDE!

B. Otro desobediente fue Caín. Su desobediencia le llevó a matar a su hermano.

En la desobediencia hay rebeldía, hay odio.

Abel trajo ofrenda a Jehová de lo primogénito de sus ovejas, de lo más gordo de ellas y a Dios le agradó.

Mientras que Caín trajo del fruto de la tierra, lo cual no era un sacrificio agradable para Dios.

Es que para el tiempo de Caín y Abel ya había empezado el sacrificio de sangre; fue cuando pecaron Adán y Eva y Dios los vistió con túnicas de pieles (Génesis 3:21).

C. Veamos a un obediente. Moisés, a pesar de su gaguera y temores, él también haría todo lo que Dios le mandara.

(Éxodo 33:12) Moisés halló gracia ante los ojos de Jehová = halló aprobación divina.

Es cuando Dios entiende de la persona que está bien por ser una persona obediente.

Para dar por bueno o suficiente lo que Dios busca en uno, ¡es mediante obediencia!

Para Moisés había algo que hacer, sacar un pueblo de las manos del imperio mas glorioso, fuerte y grande.

No era con la astucia de él, era con el poder de Dios para vencer al que estaba venciendo a Su pueblo.

No había nada humanamente fuerte que Moisés tuviera para aportar, ni un mejor ejército, ¡nada!

¡Era el poder de Dios manifiesto en las manos de un solo hombre cuando había miles de miles de hombres bien armados que le podían vencer! ¡Moisés tenía un corazón humilde! ¡Obediente!

Y nunca se sentiría grande, porque, era Dios quien obraba, nada de sus fuerzas o capacidades humanas.

Moisés no se podría creer poderoso ni le quitaría la gloria a Dios pretendiendo ser grande.

¡Dios aprueba al obediente que entiende que no es capaz con sus fuerzas de hacer nada de lo que Dios le manda a hacer!

D. (1 Samuel 2:26) Samuel desde pequeño fue obediente, crecía en aprobación divina y de los hombres.

¡Te aprueba Dios! Y tu amor te lleva a ser aprobado por los hombres de la tierra.

Se abren puertas cuando eres aprobado por los hombres, para que seas útil.

Para Dios eres aprobado en la obediencia, recibes instrucciones de Él y las haces.

Las órdenes, las reglas hacen a las personas retorcerse su ser interior, no les gusta que los manden.

Tienen orgullo, vagancia, prepotencia, gustan de sentirse poderosos e influyentes, creen que pueden hacer las cosas con su arte o fuerzas; ¡no quieren seguir las instrucciones divinas del Cielo!

E. (Lucas 1:30) Vemos también a María que tenía aprobación divina, había hallado gracia delante de Dios.

Tenía obediencia, entrega, trabajo en el cuidado de hacer lo que Dios quiere. Tal como lo dijo Dios de David: "Quien hará todo lo que Yo quiero."

En su vientre estaba Emmanuel. Dios haría todo lo que quería hacer en la tierra para vencer al diablo.

En aquella barriga se estaba desarrollando el poderoso Dios (en la posición de Cristo) para hacer Su entrada triunfal en la tierra.

Y redimir mediante sacrificio perfecto lo que el diablo había tomado como suyo, para que tu alma pudiera ser librada.

¡Con tanta manifestación sería hecha la gloriosa entrada del Mesías en la tierra!

a. El rey Herodes lo quería matar.

b. Se vieron los ángeles anunciando su llegada.

c. La creación le adoró pues la estrella guió a personas y se posó sobre el lugar de su nacimiento.

d. Los magos (sabios) le trajeron Su providencia: oro, incienso y mirra.

Así día a día María lo veía crecer en Su grandeza, poder y autoridad.

María tenía que ser alguien sin orgullo, obediente, humilde, dispuesta no solo a tenerlo, sino a cuidarlo sin sentirse grande, verlo a su lado como si Él no fuera Dios, dispuesta a sufrir y a padecer.

Si la adoran ahora, eso es del diablo, no porque ella lo hubiese querido.

Era una hija más, escogida para hacer "todo lo que Yo quiero."

Obediente, mansa y tuvo la aprobación divina.

¿Y tú? ¿Amas y sigues la obediencia? Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz