Apoyarse es sostenerse, es hacer descansar una cosa en otra. El día que confiamos en Dios, pues miramos hacia arriba, pero el día en que confiamos en el hombre comenzamos a tener tropiezos aquí en la tierra.
El Salmos 118:8 dice: "Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre." Isaías 31:1 dice: "Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros porque son muchos y en jinetes porque son valientes; y no miran al Santo de Israel ni buscan a Jehová." Así de claro son las cosas, el hombre mira hacia donde no debe; no mira hacia Dios. El que busca su ayuda en Egipto confía en las fuerzas de caballos que al ser heridos se desvanecen. Puede haber muchos y grandes carros de pelea en la guerra, pero de Jehová es la fuerza; el hombre se olvida que a los jinetes la espada los atraviesa aun cuan valientes pudieran ser. Ni miran ni buscan a Dios; ¡Ay! del hombre que vive así.
Jeremías 17:5 dice: "Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová." Es en Dios que está la bendición. Mucho se le olvida al hombre que de Dios es el poder. Miramos al hombre que está al lado nuestro para que nos ayude o bendiga. Cuando estamos en apuros dependemos de las criaturas para salir del apuro y conseguir el alivio. Es que siempre estamos obstinados en buscar ayuda en el hombre, pero lo que se encontrará es decepción. Nuestra confianza no puede ser puesta en la fragilidad humana. Cuando uno pone la confianza en el hombre, el corazón se aparta de Dios. Es una locura confiar en éste o en aquel otro hombre que son iguales de débiles que nosotros.
En aquella ocasión, nos dice el pasaje bíblico de 2 Crónicas, que tuvo que llegar el profeta y hablar de parte de Dios para que el hombre despertara y no se condenara. El profeta le trae un reproche al rey Asa. ¡Qué mucho duele un reproche! El problema es que el reproche es por la mala condición del hombre, no es que Dios se haya cansado de hacer. Es porque el hombre se cansa de orar, de llorar, de gritar y de aguantarse de ser dominado por la carne. Así que es a consecuencia de estos descuidos que vienen los reproches de Dios. Cuando uno no está buscando a Dios como debe ser, entonces nos apoyamos en el hombre. Le reprochó el profeta: "Te has apoyado en el rey de Siria y no te apoyaste en Jehová tu Dios." Es que Dios conoce todo, Él conoce lo que tú debes hacer en tu vida, en tu ministerio, en tu lucha y en tu prueba, Él conoce tu enfermedad. Todo lo conoce Dios de ti, entonces el mejor que lo hará a tu favor será el que lo sabe todo y ese ¡es Dios! Dios quiere que siempre nos apoyemos en Él. No se puede triunfar cuando es otro hombre el que hace la lucha o favor por tu vida. Te buscó Dios y es para Él hacer sus obras en toda tu vida. No nos podemos olvidar de todo lo que Dios ha hecho por cada uno de nosotros cuando a Él hemos clamado.
Nos habla la Palabra de Dios en 2 Crónicas 14:9, 11, 12 de la Victoria que Dios le dio a Asa cuando peleaba contra millones de etíopes y había clamado al Señor. Se le había olvidado a Asa todo esto que Dios había hecho a favor de él. Las obras de Dios a su favor ya se le habían olvidado. Las experiencias en Dios las había apagado de su corazón y ahora no sabía actuar en Dios. ¿En que estaría entretenido Asa que el profeta vino a amonestarle? Había hecho amistad con quien no debía, con el rey de Siria; esa amistad lo llevó a quitar los ojos de Dios. Cuando tú te entretienes en lo malo no puedes ver a Dios, sino solo ves la figura de ese hombre (otro humano como tú) que está al frente tuyo y que no te deja ver a Dios. ¡Ay! de uno cuando eso sucede.
No hay diferencia alguna para Dios en darle ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas (2 Crónicas 14:11). ¡Ayúdanos Dios porque en ti nos apoyamos! Jehová deshizo a los etíopes. Esa es la forma en que Dios quiere que se le crea, que uno le pida la ayuda y se apoye en Él. Sería que Asa pensaba que Dios no lo podía ayudar contra Baasa. Vemos lo engañoso del corazón, no se puede confiar en él. Muchas veces se acude a Dios cuando no se tiene ninguna otra cosa tangible y terrenal en que confiar, pero tan pronto como nos aparece eso otro en que apoyarnos nos inclinamos de inmediato a ello y nos olvidamos de Dios. Esto lo hacemos con mucha facilidad. Pasa en la enfermedad, con los problemas y en las malas circunstancias, etc.
