En Gálatas 5:17 dice: "Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu…". Si satisfaces los deseos de la carne vives contra el Espíritu y así no se puede llegar a alcanzar y hacer aquello para lo que hemos sido llamados. Carne y Espíritu no se llevan aunque tú pretendas unirlos, sepas que "no" se llevan. La carne tiene su obra y eso es lo siguiente: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes. Gálatas 5:19-21
Algo debemos saber, que NUNCA ALABAMOS MEJOR AL SEÑOR QUE CUANDO HACEMOS LAS COSAS QUE SON AGRADABLES A SU VISTA. Es algo que debemos conocer en esta vida como creyentes. Se sabe si el Espíritu está en uno porque se da fruto de: AMOR, GOZO, PAZ, PACIENCIA, BENIGNIDAD, BONDAD, FE, MANSEDUMBRE, TEMPLANZA. Gálatas 5:22, 23 "…contra tales cosas no hay ley." No hay ley porque a alguien así no le es necesaria la ley, como dice la Palabra: "Entenderé el camino de LA PERFECCIÓN cuando vengas a mí." Salmos 101:2 ¡Y ÉL LLEGÓ!
Sabemos que cuando somos llamados es que Dios ES CON NOSOTROS, ESTÁ CON NOSOTROS. No podemos equivocarnos en el juicio de las cosas ni vamos a transgredir o actuar en contra de las leyes del Señor con nuestra conducta pues estamos EN ÉL. ¡SU PRESENCIA nos trae sabiduría, santidad! Perfecto es todo aquel que tiene todas las cualidades deseables e impecables. Perfección, ahí está el que Dios llama. Si dudas de esto es seguro que vives en las cosas de la carne.
Dios llama a Abraham con 99 años (Génesis 17:2 "Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y SÉ PERFECTO. Y pondré mi pacto entre mí y ti y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro…"). El postrarse sobre su rostro es muestra de humildad. Abraham no fue a presumir. Estaba la gloria de Dios dirigida particularmente a él. Así es el que se encuentra con Dios: ve su gloria, se postra, no puede mantener altivez, cae de rodillas con el rostro en tierra. Es para llegar a ser ¡PERFECTO!
Mateo 5:48 "Sed, pues, vosotros PERFECTOS, como vuestro Padre que está en los cielos ES PERFECTO." El padre ejemplar es lo mejor para que un hijo le imite. Nuestro Padre es perfecto y es a quien debemos imitar. Nuestro deber es aspirar a la perfección en la gracia y en la santidad. Si vivimos en el Espíritu estamos en el amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y la templanza. Pero, si por el contrario, en ti tienes cosas como lo son la fornicación, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, envidias, etc., pues parece que Dios no ha llegado y no has entendido que es cuando Él viene a ti que "entenderás el camino de la perfección."
Todo ser humano tiene que presentarse perfecto en Cristo Jesús (Colosenses 1:28 "…a quien anunciamos, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar PERFECTO en Cristo Jesús a todo hombre."). Este camino del evangelio del Señor es "amonestando" a todo hombre y enseñando a todo hombre en toda sabiduría a fin de presentarlos perfectos en Cristo. Es para fijar en el hombre convicciones en su mente: para que viva en el amor gozo, paz…; en toda sabiduría. El evangelio ofrece toda sabiduría genuina, verdadera y perfecta. Esa preparación no se improvisa en un momento sino que exige un progreso continuo, el cual se lleva a cabo en el creyente que va madurando y haciéndose espiritualmente adulto. Me maravilla la apatía de algunos hacia la oración y el congregarse, su indiferencia. Mayores que Dios son sus achaques, la avaricia y sus largas horas pasadas en chatear y hablando necedades, mientras que Dios prepara lo mejor para ellos.
Hebreos 6:1 "Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante A LA PERFECCIÓN…" Te puedes acordar de lo primero. Las primeras enseñanzas son: cuando se cree por fe para salvación, el bautismo, el ofrendar y diezmar, el congregarte, etc. Y todo eso es lo propio. Pero, ahora tienes que disponerte a saber que debes ser perfecto. Ya no es hacer como quieras, ni pensar como un niño en la fe diciendo: "Caigo y me levanto y sigo poco a poco." Ahora es: ¡Que debes amar EL SER PERFECTO! Suelta la leche de cuando eras niño y aliméntate con comida sólida para que te formes robusto y fuerte para lo que te toca hacer. Al niño se le explica y explica, pero cuando hemos crecido y ya somos hombres adultos somos perfectos y debemos saberlo todo. Basta la infancia espiritual, cuando se hacen burlas y se deja ver la escasez de la poca perfección. El cristianismo representa el crecimiento pleno. Ya has crecido y hay un fundamento, ahora: ¡echa mano a lo perfecto! ¡Edifica sobre ese fundamento! ¡Deja lo propio de un niño y sé perfecto!
