Al pasar los años he podido ver que tan solo puede perseverar aquel que tiene mansedumbre. La contienda, la envidia, los celos, etc. son cosas contrarias a la mansedumbre y por eso muchos cristianos se han detenido en el camino. No olvidemos que Dios mira y ve lo que en verdad hay dentro del hombre. Es por eso que cuando vemos que hay alguien que tropieza tanto y que no sale del hoyo y aunque trate nada logra; pues entendamos, no es que nosotros no lo hayamos podido ayudar sino que es que Dios ha visto el corazón del tal y sabe que ¡no es un hijo! Por eso es necesario que veamos las cosas tal como son. Algunos se cantan como "siervos de Dios" y luego los vemos que se marchan a otra iglesia y a otra; lo que sucede es que no hay de Dios en ellos.
Dios no puede contestar u obrar en alguien que no ha creído. Tal vez empezó, pero no ha seguido o no quiere seguir en el Camino, porque el mundo le es más placentero. Esos son rebeldes, tienen odio, rabia, contienda en ellos, pues es que no son de Dios (1 Juan 3:24). "Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él..." Veamos quién es un hijo y quién no es hijo. En este mismo versículo Juan menciona que sabemos que Él permanece en nosotros por el Espíritu Santo que nos ha dado. "…Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado." Es dado el Espíritu al que es hijo. Juan entonces deja entender que hay otros espíritus que no son de Dios. 1 Juan 4:1 "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo." Cuidemos con quien hablamos o a quien oímos. No es cuestión de amistad o que alguien sea más "buena gente" que otros. ¡Hablamos de espíritus! Tu dices: "Eso no es nada malo, yo puedo hablar con todos y no hay problema pues soy amigo." Pues, cuidado hay rayas que no se deben pasar.
Cuando no se ora, cuando se desconoce la Palabra entonces se hacen cosas indebidas. Como discípulos que somos debemos tener conciencia de la voz de Dios, de las órdenes que se nos dan en la Palabra. Juan deja ver que los que son hijos de Dios deben ser advertidos de que deben estar en contra de estos espíritus. Así que se nos dice en la Palabra que hay maestros que ellos mismos no han nacido de Dios y si algunos nacieron alguna vez, luego volvieron atrás. Hemos visto que empiezan a hablar lo que ellos quieren, lo que está fuera de este evangelio.
Ya en la Palabra de Dios todo esta dicho y escrito y hay que obedecer. Solo por el hecho de que alguien hable acerca de la Biblia, de Dios y de Jesús no significa que sea un verdadero hijo de Dios. Es necesario probar si los espíritus proceden de Dios porque muchos falsos profetas han salido del mundo. ¿Cómo es posible que no podamos distinguir sino que seamos capaces de darle la razón a estos malos espíritus? ¡Qué triste es cuando no podemos ver y tratamos y hasta nos esforzamos de convencer a estos espíritus del mundo! Son aquellos que profesan el cristianismo pero enseñan el evangelio del todo diferente. Practican el odio, el adulterio, la infidelidad, la burla, son tentadores, etc. Con los tales no podemos juntarnos (Romanos 16: 17,18).
Juan nos da las pruebas a las que estos hombres han de ser sometidos. La gran prueba de un maestro que enseña sobre el evangelio es preguntarle lo que piensa de Cristo. Pues, todo espíritu que no confiese que Jesucristo ha venido en carne no procede de Dios (1 Juan 4: 3). No es que confiese o sepa del hecho histórico, esto es, que Jesús nació en el mundo en un cuerpo humano, sino que se trata de la confesión sobre Jesús como una persona viviente. Es la confesión que reconoce a Jesús como el Cristo encarnado. Confesarle es someterse a Él como Señor de la propia vida de uno. Pretenden ser cristianos, pero esto no se puede lograr viviendo en pecado y al antojo de los deseos del mundo.
El Espíritu de Dios llama a los hombres a reconocer a Jesucristo como Señor y a encomendar sus vidas a Él. Tengamos en cuenta que el Espíritu Santo siempre glorifica a Jesús. Los falsos maestros no confiesan a Jesús tal como aparece en el versículo de 1 Juan 4: 3. Pero, entendamos que es que no se quieren someter a Él como Señor de la propia vida de ellos sino que solamente hablan lindo de Jesús, no pueden llegar más allá de eso. Es que ellos tienen el espíritu del anticristo, el cual está en el mundo. Hay muchos hoy día que están dispuestos a decir cosas aceptables acerca de Jesús pero no están dispuestos a confesarlo como Dios encarnado. Lo ven como divino, pero no es Dios para ellos. Así es este espíritu falso que está en la tierra.
