Mega Zoé
Estudio #0688Iglesia en las casas

Un Hijo Verdadero Es El Que Oye

Un Hijo Verdadero Es El Que Oye enseña a atender la Palabra de Dios y permanecer en la verdad.

Nuevo Testamento1 Juan6 min lectura

Al pasar los años he podido ver que tan solo puede perseverar aquel que tiene mansedumbre. La contienda, la envidia, los celos, etc. son cosas contrarias a la mansedumbre y por eso muchos cristianos se han detenido en el camino. No olvidemos que Dios mira y ve lo que en verdad hay dentro del hombre. Es por eso que cuando vemos que hay alguien que tropieza tanto y que no sale del hoyo y aunque trate nada logra; pues entendamos, no es que nosotros no lo hayamos podido ayudar sino que es que Dios ha visto el corazón del tal y sabe que ¡no es un hijo! Por eso es necesario que veamos las cosas tal como son. Algunos se cantan como "siervos de Dios" y luego los vemos que se marchan a otra iglesia y a otra; lo que sucede es que no hay de Dios en ellos.

Dios no puede contestar u obrar en alguien que no ha creído. Tal vez empezó, pero no ha seguido o no quiere seguir en el Camino, porque el mundo le es más placentero. Esos son rebeldes, tienen odio, rabia, contienda en ellos, pues es que no son de Dios (1 Juan 3:24). "Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él..." Veamos quién es un hijo y quién no es hijo. En este mismo versículo Juan menciona que sabemos que Él permanece en nosotros por el Espíritu Santo que nos ha dado. "…Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado." Es dado el Espíritu al que es hijo. Juan entonces deja entender que hay otros espíritus que no son de Dios. 1 Juan 4:1 "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo." Cuidemos con quien hablamos o a quien oímos. No es cuestión de amistad o que alguien sea más "buena gente" que otros. ¡Hablamos de espíritus! Tu dices: "Eso no es nada malo, yo puedo hablar con todos y no hay problema pues soy amigo." Pues, cuidado hay rayas que no se deben pasar.

Cuando no se ora, cuando se desconoce la Palabra entonces se hacen cosas indebidas. Como discípulos que somos debemos tener conciencia de la voz de Dios, de las órdenes que se nos dan en la Palabra. Juan deja ver que los que son hijos de Dios deben ser advertidos de que deben estar en contra de estos espíritus. Así que se nos dice en la Palabra que hay maestros que ellos mismos no han nacido de Dios y si algunos nacieron alguna vez, luego volvieron atrás. Hemos visto que empiezan a hablar lo que ellos quieren, lo que está fuera de este evangelio.

Ya en la Palabra de Dios todo esta dicho y escrito y hay que obedecer. Solo por el hecho de que alguien hable acerca de la Biblia, de Dios y de Jesús no significa que sea un verdadero hijo de Dios. Es necesario probar si los espíritus proceden de Dios porque muchos falsos profetas han salido del mundo. ¿Cómo es posible que no podamos distinguir sino que seamos capaces de darle la razón a estos malos espíritus? ¡Qué triste es cuando no podemos ver y tratamos y hasta nos esforzamos de convencer a estos espíritus del mundo! Son aquellos que profesan el cristianismo pero enseñan el evangelio del todo diferente. Practican el odio, el adulterio, la infidelidad, la burla, son tentadores, etc. Con los tales no podemos juntarnos (Romanos 16: 17,18).

Juan nos da las pruebas a las que estos hombres han de ser sometidos. La gran prueba de un maestro que enseña sobre el evangelio es preguntarle lo que piensa de Cristo. Pues, todo espíritu que no confiese que Jesucristo ha venido en carne no procede de Dios (1 Juan 4: 3). No es que confiese o sepa del hecho histórico, esto es, que Jesús nació en el mundo en un cuerpo humano, sino que se trata de la confesión sobre Jesús como una persona viviente. Es la confesión que reconoce a Jesús como el Cristo encarnado. Confesarle es someterse a Él como Señor de la propia vida de uno. Pretenden ser cristianos, pero esto no se puede lograr viviendo en pecado y al antojo de los deseos del mundo.

El Espíritu de Dios llama a los hombres a reconocer a Jesucristo como Señor y a encomendar sus vidas a Él. Tengamos en cuenta que el Espíritu Santo siempre glorifica a Jesús. Los falsos maestros no confiesan a Jesús tal como aparece en el versículo de 1 Juan 4: 3. Pero, entendamos que es que no se quieren someter a Él como Señor de la propia vida de ellos sino que solamente hablan lindo de Jesús, no pueden llegar más allá de eso. Es que ellos tienen el espíritu del anticristo, el cual está en el mundo. Hay muchos hoy día que están dispuestos a decir cosas aceptables acerca de Jesús pero no están dispuestos a confesarlo como Dios encarnado. Lo ven como divino, pero no es Dios para ellos. Así es este espíritu falso que está en la tierra.

Veamos quienes en verdad somos hijos. Los humildes. Son los humildes los que vencen a esos falsos maestros (Isaías 57: 15). Los altivos, de los que está llena la iglesia, no reconocen el poder de Cristo sobre sus vidas. Por eso hacen y viven en "el evangelio de brincos y saltos" donde se reúnen todos los que buscan el espíritu del anticristo. Los creyentes humildes pueden vencer a estos falsos maestros porque tienen al Espíritu Santo morando en ellos y eso los capacita para detectar el error y para rehusar escucharlos. Miremos bien qué es lo que hay en cada uno de nosotros. Mira bien, si te reúsas a escucharlos o te gusta escuchar su falsa enseñanza. En ellos está el espíritu del anticristo.

Los falsos maestros son del mundo y por eso la fuente de todo lo que hablan es del mundo. Como el mundo es el manantial de todo lo que enseñan es por eso que el mundo los oye. ¿Y tú? ¿Los oyes también? Esto nos debe aclarar que la aprobación del mundo a cualquiera que enseña no es una prueba de la veracidad de su enseñanza. Si alguien quiere ser popular y aceptado todo lo que tiene que hacer es hablar como el mundo habla, pero si ha de ser fiel a Dios, entonces tendrá que hablar la verdad del evangelio y hacer frente al rechazo del mundo.

Juan sabe lo qué es y lo que no es de Dios. Todos los que realmente han nacido de Dios aceptarán la enseñanza de los apóstoles. El que de verdad es de Dios oye, el que no lo es no oye. Los que no aceptan la enseñanza del Nuevo Testamento o tratan de añadirle o adulterarla no son y no oyen, pues son del espíritu del anticristo que ya está en la tierra. Estemos claros así como la Palabra nos enseña y advierte. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz