Cuando las malas circunstancias nos están encerrando fácilmente nos olvidamos de las misericordias pasadas del Señor. Cuando nos estamos ahogando en lo difícil del presente nos olvidamos del pasado, de cómo Dios ha caminado con uno. En aquel momento de gloria vimos cuán grande es Él, pero en las malas circunstancias del presente lo vemos pequeño y hasta como si no existiera. Con gran poder de Dios y milagros Moisés sacó a Israel de Egipto y ahora caminaban hacia la tierra Prometida. Aquel pueblo había visto la mano poderosa del Señor librándolos de la esclavitud y de la maldad de Faraón. Sin embargo, ahora se quejaban hasta del maná que el Señor les enviaba cada día para alimentarlos. Ellos querían carne y hasta lloraban por eso. Dios en su enojo dijo a Moisés que allí en medio del desierto les iba a proveer la carne que ellos pedían y mucha hasta que se les saliera por las narices y la aborrecieran. Sería otro gran milagro de los muchos que Dios había hecho en medio de aquel pueblo. Moisés dudó de lo dicho por Dios, pero Dios prometió que así ocurriría. Anteriormente, en el principio del camino al monte Sinaí, Dios milagrosamente ya había provisto carne para los hijos de Israel (Éxodo 16: 8,13) A Moisés se le había olvidado tan grande milagro. ¡Nos pasa igual! ¡Qué buenos somos para olvidar sus grandes milagros en nuestras vidas! De inmediato en medio de los problemas lo que hacemos es abrir nuestras bocas para quejarnos, nos quejamos del Todopoderoso. En los versículos 21,22, Moisés muy extrañado dice que se tendría que juntar a todos los peces del mar para darle de comer carne a tan numeroso pueblo. ¡Todos los peces para que queden abastecidos! Pero, Dios le responde: "¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? ¡Este es el Dios grande al que le servimos!
I Crónicas 29:11-12 Como aquí leemos, Dios es la fuente y el centro de todo cuanto existe. Suya es la magnificencia, su grandeza es inmensa e incomprensible. Suyo es el poder, Dios es irresistible. Suya es la victoria, pues Él prevalece contra todos y puede subyugarlo todo a su imperio y poderío. Suyo es el honor, su majestad es inefable, que no se puede describir. Todas la riquezas y todos lo honores que poseen los hombres se lo deben a Dios. Lo que nosotros le damos no es sino una mínima parte de lo que recibimos de Él.
Es grande la manifestación de poder cuando la presencia de Dios está (2Crónicas 25:8). Si la presencia de Dios no está, pues no hay poder. En 2 Crónicas 25 leemos que Amasías era el rey de la tribu de Judá y quería pelear contra Edom, una nación idólatra. Para eso tenía Amasías en la tribu de Judá un gran ejército de trescientos mil hombres (2 Crónicas 25: 5). Pero, buscó otros cien mil soldados en las restantes tribus de Israel pagándoles por su servicio (vs. 6). Pero, Dios se había alejado de los de Israel debido a la idolatría (vs. 7,8). ¡Si también nosotros supiéramos alejarnos de aquellos que adoran otras cosas en sus vidas! No nos equivoquemos como Amasías, debemos depender solo de Dios y no de los grandes ejércitos, porque el poderoso es Él. Si el rey Amasías hubiera estado seguro de la presencia de Dios con él, el ejército que ya tenía era más que suficiente. Era impropio pedir ayuda a Israel por cuanto Dios no estaba con ellos, ya que estos no estaban con Dios. Le preocupó el dinero, pero el profeta le dijo: "Jehová puede darte mucho más que esto (vs. 9). Así es el Dios a quien le servimos. ¡Aprendamos!
Salmos 62:11 ¡Que de Dios es el poder! ¡Dos veces he oído esto! La fe es del que oye con el corazón y con los oídos. Que el poder es de Dios. Mi hermano, esto tú lo debes creer, nunca dudes del que te llamó. Esto es de gran necesidad en nuestras vidas, porque en las dificultades se nos olvida que de Dios es el poder. Hay que estar convencidos en el corazón y tener un buen oído que siempre confirme que el poder es de Dios. La fe nunca es abandonada a menos que el alma ponga en duda el poder de Dios. A Dios le desagrada cuando en sus propios hijos su poder es puesto en duda, aún por uno de ellos.
En Números 11: 23 vemos que Dios reprendió a Moisés y le dice: "¿Se ha acortado el brazo de Jehová? Cristo también había reprendido a Marta diciéndole: "¿No te he dicho que si crees veras la Gloria de Dios? (Juan 11:40) Dios es tan celoso de la gloria de su poder que ha disciplinado severamente a sus queridos hijos cuando su fe ha vacilado en este punto. Vemos también esto en Lucas 1: 20 cuando Zacarías se quedó mudo en aquel mismo momento por dudar del poder de Dios.
