Decía el profeta Zacarías al pueblo de Israel que Dios les proveería un manantial para limpiarles de los pecados. Les decía: "En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia." Esta fuente o manantial no es otro que el costado de Cristo el cual fue atravesado. Todos nosotros los seres humanos somos pecadores, somos como cosa inmunda. Pero, he aquí Dios nos ha provisto de un manantial abierto donde podemos lavarnos de nuestros pecados, es como un arroyo que fluye para nosotros. Un manantial o naciente es una fuente natural de agua que brota de la tierra o entre las rocas. La sangre de Cristo que fluye para limpiar nuestros pecados es la fuente o manantial que nos ha sido dada. Es ésta la demostración de la misericordia perdonadora de Dios. Esta sangre del sacrificio expiatorio de Cristo es la sangre del nuevo pacto de Dios con el hombre. Esta salvación es por gracia para el perdón de los pecados. La sangre de Cristo es un manantial que siempre fluye para el que viene a Dios arrepentido, es un manantial que nunca puede agotarse. ESTÁ ABIERTO PARA TODOS LOS QUE A Dios VIENEN, PARA TODOS LOS QUE CREEN Y QUE COMO SIMIENTE ESPIRITUAL DE CRISTO SON DE LA CASA DE DAVID Y COMO MIEMBROS VIVOS DE LA IGLESIA SON HABITANTES DE JERUSALÉN.
Cuando te conviertes de tu vida de pecado para vivir una nueva vida en Cristo eres apartado del "mundo y de la carne." Eres apartado de los grandes ídolos para que puedas aferrarte solo a Dios. Isaías 59:3 "Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua." Así pecaba constantemente el pueblo de Israel. Los pies del creyente también se pueden contaminar si no anda con cuidado y en alerta. Este mundo quiere que te apegues a su mal. Juan 13:7-10 "Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: EL QUE ESTÁ LAVADO, NO NECESITA SINO LAVARSE LOS PIES, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos." Hay que cuidarse y mantenerse limpio y no entrar en contaminación. Lo primero que se quiere contaminar en nuestra vida son las manos que están diestras para hacer el mal. Hay que depender de ese "manantial que fluye" para mantener nuestras vidas limpias todo el tiempo de nuestra peregrinación por esta tierra. Hay que cuidar la boca, lo que hablamos. Los labios quieren pronunciar mentiras, la lengua quiere hablar maldad. El que peca busca defenderse con la boca cuando sus manos ya han tocado el mal. Entonces, la boca se llena de grandes mentiras y de engaños. Es algo tan fuerte que la boca se llena y llega a los oídos ajenos y abarca los corazones con contaminación. Así comienza una gran batalla del mal contra el bien. Si hay contaminación el mal predomina donde debía haber el bien. Ese gran manantial de limpieza de parte de Dios no se aprovecha y la lengua se llena de gran maldad. ¡Ay, mi Señor! ¡Cuánto daño y cuánto mal se hace a pesar de que Dios nos ha dado un manantial para limpiarnos!
Marcos 7:23 "Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre." Lo que sale de adentro del corazón son: los malos pensamientos, los adulterios, fornicaciones, homicidios, los hurtos, la avaricia, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, maledicencia, la soberbia, la insensatez. Cuando estas cosas se manifiestan lo que queda en uno es un manantial contaminado, podrido. Un manantial que ha tenido gran contaminación. Son aguas corrompidas; en un corazón corrupto que produce un razonamiento corrupto, apetitos y pasiones corruptas y todas las malas obras y acciones resultantes.
Para poder salir de ahí hay que buscar el entendimiento espiritual de la ley de Dios y buscar tener una clara conciencia de lo malo del pecado. Eso hará que el hombre busque la gracia del Espíritu Santo para suprimir los malos pensamientos y los afectos que obran por dentro. Hay que acudir al manantial de Dios.
Hebreos 12:15 "Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados…" Cuida siempre tu vida, nunca descanses en lo que se refiere a tu vida. Hazlo para que no dejes de alcanzar la gracia de Dios. Una carga puede hacer que caigan tus manos y que las rodillas se te debiliten. Te puede suceder cuando llega la desesperación y el desaliento. Es necesario vencer esto para poder correr mejor la carrera. Cuando en la vida de uno se pierde lo de Dios le sale fácilmente la raíz de amargura. Si uno pierde la gracia es que la vida ya se contaminó, se contaminó el manantial con el cual Dios estaba dispuesto a limpiarnos. "Brotando alguna raíz de amargura." Cuando alguien se aparta habla con gran amargura y es que ya le salió esa raíz que está en las profundidades del corazón. Jesús dijo que no era lo que comían lo que los contaminaba; era lo que les salía de adentro del corazón, donde ya la gracia de Jesús no estaría. En un corazón contaminado lo que hay es odio, maldad, doble intención para hacer daño a otros. La raíz de amargura va a estorbar para la obra, para hacer el bien, para obrar en justicia. Lo que hay es gran amargura, gran disgusto. ¿Sabes? Cuando alguien está amargado el gran problema será que muchos serán contaminados. Cuando se habla con amargura se envenena a otros, se puede herir a muchos. No está el manantial en el que se fue lavado con la sangre de Cristo, ya no está su sangre haciendo el maravilloso efecto de cambio. Se dejó de obtener esa limpieza del mal y llegó nuevamente el pecado haciendo separación de Dios otra vez.
Escapemos a toda costa de toda contaminación. Cuidemos y mantengamos siempre fluyendo el manantial de Dios para nuestras vidas y perseveremos de esa manera hasta el final. El que persevere hasta el fin, ese es el que será salvo. Demostrará con sus actos su fidelidad al amor y a la justicia de Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
