Dice en 2 Crónicas 20: 35 "Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó amistad con Ocozías rey de Israel, el cual era dado a la impiedad." Hacía el rey Josafat lo recto ante los ojos de Jehová. Podemos estar haciendo lo recto y en un momento enredarnos, así que hay que cuidar nuestro andar. Si tenemos los debidos cuidados podemos llegar hasta el final de nuestro caminar sin tropezar torpemente. Los tropiezos empiezan cuando no nos cuidamos de saber quiénes son los que quieren caminar con nosotros. El problema de Josafat fue que no quitó los altares altos y casó a su hijo con la hija del rey Acab de Israel. Por tal razón, se enlazó en afecto con el rey de Israel, quien era un hombre malvado. También se unió Josafat a Ocozías, hijo de Acab, y no para la guerra sino para hacer negocios construyendo una flota de barcos que iban a partir a Tarsis en busca de oro. Josafat le había agradado a Jehová y Dios lo había prosperado. Ocozías pudo ver que Josafat se levantaba en bendición y quiso participar de la bendición de éste. Pero, el profeta Eliezer le advirtió a Josafat que las naves serían destruidas, que por esa unión con Ocozías sus obras serían destruidas. Así, las naves se rompieron y no pudieron ir a Tarsis. Esto lo podemos leer en detalle en 2 Crónicas 20:35-37.
Dios le pide a su pueblo que sea apartado, separado para Él hablarle y ser su Dios. "Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos (Levítico 20:26)." El pueblo tenía promesa de parte de Dios de que la tierra que les había sido prometida fluía leche y miel (Levítico 20:24). "Yo Jehová vuestro Dios, que os ha apartado de los pueblos." Ellos eran suyos, eran su cuidado, elección y tesoro. Así es como a Dios le gusta bregar con el que él llama para sí. Dios había hecho por su pueblo mucho más que por los demás pueblos de la tierra y por consiguiente esperaba de ellos más que de los demás. Ellos marchaban por una tierra infectada de males, así que tenían que separarse de todo aquel mal y de todas aquellas gentes llenas de perversidad. De igual debe ser tu caminar por esta tierra infectada de pecados, de idolatrías, libertinaje, soborno, orgullo, etc.
El que va a lograr escapar de condenación y obtener la vida eterna tiene que guardar la integridad. El problema del hombre es que se aficiona al mundo por aquellas cosas que vivió antes de convertirse, cosas que experimentó en el mundo; es una extraña disposición a contagiarse con tales males (Jueces 2:2). No puede haber alianza. Estrictamente hay que guardarse de toda amistad con el mundo, tener el cuidado de no ligarse, de no asociarse. Dios les dio tierra que fluye leche y miel, pero aquellos moradores de aquellas tierras estaban llenos de idolatría, de sodomitas, libertinaje y de lascivia igual que lo vemos ahora en este tiempo alrededor nuestro. En Romanos 6:14 se nos dice que el pecado no se enseñoreará de nosotros. A no ser que nos descuidemos y nos rindamos a él cobardemente.
Gálatas 5:24, 25 No se puede volver a hacer pacto con nuestros malos deseos. Ni les vamos a mostrar compasión alguna, sino que les daremos muerte crucificándolos y destruyéndolos por completo. De la única forma en que se puede vencer al pecado es dándole un "NO" rotundo y decidido; es de la única forma en que puedes tener el triunfo para no caer en lo que debes aborrecer. No tratemos de engañarnos a nosotros mismos concediéndoles tregua a las "pequeñas zorras" (Cantares 2: 15). Cuidado con los noviazgos y matrimonios mixtos, porque lo bueno se pervierte con lo malo.
Es terrible cuando no se atiende a la voz de Dios. Dios les había advertido al pueblo de Israel de no juntarse con pueblos paganos y como dice en Jueces 2:1-5 ellos no atendieron a su voz. ¿Por qué habéis hecho esto? Egipto era un país de esclavitud y fatiga de donde Dios los había sacado para llevarlos a Canaán, tierra de reposo, libertad y abundancia. Cuando el Señor les habló ellos lloraron, pero no rompieron la amistad y las ataduras con los moradores de la tierra. Más fácil es al creyente formar amistades con los no creyentes que romper los lazos. Se le llamó Boquim a aquel lugar, que significa los que lloran. Hay muchos que parecen derretirse en llanto por la acción de la Palabra de Dios, pero se endurecen nuevamente antes de ser echados en el nuevo molde de la voluntad de Dios.