Asa actuó en contra del conocimiento que tenía de Dios, de su providencia. Se le olvidó la Omnisciencia y la Omnipotencia de Dios a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él. Dios quería seguir mostrándole su poder al rey Asa. También el Señor quiere mostrar su poder para contigo, pero locamente se actúa y en vez de llegar el bien más guerra llega, más tormento. El peligro verdadero es cuando no nos apoyamos en Dios.
Asa se sintió herido por la reprimenda y se enojó. Ahora, con aquella actitud no habría arrepentimiento de su parte, pues había molestia; eso no es nada nuevo en el hombre, cuando se hace algo malo y se le señala, la tendencia es de hacerse el herido y ofendido. No hay honor ni honradez en esos actos. Cuando al hombre se le deja ver su insensatez entonces se enoja, pierde todo el buen sentido y ahora es cruel. Se levantó Asa en contra del profeta, lo echó a la cárcel como si aquel fuera un malhechor. Así son las cosas con el hombre que se ha apoyado de alguien aquí en la tierra. En su condición al estar lejos de Dios, le ha placido más a su carne que lo que le podría agradar el estar en comunión y sirviendo a Dios. Busquemos que no seamos altivos y nunca nos apoyemos en el brazo de carne del hombre y sí nos apoyemos en el Dios Todopoderoso que hemos conocido. Busquémosle todos los días de nuestras vidas y nunca nos apartemos de Él. Siempre dependamos de Él en todo y no tendremos que sufrir lo que sufrió el rey Asa. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Apoyarse En Jehová Y No En El Hombre
2 Crónicas 16:7-10
“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.”
Apoyarse es hacer descansar una cosa en otra. El rey Asa, que antes venció a los etíopes apoyándose en Dios, ahora se apoyó en el rey de Siria, y el profeta Hanani vino con el reproche. Cuando la confianza se pone en el hombre, el corazón se aparta de Dios. Estos son los puntos para la semana.
- «Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre». El que busca ayuda en Egipto confía en caballos que al ser heridos se desvanecen, pero de Jehová es la fuerza.
- «Maldito el varón que confía en el hombre». En los apuros miramos al que está al lado, y lo que se encuentra es decepción: es una locura confiar en otro tan débil como nosotros.
- El reproche de Dios viene por la mala condición del hombre, que se cansa de orar, de llorar y de aguantarse de la carne. Cuando uno no busca a Dios como debe, se apoya en el hombre.
- A Asa se le olvidó la victoria que Dios le dio contra millones de etíopes. Hizo amistad con quien no debía, y esa amistad le quitó los ojos de Dios.
- Muchas veces se acude a Dios cuando no hay otra cosa tangible en qué confiar, pero en cuanto aparece algo terrenal nos inclinamos a ello. Pasa en la enfermedad, en los problemas y en las malas circunstancias.
- Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra para mostrar su poder a favor de los de corazón perfecto. Asa actuó locamente, y en vez del bien le llegó más guerra.
- Asa se sintió herido por la reprimenda y echó al profeta en la cárcel. Cuando se nos señala lo malo, la tendencia es hacerse el ofendido, y no hay honor ni honradez en eso.
Cuando esta semana te llegue un apuro, antes de llamar a nadie, llévaselo primero a Dios en oración y apóyate en Él.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Un Profeta Echado en la Cárcel
2 Crónicas 16:7-10
Para leer en voz alta con los niños
“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios mira toda la tierra buscando a los que lo aman de todo corazón, para mostrar su poder ayudándolos. El rey Asa se olvidó de eso: buscó ayuda en otro rey, y cuando un profeta se lo dijo, lo echó en la cárcel.
- Antes, el rey Asa oró cuando vino un ejército gigante, y Dios le dio la victoria. En aquel tiempo Asa confiaba en Dios con todo su corazón.
- Pero años después se olvidó. Cuando vino otro problema, en vez de orar, le pidió ayuda al rey de Siria, un hombre que no amaba a Dios.
- Las personas nos pueden ayudar, pero son débiles como nosotros. El que pone toda su confianza en la gente y no en Dios termina desilusionado.
- Dios mandó al profeta Hanani a decirle a Asa la verdad: «No te apoyaste en Jehová tu Dios». A nadie le gusta que lo corrijan, pero era para su bien.
- Asa se puso bravo y metió al profeta en la cárcel. Cuando alguien te corrige y te enojas en vez de arrepentirte, las cosas se ponen peor.
- Dios está mirando y quiere ayudarte. Cuando tengas un problema, en la escuela o en la casa, háblale a Dios primero.
¿A quién corres primero cuando tienes un problema?
Esta semana, cada vez que tengas uno, ora a Dios primero y después pide ayuda.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
