Pablo se enfilaba para su regreso a la ciudad de Corinto (2 Corintios 13:1 "Ésta es la tercera vez que voy a vosotros…"). Había allí, entre los creyentes, cosas que arreglar, cosas que corregir y para eso el apóstol Pablo usaría de su amor y de su autoridad (Vs.5 "Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos."). En aquella visita programada los hermanos corintios le dejarían saber a Pablo a quién servían. ¡Es que cada cual habla y se comporta como piensa que es mejor! Pero, a la hora de la verdad, cuando Pablo llegue a ellos, "Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto." Así que, todo se decidiría de acuerdo con la evidencia que aportaran dos o tres testigos. Ya Pablo, de antemano, les estaba aclarando en esta carta que no iba a ser blando con nadie. Algunos describen esta carta como una carta severa, dura, fuerte. Pero Pablo, quien participaba de continuo del poder de Dios, hablaba como el conocedor de Dios que era. El apóstol estaba tomando severas medidas contra los obstinados en el pecado (Vs.2 "…escribo a los que antes pecaron y a todos los demás, que, si voy otra vez, no seré indulgente." (que no será blando, que no tendrá falta de rigidez al juzgar). ¡Qué delicia le es al hombre el pecado y luego, son capaces de hablar mal del que les quiere corregir y hacerles ver el mal que están haciendo! Así sucedía aquí con Pablo.
El apóstol les hace amenazas de portarse severamente contra los pecadores obstinados cuando llegue a Corinto. Ahora él va a proceder de forma jurídica, lo hará como conocedor de la ley (Deuteronomio 19:15). Lo que allí sucedía había que arreglarlo. Pablo conocía ¡el poder de Jesús que hay en uno! Esa agresividad en el apóstol era porque Cristo moraba en él y por tal razón el poder del Señor se manifestaba en él. ¡Pablo habla como el que sabe y puede! (Vs. 3 "…pues buscáis una prueba de que Cristo habla en mí, el cual no es débil para con vosotros, sino que es poderoso en vosotros.") Los corintios buscaban una prueba de que Jesús hablaba en él, pues, ¡la iban a tener! ¡Cristo hablaba por medio de Pablo, y tan claro, que nunca se deja duda de ello! Cristo en efecto, no es débil sino fuerte para el modo de actuar de los fieles de Corinto. Cristo es poderoso en ellos (y en nosotros); ¡Corintios, no hay razón de pecar ni arrastrar ningún pecado ni tentación! Algunos dicen: "No me rio" o, "no miro", "no voy", "es que no puedo vencer." Pero, hermano, ¡Cristo no es débil! Sino que es ¡poderoso en vosotros! Cristo fue crucificado por la condición débil de la naturaleza humana, sin embargo, ¡está vivo por el poder de Dios (Vs.4)! ¡La posición de Jesús es la del Cristo, la del Emanuel, Él es Dios! De manera semejante, nosotros, aunque compartimos ahora la condición débil que Él tuvo cuando vino, viviremos con Él, claro está, también mediante ¡el poder de Dios! Pablo es claro, es ¡mediante Dios, su poder obrando en nosotros!
Si uno lo deja de buscar, pues entonces habrá muchos pecados, caídas, quejas y excusas que, tan simple, llevan a la derrota. Si dejas de buscarle no tendrás en tu vida el poder de Dios que quiere morar en ti mediante Cristo. ¡PABLO VIVE LA VIDA DEL CRUCIFICADO! ¡PERO TAMBIÉN VIVE LA DEL RESUCITADO! ¡TODO ES MEDIANTE JESÚS! Y, ¿qué vida tú vives? Si vives la vida tuya, pues siempre serás débil, pero si vives la vida de Cristo, habrá del poder de Dios en ti. Por eso, Pablo lleva en sí mismo la marca de la misma debilidad de Cristo, él también está crucificado como Cristo (Gálatas 2:20 "Con Cristo ESTOY JUNTAMENTE CRUCIFICADO y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne lo vivo en la fe del Hijo de Dios el cual me amo y se entregó a sí mismo por mí.").
Los corintios estaban viviendo en aquel momento lo que Pablo ya había experimentado y salido aprobado, ahora se lo decía claro a ellos para que entendieran (Vs.6 "Mas espero que conoceréis que nosotros no estamos reprobados."). En Corinto había unos que eran difamadores del apóstol y le habían sometido a una especie de examen demandándole que diera una prueba de su autoridad espiritual. De los demás hermanos corintios, algunos les habían regalado el oído a aquellos malvados con demasiada facilidad. Pero, Pablo les insta a esos mismos a que se examinen a ver si de verdad están en la fe. ¡Querían guerra, quién mejor se la daría que Pablo! ¡A ver si de verdad estaban firmes! Tenían que hacerse un examen de conciencia y sabrían si habían aprobado el examen o no. Un examen para saber si estaban firmes en su estado de cristianos, para saber si estaban firmes en la unión con Cristo por la fe. Pablo mismo no había sido suspendido, no había sido desaprobado en su examen. ¿Y ellos aprobarían o no?