¡Si fuéramos capaces de entender que este mundo y sus placeres son los que arrastran a los que deben ser hijos agradecidos del Dios que los limpió! ¡Que se conviertan a nuestra fe y no nosotros al mundo de ellos (Jeremías 15:19)! No podemos tirarle lo santo al mundo. Hay que volver a las buenas costumbres. Hay que cambiar las cosas mundanas a lo santo. No podemos volver a lo que éramos. Si alguien se vuelve a Dios Él lo restaurará. Dios emplearía a Jeremías en su servicio como profeta. "Y delante de mí estarás para recibir de mí instrucciones y órdenes". Solo en la presencia de Dios Jeremías podía ver las cosas en la misma perspectiva en que Dios las ve. Hay que serle fiel en su obra. "Entresacarás lo precioso de lo vil, serás como mi boca." "Trabajarás con los buenos pensamientos acerca de mi carácter." En el trato de Jeremías con los demás habría de procurar no descender al nivel de ellos sino mantenerse en el nivel espiritual que Dios deseaba.
Así, que hermano, cuidémonos y no caigamos en el grave error de hacer alianzas y amistad con los que son dados a la impiedad. ¡Que se vuelvan ellos a ti y tú no te vuelvas a ellos! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
No Se Traba Amistad Con El Que Es Dado A La Impiedad
2 Crónicas 20:35-37
“Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, Jehová destruirá tus obras. Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis.”
Josafat hacía lo recto ante Jehová, pero trabó amistad con Ocozías, que era dado a la impiedad, y se asoció con él para construir naves. Dios destruyó aquella obra. El pueblo de Dios está apartado para Él, y con el impío no se hace alianza. Estos son los puntos para la semana.
- Se puede estar haciendo lo recto y en un momento enredarse. Los tropiezos empiezan cuando no nos cuidamos de saber quiénes son los que quieren caminar con nosotros.
- Josafat casó a su hijo con la hija de Acab y se unió a Ocozías para hacer negocio. Ocozías vio la bendición de Josafat y quiso participar de ella; por esa unión las naves se rompieron.
- «Habéis, pues, de serme santos». Dios apartó a su pueblo para que fuera suyo, su cuidado y su tesoro, y como hizo por él más que por nadie, esperaba de él más que de nadie.
- El hombre se aficiona otra vez al mundo por lo que vivió antes de convertirse. No puede haber alianza: hay que guardarse de ligarse y de asociarse. Cuidado con los noviazgos y matrimonios mixtos.
- Con los malos deseos no se hace pacto: se crucifican. Al pecado solo se le vence con un «no» rotundo y decidido, sin darles tregua a las pequeñas zorras.
- En Boquim el pueblo lloró al oír la Palabra, pero no rompió las ataduras con los moradores de la tierra. Más fácil es al creyente formar amistades con los no creyentes que romper los lazos.
- Que ellos se conviertan a nosotros y no nosotros a ellos. Hay que entresacar lo precioso de lo vil y mantenerse en el nivel espiritual que Dios desea, sin descender al de ellos.
Esta semana examina con quién estás caminando, y rompe el lazo con una amistad o sociedad que te esté apartando de Dios.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Barcos Rotos en el Puerto
2 Crónicas 20:35-37
Para leer en voz alta con los niños
“Por cuanto has hecho compañía con Ocozías, Jehová destruirá tus obras. Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: como el rey Josafat se hizo socio de un rey malo, Dios no dejó que su trabajo saliera bien, y los barcos se rompieron. Josafat amaba a Dios, pero se juntó con Ocozías para construir barcos que irían a buscar oro.
- Josafat era un buen rey que hacía lo correcto. Pero no se fijó bien en quién quería caminar con él, y ahí empezó el problema.
- Ocozías era un rey que no amaba a Dios. Vio que a Josafat le iba bien y quiso juntarse con él para aprovecharse de su bendición.
- Un profeta le avisó a Josafat: «Por juntarte con él, Dios va a destruir tus obras». Y así pasó: los barcos se rompieron y nunca llegaron a Tarsis.
- Dios quiere que tú seas de Él, apartado para Él, como un tesoro suyo. Por eso no puedes dejarte arrastrar por los que hacen lo malo.
- Si un amigo te invita a mentir, a burlarte de alguien o a desobedecer, dile «no» bien claro. Con el pecado no se hacen tratos.
- Es mejor que tus amigos aprendan de ti lo bueno, y no que tú aprendas de ellos lo malo. Dios quiere que ellos se vuelvan a Él.
¿Tus amigos te ayudan a portarte bien o a portarte mal?
Esta semana, cuando alguien te invite a hacer algo malo, dile «no» bien claro.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
