¿Quién es el que prospera en todo sino aquel que teme a Dios? En Deuteronomio 10:12 la Biblia nos habla muy claro sobre lo que Jehová pide de uno. Dice que le temamos, que caminemos en sus caminos y que lo amemos. Entonces, así le sirvamos con el corazón y con el alma. Este es nuestro deber y está muy claro para el que dice que no sabe qué hacer. Debemos temerle como a un gran Dios y Señor y amarle como a un buen Dios y Padre. Debemos servirle al Señor si somos hijos. Le servimos a Él, a Dios quien es conocido. Él no es un extraño, no es alguien de lejos sino de cerca. ¿Cómo decimos que somos hijos y luego nos olvidamos de Él y caminamos en nuestros placeres y grandes desórdenes? Tu corazón debe estar siempre presto para Él. No podemos decir que somos hijos si caminamos errantes por ahí y no vamos a la casa del Padre. ¡Cómo diremos que somos hijos y no comemos el pan con Él, no escuchamos su voz, ni sus consejos! Donde está nuestro corazón allí está lo que hacemos y buscamos.
Proverbios 28:14 es claro: "Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios…" Ese temor es al pecado. Porque pecar es ofender a Dios. Pecar a sabiendas es un desafío a Dios. Es que los hombres por no importarle Dios se dedicaron a pecar habitualmente y así corrompieron lo que era más hermoso; el hablar con Él, el esperar en Él y descansar en Él. Bueno es para todo hombre y mujer poderle levantar las manos en adoración y alabanza, cantarle, sonreír, tener paz. Todo eso y más se perdió en el camino por la falta de ese temor. Se pierde la felicidad, se apaga la vida. La terrible consecuencia del pecado es que se endurece el corazón. Entiendan; el que endurece el corazón desecha ese temor a Dios, menosprecia el castigo de Dios y comete el pecado a plena conciencia. Cuando a alguien se le va el miedo a Dios ya no hay freno, la vida se le convierte toda en un desorden. Ese miedo, ese temor reverente es la prudencia ante el peligro. Pero, por endurecer el corazón les viene un atrevimiento temerario y cometen locuras.
Eclesiastés 12:13 "El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre." Salomón investigó y descubrió cuál es la dicha de los hijos de los hombres. Es decir, ¿en qué consiste la verdadera felicidad y por qué medio se consigue? Nos habla Salomón de que el hombre se afana debajo del cielo todos los días de su vida. Pero, la felicidad verdadera la puede encontrar el ser humano solo cuando teme a Dios. Desde muy antiguo Dios le hizo al hombre saber la importancia del temor, de la reverencia y del apartarse del mal, lo vemos en Job 28:28 "Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, Y el apartarse del mal, la inteligencia." Así que la piedad sincera es el único camino que lleva a la dicha verdadera. Ser creyente es temer a Dios y guardar sus mandamientos. La raíz de la piedad es el temor a Dios que reina en el corazón. Es el respeto a Su majestuosa santidad, a su soberana autoridad y un temor profundo a su terrible ira.
El fruto de la piedad se deja ver en la observancia de los mandamientos de Dios. Esa piedad y su fruto se dejan ver en alguien cuando cumple y obedece los mandamientos del Señor, cuando vive para ellos, cuando los atiende y los toma en cuenta. Si en verdad tú eres piadoso lo dejas ver cuando atiendes a los mandamientos, cuando eres capaz de obedecer al Señor. Un impío no debe decir que teme a Dios cuando nunca observa los mandamientos de Dios. La Biblia dice claramente sobre los mandamientos: ¡ESTO ES EL TODO DEL HOMBRE! Con eso cumple el hombre todo su deber y en eso está toda su dicha. La respuesta para la felicidad que el hombre anhela es el temor a Dios, en todo lo demás será puro. Allí está la felicidad en la vida del hombre porque mediante la sabiduría y la inteligencia se aparta del mal.