Santiago 1:4 "Mas tenga la paciencia su obra completa para que SEÁIS PERFECTOS Y CABALES SIN QUE OS FALTE COSA ALGUNA." Aprende la paciencia en lo que vives, no huyas, no vivas como que no existen las luchas y las pruebas, vive lo que te es necesario vivir. Aprende así la paciencia por las diversas pruebas. Para el Padre no hay pruebas demasiado grandes si es que aprendemos de nuestros padecimientos. Si las pruebas son quitadas o no, pues ¡amén! Podemos conocer al Dios que todo lo lleva. La razón de tan grande trato es que así Dios nos lleva a la perfección. Tenemos que conocer paciencia por medio de las pruebas y dificultades, así es que nos perfeccionamos y somos cabales (rectos, completos) y no nos faltará nada. No somos un saco de inseguridades, ni de lloriqueos, ni de gritos, ni de tontadas; seamos perfectos y sabremos hacer lo que nos toca. "Entenderé el camino de LA PERFECCIÓN cuando vengas a mí." Salmos 101:2 ¡Y ÉL LLEGÓ! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Cuando Vengas A Mí
Salmos 101:2
“Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.”
Carne y Espíritu no se llevan, aunque uno pretenda unirlos. Cuando Dios viene a uno, uno entiende el camino de la perfección, y el llamado es a dejar la infancia espiritual y crecer hasta ser perfectos como nuestro Padre. Estos son los puntos del estudio, para llevarlos toda la semana.
- El deseo de la carne es contra el Espíritu. El que satisface la carne vive contra el Espíritu, y así no puede alcanzar ni hacer aquello para lo que Dios lo llamó.
- Nunca alabamos mejor al Señor que cuando hacemos lo que es agradable a su vista. Se sabe que el Espíritu está en uno porque da fruto: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.
- Dios llamó a Abram con noventa y nueve años y le dijo: anda delante de mí y sé perfecto. Abram se postró sobre su rostro; el que se encuentra con Dios no puede mantener altivez.
- Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto. Si en ti hay pleitos, celos, iras, envidias y contiendas, parece que Dios no ha llegado, porque es cuando Él viene a ti que entiendes el camino de la perfección.
- El evangelio amonesta y enseña a todo hombre para presentarlo perfecto en Cristo. Esa preparación no se improvisa: exige un progreso continuo, y la apatía hacia la oración y el congregarse la detiene.
- Deja los rudimentos y ve adelante a la perfección. Ya no es «caigo y me levanto poco a poco»: suelta la leche de niño, come alimento sólido y edifica sobre el fundamento.
- La paciencia tiene que tener su obra completa. No huyas de las pruebas: por ellas Dios nos perfecciona y nos hace cabales, sin que nos falte cosa alguna.
Escoge una obra de la carne que todavía se te nota —un pleito, un celo, una queja— y entrégasela a Dios en oración cada mañana, pidiéndole que venga a ti.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Abraham Postrado en Tierra
Salmos 101:2
Para leer en voz alta con los niños
“Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando Dios llega a mi vida, yo aprendo a vivir bien, y lo hago primero en mi casa. Cuando Dios se le apareció a Abram y le dijo «sé perfecto», Abram se tiró al suelo con la cara en la tierra, porque delante de Dios nadie puede presumir.
- Dentro de ti hay dos deseos que pelean: lo que quiere tu cuerpo egoísta y lo que quiere el Espíritu de Dios. Los dos no se llevan, y tienes que escoger.
- Se nota cuando el Espíritu vive en alguien, como se nota un árbol por su fruta: amor, gozo, paz, paciencia, bondad y dominio propio.
- Pero si en ti hay peleas, celos, envidias y corajes, eso también se nota. Eso quiere decir que todavía no has dejado a Dios entrar del todo.
- Un bebé toma leche, pero un niño que crece necesita comida de verdad. Dios quiere que no te quedes bebé en la fe, sino que crezcas.
- Cuando vienen problemas, no salgas corriendo. Aprende a esperar con paciencia, porque Dios usa esos momentos difíciles para hacerte fuerte y completo.
¿Cuál fruto del Espíritu te cuesta más: la paciencia, la paz o la bondad?
Escoge uno y practícalo en tu casa todos los días de esta semana.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
