Cuando vemos que nuestra vida cristiana tiene como prioridad la voluntad de Dios y que eso implica muchas veces luchas, pruebas y tribulaciones, entonces lo que oímos son quejas. Por lo tanto, debemos dejar de buscar lo nuestro propio, porque de lo contrario vamos a estar buscando lo que NO nos toca. Tenemos que saber que le servimos a alguien que es más grande que todo lo que nos puede rodear e impresionar. Veamos en verdad la realidad de la vida con Dios y no busquemos tanto halago para nuestro ego.
Jeremías estaba hablando a un pueblo que había sido llevado en cautiverio y estaba advirtiéndoles cada día de lo que les iba a pasar. Tenía a su lado al hombre que le ayudaba escribiendo. Se supone que aquel hombre, Baruc, sintiera y viviera lo que el profeta estaba viviendo, pero no fue así pues ambicionaba poder y grandeza. Nosotros no tenemos ninguna capacidad especial que venga de nosotros mismos, solo Dios nos da lo que Él quiere y cuando quiere. Baruc era un escriba, era nieto de un general de Jerusalén. Parece que tenía un poco más de influencia social en el pueblo que el mismo profeta Jeremías. ¡Cuidado! Malas son las ambiciones anteponiendo a Cristo. Filipenses 2: 21 No busquemos obtener lo que no va a ser nunca para nosotros. Esas ambiciones parecen buenas, pero a cada cual Dios le va a dar LO SUYO. No podemos hacer ni más ni menos sino lo que nos toca a cada a uno en particular. Lo mejor es seguir y perseverar.
Jehová había estado viendo y escuchando lo que hacía Baruc, así también ve cada movimiento de nuestras vidas. Baruc al fin y al cabo lo que hace es añadir a Jeremías más preocupaciones, más carga, más trabajo. En vez de Jeremías estar descansado en Baruc, ERA LO CONTRARIO. Jehová lee lo que está en nuestro corazón. A veces comenzamos este camino, pero llega el momento de la verdad en que tenemos que definirnos. Tal vez Baruc estaba frustrado porque se le había derrumbado la idea de estar en una posición alta. A nosotros se nos olvida que Dios tiene el derecho de sembrar y arrancar, de edificar y derribar. Baruc buscaba la grandeza de Judá y Jerusalén. De la única forma que se arranca es cuando nos salimos de Dios, por eso hay que amar.
Cuando Dios quiere bendecir, bendice. Lo mejor es echarnos a un lado y que sea Jehová el que obre. A cada uno de nosotros se nos da el maná de cada día. El maná ajeno no nos corresponde. No hagamos donde no hay que hacer, no tratemos de plantar donde Dios no va a plantar. En toda circunstancia de nuestra vida Jehová está buscando al que decide vivir para Él. Lo mejor es encontrarnos con Él y no con ninguna posición o ambición. No hablemos lo que no sabemos. Conozcamos y veamos y no busquemos lo que no nos corresponde. Lo mejor para el hombre es cumplir la encomienda que se le ha dado, aunque nos parezca pequeña. Cuando dejamos de cumplir la encomienda de nuestra vida entonces, sí que hay problemas.
Dios creó, sembró y arrancó. Baruc tal vez pensó que iba a ser un profeta en aquel tiempo. Cuando desconocemos cual debe ser nuestro caminar pretendemos demostrar la gloria de Dios cuando son los juicios de Dios los que están. Baruc quería ser algo cuando ya Jehová se había ido y Judá estaba en pleno juicio.
La humildad debe estar en los verdaderos santos, debe estar en nuestra mente cuando el diablo viene a seducirnos. Había juicio, no estaba la gloria de Jehová, el templo ya se había destruido. Lo mejor de la vida es ser guiados por Dios. Dios tenía juicio y Baruc quería demostrar que era el siervo de Dios. Lo que libra al justo cuando vienen los juicios de Dios sobre las naciones es la humildad. ¡Que seamos una iglesia humilde para con Dios! El que no es humilde el día del juicio se va cuesta abajo. Hay muchos juicios sobre la tierra. Cuando los juicios están sobre la tierra, lo están. Los juicios siempre van a venir donde quiera que estemos, pero mantenernos humildes nos conservará de que éstos no nos toquen. Se vive más para lo vano. Cuando uno se ve en peligro, cuando somos despreciados, es entonces cuando debemos tener cuidado porque comenzamos a defendernos, a restarle al poder de Dios y dejamos de ser humildes.
A veces pensamos que Dios ha sido injusto con nosotros, pero independientemente de lo que hemos sufrido… ¡no hemos dado nuestra vida por nadie! ¡Quién nos amó fue Dios! Dios nos da algo para hacer y pensamos que es nuestro. Lo que Dios no ha dado no es de acuerdo a nuestra capacidad sino porque a Él le ha placido dárnoslo. Tenemos que conocer y entender cómo es este camino. En los juicios y circunstancias tenemos que seguir creyéndole a Dios. Cuando hay que padecer se padece. El dolor no mata a nadie sino quien mata es el corazón porque no se ha cuidado. Podemos vivir muchas situaciones, pero tenemos que conservar nuestras vidas con la HUMILDAD que es lo que nos va a librar. Existimos hoy porque a Jehová le plació que fuera hoy. Hay juicios que nos tocan vivirlos uno detrás del otro, pero nos tenemos que mantener en humildad.
