"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad." Pablo está diciendo algo como esto: "Creo que solo me falta por decir, hermanos, que vuestro pensamiento se debe concentrar en todo lo que sea auténtico, en todo lo que esté revestido de la dignidad (que es aquello que te hace valer como persona, que se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás), en todo lo que esté revestido de la santidad, en todo lo que sea correcto, en todo lo que sea puro, en todo lo que merezca amor, en todo lo que sea bien hablado, en todo lo que se reconozca excelente y en todo lo que gane la alabanza de las personas."
La mente humana se tiene que concentrar en algo, pero deben ser cosas que valgan la pena. La mente recoge basura, disparates de aquel y del otro, la mente vive confundida y disparatando. Aquí, el apóstol Pablo les escribía a los hermanos para que se concentraran en pensamientos sobre cosas que valieran la pena. Esto es algo de suprema importancia, porque es una ley de vida: que si uno piensa en algo con suficiente frecuencia e intensidad llegará al punto en que no pueda dejar de pensar en ello. Sucederá que los pensamientos correrán literalmente por un cauce del que no se podrá salir.
Debemos concentrarnos de tal modo que nuestros pensamientos estén en cosas buenas. Pablo hace una lista de algunas de ellas. Comienza por "todo lo que es verdadero", lo que es auténtico; muchas de las cosas de este mundo son engañosas e ilusorias (que pueden producir una imagen o idea falsa y engañosa), son cosas que prometen lo que no pueden cumplir, ofrecen una paz imaginaria y una felicidad inalcanzable. Uno debe siempre fijar su pensamiento en cosas verdaderas y auténticas que no fallen. Si se habla de un creyente que es verdadero, auténtico, honesto, recto y honrado es lo mismo que hablar de alguien que está revestido de la dignidad de la santidad.
Hay cosas en este mundo que son ligeras, que no tienen seriedad, que son atractivas más que para los ligeros de "cascos." Por el contrario, es en las cosas que son serias y dignas en las que el cristiano debe concentrar la mente. Hay cosas que son justas. El que piensa en lo que es justo, es aquel que les da a Dios y a los hombres lo que les es debido. Esa persona es partidario del "deber asumido" (aceptar una obligación, responsabilidad). Hay quienes no piensan más que en el placer, la comodidad y la buena vida. El cristiano concentra su pensamiento en los deberes para con Dios y para con sus semejantes. Tienes deberes y responsabilidades y si crees que eres creyente no siendo justo, estás en tinieblas y no hay santidad.
Pablo menciona: "Todo lo puro." Define lo que está moralmente incontaminado. Cuando se refiere a los sacrificios describe lo que se ha purificado hasta dejarlo apto para ser presentado a Dios y usado en su servicio. Este mundo está lleno de cosas que son asquerosas y sucias y obscenas. Muchas personas tienen la mente en tal estado que "ensucian todo lo que piensan." La mente del cristiano se concentra en lo que es puro; sus pensamientos son tan limpios que pueden resistir el escrutinio (investigación) de Dios.
Sigue el apóstol con: "Todo lo amable." Alguien amable es digno de ser amado. Hay algunos que tienen la mente tan concentrada en el castigo y en la venganza que no provocan más que amargura y miedo en otros. Hay algunos que tienen la mente tan programada para la crítica, la bronca y la burla que no provocan más que resentimiento en los demás. La mente nuestra se debe concentrar en cosas amables, en la simpatía, en la tolerancia y en la comprensión, de tal manera que resultemos ser amables para los demás; basta con solo ver a una persona que es así para quererla.
Hay cosas que son de buen nombre. "De buena forma." Son palabras bien habladas. Son palabras que son aptas para que Dios las oiga. Hay demasiadas palabrotas y blasfemias en el mundo. En los labios y en las mentes de los cristianos debe haber solamente palabras aptas para que Dios las oiga.
Si hay virtud alguna, si hay excelencia. Hay que alcanzar nuevas alturas en el camino cristiano. Es en las cosas más elevadas en las que debe pensar el cristiano. Si alguna alabanza. Si algo es digno de alabanza, si se piensa en algo que anhela alguna alabanza de los del mundo, sabiendo que primero que nada es algo agradable y aprobado supremamente por Dios. ¡Que esos sean nuestros pensamientos, que sean los que nos enseña el apóstol Pablo! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
