Mardoqueo era un judío piadoso que vivía en Persia bajo el reinado del rey Asuero (Jerjes). La reina Ester era parienta de Mardoqueo y fue su hija de crianza (Ester 2:5-7, 15). Mardoqueo era un hombre justo y tenía el favor de Dios sobre él. En una ocasión había librado al rey de la muerte al descubrir a dos eunucos que planeaban matarle. El rey Asuero buscaba la manera de agradecerle a Mardoqueo por haberlo librado de la muerte (Ester 6:2). Pero, también en la corte del rey había un hombre malvado llamado Amán que estaba primero entre todos los príncipes del reino y que era enemigo de los judíos procurando la muerte de toda esa nación y en especial de Mardoqueo pues lo aborrecía. (Ester 3:5 "Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira. Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; y procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo.")
Aconteció que cuando el rey quiso agradecer y honrar a Mardoqueo llamó precisamente a Amán para preguntarle qué se le haría a "la persona a quien el rey quería honrar." Amán, pretensioso y vanidoso se atribuyó aquel honor pensando que el rey lo quería honrar a él. (Ester 6:6 "Entró, pues, Amán, y el rey le dijo: ¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amán en su corazón: ¿A quién deseará el rey honrar más que a mí?") Jamás pensó que era Mardoqueo el que estaba en la mente del rey. (Ester 6:7-9 "Y respondió Amán al rey: Para el varón cuya honra desea el rey traigan el vestido real de que el rey se viste y el caballo en que el rey cabalga y la corona real que está puesta en su cabeza; y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los príncipes más nobles del rey y vistan a aquel varón cuya honra desea el rey y llévenlo en el caballo por la plaza de la ciudad y pregonen delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey.") Amán fue engañado por su propio odio y vanidad. El deseo de aquel malvado no era honrar a Mardoqueo; era ahorcarlo, eliminarlo. La razón principal de su enojo era porque no sentía que Mardoqueo lo honrara (Ester 3:5). Su orgullo era muy alto y el orgullo produce odio. Odio para todo aquel que el orgulloso piensa que se le ha ido por encima. ¡Cuídate y no seas amigo de alguien como Amán! Amán siempre maquina en su mente para hacer daño. No puede tener paz el orgulloso. El orgullo le produce odio. Los que son como Amán se la pasan buscando el momento para mover la pala para enterrar en la tumba a los que ellos aborrecen. El peligro es no saber con quién uno se mete, porque el odio viene del diablo y el diablo busca a los escogidos de Dios para acabarlos. Contra Dios es que Amán se levanta.
Todo este mal viene desde que el diablo se levantó contra el Creador. (Ezequiel 28:14, 15: "Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.") El odio de Satán es contra Dios debido al orgullo, orgullo y odio por creerse muy grande y querer usurpar la gloria de Dios. Siempre ha buscado destruir lo de Dios. Por tal razón, estaba Amán en la corte del rey buscando destruir a Mardoqueo. Amán llegó al palacio a la hora más inoportuna para él, pues era el momento en que el rey estaba considerando cómo podía premiar la acción de Mardoqueo. El rey estaba tan impaciente por ver a Mardoqueo y recompensarlo que preguntó: ¿Quién está en el patio? Nadie podría entrar en el atrio interior sin ser llamado. ¡Qué mejor aquella cita para la venganza de Amán contra Mardoqueo! Pensó: "¡Estoy de suerte!" ¡Lo empujaba su propia maldad llevándolo a dar paso al camino que le estaba esperando para su propia destrucción! Le dicen al rey que era Amán quien estaba en el patio y el rey Asuero pensaría: "nadie mejor que Amán para organizar el honroso homenaje que había de rendírsele a Mardoqueo."
El rey no conocía la gran enemistad que había entre ellos. Amán pensó: "El rey está a mi favor." Y al rey preguntarle: ¿Cuál es el mejor modo de dispensar un favor regio a una persona que el rey considera digna de tal honor; qué se hará al hombre cuya honra desea el rey? Pensó que era para él y por eso se sirvió con toda generosidad; con manos llenas. (Vs. 8, 9) Sugirió que el tal fuera vestido con el vestido real de que el rey se viste. Una prenda que solo un rey la lleva puesta. Es un obsequio que da mucho honor y que es entregado con gran ceremonia. Pidió ser montado en el caballo en que el rey cabalgaba (Persia es el país de caballos). Y cabalgar en el brioso corcel en que cabalgaba el rey tomaría a los ojos de sus súbditos (que se le llenan los ojos y se venden) una especie de carácter sagrado por aquella circunstancia. Así los súbditos del rey se venderían con Amán y él le robaría el lugar al rey. También sugirió que al tal se le pusiera la corona real en la cabeza.
Pero, qué sorpresa cuando el rey le dice a Amán: ¡Ve y haz así con Mardoqueo! (Ester 6:10 "Entonces el rey dijo a Amán: Date prisa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que se sienta a la puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho.) Se le deformó la cara de Amán; pues cambió para él todo el cuadro. Quedó confundido con el mandato del rey. Amán esperaba oír: "¡Tú eres ese hombre!" No fue tan solo que el rey designó a Mardoqueo para que se le rindiera tan grande honor sino que sería el propio Amán quien se lo haría al judío Mardoqueo, al hombre a quien más aborrecía y cuya ejecución en la horca tramaba con tanta precipitación. ¡Amán cayó en las redes de su propia boca!
Después de aquello Mardoqueo volvió a la puerta real como todos los días. Y el malvado Amán se fue a su casa tan aturdido que se cubrió la cabeza en señal de duelo (Vs. 12). Tener que prestarle tal honor a su mayor enemigo era lo bastante como para quebrantar su orgulloso corazón. Todo su mover era lo peor, su orgulloso corazón era capaz de destruir a un justo. Todo aquel odio, orgullo y maldad finalmente llevó a Amán a morir en la misma horca que preparó para el justo Mardoqueo. (Ester 7:10 "Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo; y se apaciguó la ira del rey.")
Cuidemos siempre nuestro corazón del orgullo, del odio y de la ambición. Seamos fieles, humildes y sencillos, mansos como palomas. ¡Que sea Dios quien nos premie y no el hombre! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