Cuidado cuando nos quejamos porque Dios nos oye. Lo que estamos viviendo, ¡vivámoslo! Para eso nos escogió Dios. Dios nos quiere dirigir y no son fáciles sus tratos, pero son buenos. Jehová nos escogió para que lo que tengamos que vivir lo vivamos en humildad y en nada de rebeldía. La queja de una iglesia es bien peligrosa. Hay que enfrentar lo que nos toca con mucho deseo de que sea Dios quien haga. Es un privilegio que sea Dios que nos escoja. VENGA LO QUE VENGA Dios NOS CUIDARÁ. A veces cuando somos quebrantados decimos que no lo merecemos. Dios hace lo que la tierra y el hombre merecen. Lo mejor es estar calladitos y bajar la cabeza. El exceso de todo lo que la vida nos presenta, nos da y lo que esperamos de todo lo que está a nuestro alrededor es lo que nos quita el deseo de tener, de poseer. Cuando vienen las cosas malas no hay paciencia para el mal que nos viene.
Baruc buscaba grandeza cuando estaba en pleno cautiverio. Tenía que entender que el pueblo estaba mal. El hombre por naturaleza es voluntarioso, siempre está pensando en qué es lo mejor, pero no le gusta orar. Hay cosas que Dios no quiere para nosotros porque no nos convienen. A Baruc nadie le iba a tocar porque Dios cuidaba su vida. A nuestra vida nadie le va a hacer daño. Dios es el que nos va a librar y a cuidar. Podemos pasar lo que sea, pero nada nos va a destruir. Nuestras vidas no pueden perecer y al humilde lo cuida Dios. Lo mejor que debemos decidir es ser humildes, hacer silencio, saber que Dios nos cuidará de todo peligro y nos dará nuestras vidas como botín para no quedar derribados. Él va a cuidar nuestra vida donde quiera que nos metamos. ÉL CUIDA A LOS QUE SON MANSOS Y HUMILDES. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
No Buscaré Para Mí Grandezas
Jeremías 45:1-5
“¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres.”
Cuando la voluntad de Dios trae luchas, pruebas y tribulaciones, lo que se oye son quejas. Debemos dejar de buscar lo nuestro, porque le servimos a alguien más grande que todo lo que nos impresiona, y lo que nos libra es la humildad. Estos son los puntos para la semana.
- Baruc, el escriba de Jeremías, debía sentir y vivir lo que vivía el profeta, pero ambicionaba poder y grandeza. Malas son las ambiciones que se anteponen a Cristo: a cada cual Dios le va a dar lo suyo.
- Jehová veía y escuchaba lo que hacía Baruc, y así ve cada movimiento de nuestra vida. En vez de ser descanso para Jeremías, Baruc le añadía preocupación, carga y trabajo.
- A cada uno se le da el maná de cada día; el maná ajeno no nos corresponde. Lo mejor para el hombre es cumplir la encomienda que se le dio, aunque le parezca pequeña.
- Baruc quería ser algo cuando Jehová se había ido y Judá estaba en pleno juicio. Lo que libra al justo cuando vienen los juicios es la humildad; el que no es humilde se va cuesta abajo.
- Dios nos da algo para hacer y pensamos que es nuestro, pero lo da porque le plació, no por nuestra capacidad. El dolor no mata a nadie; lo que mata es el corazón que no se ha cuidado.
- Cuidado con la queja, porque Dios nos oye, y la queja de una iglesia es bien peligrosa. Lo que nos toca vivir, vivámoslo en humildad y sin rebeldía: los tratos de Dios no son fáciles, pero son buenos.
- A Baruc nadie le iba a tocar porque Dios cuidaba su vida y se la daría por botín. Podemos pasar lo que sea, pero nada nos va a destruir: Él cuida a los mansos y humildes.
Cuando te venga la queja o el deseo de sobresalir, calla, baja la cabeza y cumple con humildad la encomienda que Dios ya te dio.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Escriba Quejoso de Jeremías
Jeremías 45:1-5
Para leer en voz alta con los niños
“¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios le dijo a Baruc que no buscara ser importante, y le prometió cuidarle la vida dondequiera que fuera. Baruc escribía con su pluma todo lo que el profeta Jeremías le dictaba, pero en su corazón quería ser grande y famoso.
- Baruc tenía un trabajo muy especial: ayudar al profeta. Pero en vez de hacerlo contento, se quejaba y quería una posición más alta.
- Dios veía y oía todo lo que Baruc pensaba y decía. Dios también ve tu corazón, aunque nadie más se dé cuenta.
- Dios le da a cada uno su tarea, como el maná que caía cada día para cada familia. No hay que querer la tarea del otro, sino hacer bien la tuya, aunque parezca pequeña.
- Quejarse no es un juego: Dios escucha nuestras quejas. Cuando algo te cuesta, en vez de protestar, pídele a Dios ayuda para hacerlo bien.
- Ser humilde es no creerse más que los demás. Dios cuida de una manera especial a los que son mansos y humildes.
- Aunque en el pueblo de Baruc pasaban cosas malas, Dios le prometió protegerlo dondequiera que fuera. Dios también te cuida a ti.
¿Qué tarea pequeña te da Dios en tu casa?
Esta semana, hazla todos los días sin quejarte, con alegría.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