Salmos 65:6 "Tú, el que afirma los montes con su poder…" Los estudiosos incrédulos están demasiado absortos en las leyes físicas de cómo se elevan los montes como para pensar en Aquel que los eleva. Sus teorías de la acción volcánica y de los glaciares, etc. con frecuencia son usadas como cerrojos para cerrarle el paso al Señor para que no entre a sus vidas. David y Salomón con tanta sabiduría hablaban como simples, no como filósofos. Somos seres minúsculos; si queremos ser establecidos firmemente tenemos que ir en busca de fuerzas al que es verdaderamente fuerte. Sin Él los montes eternos se desmoronarían. ¡Cuánto más lo harán sin Él nuestros planes, proyectos y labores! ¡Ojo, cuenta con Él siempre!
Reposa, oh creyente, allí donde los montes hallan sus bases, o sea, en la potencia de Dios que nunca ha recibido lesión ni daño. Dependiendo a dónde o a quien es que vamos a mirar, así serán nuestras fuerzas. Si caes es por no creerle a Dios, así no se puede obtener ninguna victoria. Si dejamos de creer en lo primero que creíamos estaremos devastados, pero si seguimos creyéndole al que le creímos para salvación, entonces veremos su Gloria como se le fue dicho a María. Lázaro estaba muerto, pero allí estaba Jesús para resucitarle. La Gloria de Dios se iba a manifestar, solo había que creer. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
¿Acaso Se Ha Acortado La Mano De Jehová?
Números 11:18-23
“Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no.”
Cuando las malas circunstancias nos encierran, olvidamos las misericordias pasadas y vemos a Dios pequeño, como si no existiera. Israel se quejó del maná, y hasta Moisés dudó que Dios pudiera dar carne a tanta gente; pero Dios respondió: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Estos son los puntos para la semana.
- Israel había visto la mano poderosa de Dios sacarlo de Egipto, y ahora se quejaba hasta del maná de cada día. Así somos: en medio del problema abrimos la boca para quejarnos del Todopoderoso.
- Moisés preguntó si habría que juntar todos los peces del mar para darle carne a seiscientos mil. Se le había olvidado que Dios ya había provisto carne al principio del camino al Sinaí. ¡Qué buenos somos para olvidar!
- Dios es la fuente y el centro de todo cuanto existe: suyos son el poder, la victoria, la magnificencia y el honor. Lo que nosotros le damos no es sino una mínima parte de lo que recibimos de Él.
- El rey Amasías tenía trescientos mil hombres, pero pagó cien mil más de Israel, de quien Dios se había alejado por la idolatría. Si la presencia de Dios no está, no hay poder; si está, lo que tienes basta.
- De Dios es el poder, y la fe nunca se abandona a menos que el alma ponga en duda ese poder. A Dios le desagrada la duda en sus hijos: Zacarías quedó mudo por dudar.
- Dios es el que afirma los montes con su poder; sin Él se desmoronarían, y cuánto más nuestros planes. Si caes es por no creerle a Dios; si sigues creyendo, verás su gloria, como ante la tumba de Lázaro.
Esta semana, cuando te lleguen ganas de quejarte, recuerda en voz alta un milagro que Dios ya hizo en tu vida y dile: «Tu mano no se ha acortado».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Todos los Peces del Mar
Números 11:18-23
Para leer en voz alta con los niños
“Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios le preguntó a Moisés si pensaba que a Él se le había acabado la fuerza, y le dijo que iba a ver cumplida su palabra. Moisés pensaba que ni con todos los peces del mar alcanzaba para darle carne a tanta gente en el desierto.
- Dios sacó a Israel de Egipto con grandes milagros y le daba maná del cielo cada mañana. Pero el pueblo se quejaba y lloraba porque quería carne.
- Quejarse de lo que Dios te da tiene consecuencias. Dios les dio carne un mes entero, hasta que les salió por la nariz y ya no la querían ver, porque habían despreciado a Dios.
- Hasta Moisés dudó. Se le olvidó que Dios ya les había dado carne antes. A nosotros también se nos olvidan los milagros de Dios cuando llega un problema.
- Todo lo que existe es de Dios: el poder, la victoria y todas las riquezas. Nada es demasiado grande ni demasiado difícil para Él.
- A Dios no le gusta cuando sus hijos dudan de su poder. Zacarías no le creyó al mensaje de Dios y se quedó mudo por un tiempo.
- Dios es el que sostiene las montañas para que no se caigan. Si Él sostiene las montañas, también te puede sostener a ti. Créele siempre.
¿Qué milagro ha hecho Dios en tu familia que no debes olvidar?
Esta semana, cada vez que te den ganas de quejarte, di: «La mano de Dios no se ha acortado».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