Muchos tememos a hombres que nos puedan hacer algo físico, pero la Biblia dice en Mateo 10:28 "Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a Aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno." Nos preocupa que nos pueda pasar un accidente, un robo, cualquier cosa. Pero, hay que temer al que puede destruir el alma y echar el cuerpo al infierno; a ese es a quien hay que temer: ¡a Dios! Si temes a Dios, entonces, cuidado con quien te mueves y andas.
I Pedro1: 17 "Y si invocáis por Padre a Aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación…" Si invocamos por Padre a Dios que juzga según la obra de cada uno, pues conduzcámonos en temor siempre. Es consolador presentarse al juez sabiendo que es nuestro Padre. Pero también infunde temor, esto es un respeto reverencial. El pensamiento es que el Padre, cuya santidad hemos de imitar como hijos, es el juez. Él es el juez ante quien hemos de rendir cuentas de todo cuanto hayamos hecho. Temamos pues y con todo el corazón amémosle y sirvámosle para que seamos realmente felices ¡en esta vida y en la venidera! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Se Gana al Temer a Jehová
Proverbios 28:14
“Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.”
Lo que Jehová pide es claro: que le temamos, que andemos en sus caminos, que le amemos y le sirvamos de corazón. El temor reverente a Dios es el freno que guarda del pecado y el camino a la felicidad verdadera. Estos son los puntos para esta semana.
- Debemos temer a Dios como a un gran Señor y amarle como a un buen Padre. ¿Cómo decimos que somos hijos si no vamos a la casa del Padre, ni comemos su pan, ni escuchamos su voz?
- Ese temor es al pecado, porque pecar es ofender a Dios, y pecar a sabiendas es desafiarlo. Por falta de ese temor se perdió lo más hermoso: hablar con Él, esperar en Él y descansar en Él.
- La terrible consecuencia del pecado es que se endurece el corazón. Cuando a alguien se le va el temor a Dios ya no hay freno: menosprecia el castigo, se atreve y la vida se le vuelve un desorden.
- Salomón buscó la dicha del hombre y concluyó: teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. La raíz de la piedad es ese temor que reina en el corazón.
- El fruto de la piedad se ve en la obediencia. Un impío no debe decir que teme a Dios cuando nunca guarda sus mandamientos; en obedecerlos cumple el hombre todo su deber y está toda su dicha.
- No temamos tanto al accidente o al robo, sino a Aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Si temes a Dios, cuidado con quién te mueves y andas.
- El Padre a quien invocamos es también el juez que juzga según la obra de cada uno. Conduzcámonos en temor todo el tiempo, y amémosle y sirvámosle para ser felices en esta vida y en la venidera.
Identifica un mandamiento que has tomado a la ligera y obedécelo esta semana a conciencia, como quien teme y ama a su Padre.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Freno del Corazón
Proverbios 28:14
Para leer en voz alta con los niños
“Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: es feliz el que respeta a Dios siempre, pero el que se pone terco y no quiere escuchar termina haciendo lo malo. Temer a Dios es como tener un buen freno en la bicicleta: te detiene antes de caer al precipicio.
- Temer a Dios no es tenerle miedo como a un monstruo. Es respetarlo tanto y amarlo tanto que no quieres hacer nada que le ofenda.
- Dios es tu Padre. Los hijos visitan la casa de su papá, escuchan sus consejos y comen con él. Así también tú buscas a Dios cada día.
- Cuando alguien hace lo malo muchas veces, el corazón se le pone duro como una piedra. Ya no siente nada y deja de escuchar a Dios.
- Una bicicleta sin freno se va loma abajo y se estrella. Así le pasa al que pierde el respeto a Dios: ya nada lo detiene y comete locuras.
- El que respeta a Dios lo demuestra obedeciendo. No basta con decir «yo amo a Dios»; hay que hacer lo que Él manda, aunque nadie te esté mirando.
- Dios es bueno y también es juez: Él ve todo lo que hacemos. Por eso el que lo respeta y lo obedece vive feliz y en paz.
¿Qué cosa te ayuda a frenar antes de hacer algo malo?
Esta semana, cuando sientas ganas de desobedecer, detente y pregúntate: «¿Esto le agrada a Dios?».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