Veamos quienes en verdad somos hijos. Los humildes. Son los humildes los que vencen a esos falsos maestros (Isaías 57: 15). Los altivos, de los que está llena la iglesia, no reconocen el poder de Cristo sobre sus vidas. Por eso hacen y viven en "el evangelio de brincos y saltos" donde se reúnen todos los que buscan el espíritu del anticristo. Los creyentes humildes pueden vencer a estos falsos maestros porque tienen al Espíritu Santo morando en ellos y eso los capacita para detectar el error y para rehusar escucharlos. Miremos bien qué es lo que hay en cada uno de nosotros. Mira bien, si te reúsas a escucharlos o te gusta escuchar su falsa enseñanza. En ellos está el espíritu del anticristo.
Los falsos maestros son del mundo y por eso la fuente de todo lo que hablan es del mundo. Como el mundo es el manantial de todo lo que enseñan es por eso que el mundo los oye. ¿Y tú? ¿Los oyes también? Esto nos debe aclarar que la aprobación del mundo a cualquiera que enseña no es una prueba de la veracidad de su enseñanza. Si alguien quiere ser popular y aceptado todo lo que tiene que hacer es hablar como el mundo habla, pero si ha de ser fiel a Dios, entonces tendrá que hablar la verdad del evangelio y hacer frente al rechazo del mundo.
Juan sabe lo qué es y lo que no es de Dios. Todos los que realmente han nacido de Dios aceptarán la enseñanza de los apóstoles. El que de verdad es de Dios oye, el que no lo es no oye. Los que no aceptan la enseñanza del Nuevo Testamento o tratan de añadirle o adulterarla no son y no oyen, pues son del espíritu del anticristo que ya está en la tierra. Estemos claros así como la Palabra nos enseña y advierte. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Un Hijo Verdadero Es El Que Oye
1 Juan 4:1-6
“Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.”
Solo persevera el que tiene mansedumbre, y Dios ve lo que de verdad hay dentro de cada uno. Juan manda a probar los espíritus: el verdadero hijo de Dios oye la Palabra y confiesa a Jesucristo como Señor. Estos son los puntos para la semana.
- La contienda, la envidia y los celos son contrarios a la mansedumbre; por eso muchos se han detenido en el camino. Algunos se llaman siervos de Dios y van de iglesia en iglesia: no hay de Dios en ellos.
- El que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y el Espíritu es dado al que es hijo. Pero hay otros espíritus que no son de Dios: cuidemos a quién oímos, porque hay rayas que no se deben pasar.
- Que alguien hable de la Biblia y de Jesús no significa que sea hijo de Dios. Hay quienes profesan el cristianismo y practican el odio, la infidelidad y la burla; con los tales no podemos juntarnos.
- La gran prueba de un maestro es lo que piensa de Cristo. Confesar que Jesucristo vino en carne no es saber un dato histórico: es reconocerlo como Dios encarnado y someterse a Él como Señor de la propia vida.
- Muchos hablan lindo de Jesús pero no lo confiesan como Dios: es el espíritu del anticristo, que ya está en el mundo. Los humildes lo vencen, porque el Espíritu Santo en ellos detecta el error.
- Los falsos maestros son del mundo, y por eso el mundo los oye. La aprobación del mundo no prueba que una enseñanza sea verdad; el que es fiel hablará la verdad del evangelio y enfrentará el rechazo.
- El que de verdad es de Dios oye la enseñanza de los apóstoles; el que no es de Dios no la oye, o trata de añadirle o adulterarla. Estemos claros así como la Palabra nos enseña y advierte.
Esta semana, antes de creer una enseñanza que oigas, pruébala con una pregunta: ¿confiesa a Jesucristo como Señor y Dios hecho carne?
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
La Raya Que No Se Pasa
1 Juan 4:1-6
Para leer en voz alta con los niños
“Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: los que conocen a Dios escuchan su Palabra, y los que no son de Dios no la quieren escuchar; así sabemos quién dice la verdad y quién está equivocado. El estudio dice que hay una raya que un hijo de Dios no debe pasar, aunque el que lo invite sea muy buena gente.
- No todo el que habla de Dios dice la verdad. Por eso la Biblia dice que hay que probar lo que te enseñan, comparándolo con la Palabra de Dios.
- Las peleas, la envidia y los celos hacen que muchos se detengan en el camino de Dios. El que es manso y humilde sigue adelante.
- Ten cuidado a quién escuchas. No se trata de si alguien es simpático o es tu amigo. Si te invita a hacer lo malo, esa es una raya que no se pasa.
- La gran pregunta es: ¿qué dice esa persona de Jesús? Un hijo de Dios cree que Jesús es Dios que vino como hombre, y lo obedece como su Señor.
- Algunos hablan bonito de Jesús pero no lo obedecen. Dios ve lo que hay dentro del corazón, aunque por fuera parezca bueno.
- Que mucha gente aplauda algo no quiere decir que sea verdad. Un hijo de Dios escucha la Biblia, aunque otros se burlen.
¿Cómo sabes si algo que te enseñan es verdad?
Esta semana, cuando oigas algo sobre Dios, busca con papá o mamá dónde lo dice la Biblia.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
