Cuando a los hombres les falta poder es debido a que prefirieron el pecado y la incredulidad. Entonces así son incapaces de hacer algo para Dios; porque por sí mismos, mediante sus propias fuerzas no podrán hacer nada bueno. A través de los años hay retos en nuestro camino, cosas que para enfrentarlas nos hacen que adquiramos fuerzas, conocimiento y valor. Pero, cuando uno no es capaz de luchar y decir que sí, que en el nombre del Señor se enfrentará ante el evento que se aproxima, entonces uno lo que hace es huir y exponerse a gran peligro. Cuando los hombres no pueden darse cuenta de lo que está al frente de ellos y les falta el poder debido a su incredulidad, entonces lo que les viene será la derrota.
Veamos lo que les dice el Señor al pueblo de Israel en Levítico 26:37. Si no se hace lo que Dios ha preparado para uno, lo que habrá en la vida serán tropiezos. Se obtendrá lo que el pecado les hace a los hombres acarrear para sí mismos y para los suyos, males y más males. Grandes ruinas llegarán, pues no hay ningún poder ni respaldo de Dios en sus vidas, sino que se expondrán a las enfermedades, al hambre. Los que en la tierra parecen ser fuertes caerán porque Dios no está con ellos. Las ciudades de ellos quedarán desiertas. No habrá santuario para ellos ni para sus familias. Sino que habrá un pueblo devastado por los juicios de Dios por no buscarlo a Él. Los enemigos de ellos serán los que ganarán las batallas. La tierra de ellos será consumida por sus enemigos. Entonces, si eso les viene, ¿qué haces tú hoy día para que las cosas no sean así para ti? ¿Guerreas en nombre del Señor que te llamó o estás considerando volver atrás y enfrentar la ruina que le llega al que lo deja y se aparta?
Deuteronomio 28:32 Como vemos, en la desobediencia hay grandes dolores. Hay cosas que se nos mandan y ante ellas hay que obedecer. Se obedece porque creemos. Fíjate, en ocasiones los hermanos quieren consultar conmigo (la pastora) cosas o asuntos que ellos ya saben que hay que hacerlas en obediencia. Por ejemplo, ¡Tener un novio impío! ¡Un inconverso! ¡Saben que la luz y las tinieblas no van juntas y aún así me preguntan! Me preguntan sobre decisiones cuando ¡ya las hicieron bajo sus criterios! Yo digo, si eres obediente tienes bendición. En tu desobediencia se acaban las fuerzas de tus manos. Las consecuencias de la desobediencia es que se reciben muchos castigos. La falta de poder, la incredulidad, el pecado en uno, ¡Ay de los nuestros! Por ejemplo: Había un joven que manejaba su auto sin ningún temor, estaba expuesto a accidentes contra su vida y contra la vida de otros. Nunca su padre lo corregía porque decía que él había hecho lo mismo desde su juventud. Sus actos eran así por el pecado de la rebeldía que estaba oculto en él. Otro ejemplo: Una madre que no reprende a su hija cuando hace algo que está mal. No lo hace debido al pecado que ella lleva oculto en su vida, por tal razón no puede luchar ni librar a los suyos de la destrucción que se les va acercando, ¡pobres de ellas!
Cuando se rompen los pactos que se tienen con Dios ocurren grandes desgracias. Jueces 16:17 Sansón, aquel juez del pueblo de Israel y hombre tan fuerte pensó que nunca perdería las fuerzas que venían de Dios. Pero, dejó saber aquello que no tenía que revelar a una filistea llamada Dalila. Sansón quedó derrotado, sin poder y sin apoyo de Dios con él. ¿Cómo podría luchar ahora con los filisteos? El quebrantó el pacto. El era un "nazareo", uno que se dedicaba a Dios toda su vida y como señal no se rapaba la cabeza. Al descubrir el secreto de su "nazareato" menospreció su condición de "nazareo". Fue seducido por aquella mujer y le dijo que si fuera rapado perdería su condición de "nazareo" y su fuerza se apartaría de él. Habló lo que no tenía que hablar. Ahora el pueblo de Israel quedaría desolado, sin un Sansón para defenderlos y los filisteos haciendo fiesta porque aquel hombre que Dios llamó se quedó sin fuerzas, por ende sin poder. Ahora era preso de las burlas de los enemigos de Jehová.
La incredulidad es la caída de un discípulo. Marcos 9:18 Cuando hay incredulidad se pierden las fuerzas para contender contra las huestes satánicas. Había una necesidad de echar fuera un demonio y no pudieron, Jesús les dijo: "Oh generación incrédula". Allí estaban un padre angustiado y unos discípulos incrédulos. ¡Pobre hombre! Estaba agitado por el desorden que vivía su hijo atormentado, el cual estaba poseído por un espíritu inmundo que lo lanzaba por tierra, le hacia crujir los dientes y echar espuma por la boca. Estas convulsiones hacían consumir al pobre joven. El padre les pide ayuda a los discípulos, pero éstos no fueron capaces de poder ayudarlo. Jesús les había dado poder; Él quería que ellos ejercieran ese poder. ¿Hasta cuando tendría que estar con ellos para que empleasen la autoridad dada por Él? ¿Hasta cuando Jesús tendría que soportar vidas impotentes y derrotadas?
Juan 15:5 Si te separas de Él nada puedes hacer. Somos ramas de la vid, no la vid misma. Si pertenecemos a Él y Él está en nosotros, así es que podemos conquistar. Es la vida de la vid que fluye por los pámpanos que somos nosotros. Es ésta la única forma en que hay poder para vencer como cristianos. El pámpano no puede dar casa, ni mueble, ni leña; solo una vid puede dar fruto y nosotros juntamente con ella, siempre que le pertenezcamos. ¿Pecaste? ¿Perdiste fuerza y poder? ¿Te llegó la incredulidad? ¿Hay derrota y no se puede dar fruto? ¿Estás seco? Líbrate de todo ese mal y mantente firme aferrado a tu Señor, perseverando en Él siempre y llevando junto a Él mucho fruto. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