(Vs.7 "Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis…") No hacía esta oración por ellos para que él mismo y los que en él confiaban aparecieran aprobados, sino para que ellos hicieran lo bueno, aunque él pareciera ser reprobado. ¡Pablo siempre anhelaba el bien de sus hijos espirituales más que su reputación! No le importaba lo que los demás pensaran de él. Quería que los corintios maduraran espiritualmente y fueran fieles al Señor. Pablo en el ejercicio de su ministerio siempre se apoyó en la verdad (Vs.8 "Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad."). La verdad es Jesús y su evangelio. El afán del apóstol es que los hombres acepten y vivan de forma agradable a Dios y le sean fieles. El deseo, hermano, es que tú vayas progresando en tu madurez espiritual. Para Pablo, no era lucir bien, era que los hermanos estuvieran fuertes, aunque, él pareciera débil. Aprendamos del apóstol, en su vida no era importante "Pablo", eran importantes "los corintios." Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Severa Carta De Pablo A Los Hermanos De Corinto
2 Corintios 13:1-10
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?”
Pablo regresaba a Corinto con amor y con autoridad para corregir lo que había que arreglar, y avisó que no sería indulgente con los obstinados en el pecado. Cristo no es débil, sino poderoso en nosotros: no hay razón para arrastrar ningún pecado. Estos son los puntos para la semana.
- Cada cual habla y se comporta como piensa que es mejor, pero a la hora de la verdad todo asunto se decide por boca de dos o tres testigos. Pablo no iba a ser blando con nadie.
- ¡Qué delicia le es al hombre el pecado! Y luego son capaces de hablar mal del que los quiere corregir y hacerles ver el mal que están haciendo. Así le sucedía a Pablo.
- Algunos dicen: «es que no puedo vencer». Pero Cristo no es débil, sino poderoso en vosotros: fue crucificado en debilidad, pero vive por el poder de Dios, y así viviremos nosotros con Él.
- Si dejas de buscar a Dios vienen los pecados, las caídas, las quejas y las excusas que llevan a la derrota. Si vives tu propia vida serás débil; si vives la de Cristo, habrá poder de Dios en ti.
- Algunos le regalaron el oído a los difamadores con demasiada facilidad. Pablo los llama a un examen de conciencia: ¿están firmes en la fe y en la unión con Cristo? ¿Aprobarán o no?
- Pablo oraba para que ellos hicieran lo bueno, aunque él pareciera reprobado. Anhelaba el bien de sus hijos espirituales más que su reputación, y en su ministerio se apoyó siempre en la verdad.
- Aprendamos del apóstol: en su vida no era importante Pablo, sino los corintios. No buscaba lucir bien, sino que los hermanos estuvieran fuertes y maduros, aunque él pareciera débil.
Esta semana hazte un examen de conciencia delante de Dios: pregúntate con honestidad si estás firme en la fe, y arregla lo que Él te muestre.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Carta Seria de Pablo
2 Corintios 13:1-10
Para leer en voz alta con los niños
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: mírate por dentro y revisa si de verdad estás con Jesús. Pablo les escribió una carta seria a los creyentes de Corinto, porque había cosas malas que tenían que arreglar antes de que él llegara.
- Pablo quería mucho a los hermanos de Corinto, y por eso los corrigió. Cuando papá, mamá o la maestra te corrigen, lo hacen porque te quieren.
- A algunos les gusta hacer lo malo, y cuando alguien les dice que está mal, se enojan y hablan mal de esa persona. No seas así: escucha la corrección.
- A veces pensamos: «Yo no puedo portarme bien». Pero Jesús no es débil; Él es poderoso dentro de ti y te ayuda a vencer.
- Si dejas de orar y de buscar a Dios, empiezan las caídas, las quejas y las excusas. Lo malo siempre trae sus consecuencias.
- Pablo pidió que cada uno se hiciera un examen, como en la escuela, pero del corazón: ¿Estoy de verdad con Jesús? ¿Estoy haciendo lo bueno?
- A Pablo no le importaba verse bien. Lo que quería era que los demás estuvieran fuertes con Dios. Así ama un buen amigo.
¿Qué te cuesta aceptar cuando te corrigen?
Esta semana, cada vez que te corrijan, di «gracias» y arréglalo sin quejarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
