Mega Zoé
Estudio #0598Iglesia en las casas

Nosotros Somos Llamados Para Librar A Los Pueblos Del Mal

Nosotros Somos Llamados Para Librar A Los Pueblos Del Mal enseña a perseverar en la oración y discernir la batalla espiritual.

Antiguo TestamentoIsaíasSEMANA DEL 30 DE JUNIO @ 6 DE JULIO DE 20096 min lectura

El que es dirigido por Dios no es para ser torpe ni para tropezar, pues ha sido escogido para andar en los caminos de Dios. Dios conoce muy bien nuestra justicia, nuestro rostro y nuestras peticiones. Debe saber que amamos a Jesús y que nos hemos separado para Él. Pero, el cielo también sabe cuando decaemos y nos paralizamos; Dios lo sabe todo. Nosotros los santos seremos los que acompañaremos a Jesús en caballos a su regreso a la tierra. Apocalipsis 19:14 Todo está bien planificado para nosotros. Hemos de venir con Jesús y para siempre viviremos con Él. Se ha de recorrer la tierra como el que la recorre a caballo. Zacarías 1:8 El profeta debía comunicarle al pueblo que Dios los había de prosperar, mas habría de levantarles templo y levantarlos de nuevo. Agradezcamos nosotros a Dios siempre de que tenemos un techo donde vivir y donde adorarle. Había una necesidad en el pueblo de Israel y el profeta Isaías lo había visto porque Dios se lo había revelado. Nosotros somos llamados para librar a los pueblos del mal. Hay un mundo desolado completamente. Es tiempo de movernos y ser guiados por Dios para ser libertadores en nombre del Señor.

Nehemías 2:12 1:2-4 La carga que Dios había puesto en el corazón de Nehemías por el pueblo es la misma que Dios ha puesto en nuestros corazones por nuestro pueblo. Nosotros vinimos a la tierra para estar cabalgando por ella toda la vida como hizo Nehemías, mirando y observando la necesidad de sus moradores. Dios quiere poner en nuestro corazón lo mismo que puso en el corazón de aquel varón, Nehemías. Lo que sucede es que hemos perdido la sensibilidad al dolor, pues es el dolor por el pueblo lo que nos provoca a hablar, a orar y a ayunar. Y eso es lo que Dios quiere que hagamos. Dios quiere poner en nuestro corazón su sentir para que se haga lo que Él quiere y no lo que queremos nosotros y nos ha placido durante años.

Había un pueblo que estaba en mal, tenía afrenta, era una burla, estaba humillado por completo y se necesitaba a alguien que se levantara, que tuviera la preocupación para hacer algo y actuar a favor de ellos. En el dolor era de la única forma en que Nehemías iba a ser guiado por Dios. De la única forma que podemos ser guiados por Dios es que en nuestro corazón haya carga y compasión. Eso lo pone Dios para guiarnos, pero tenemos que permitírselo. Debemos abrir nuestro corazón y no cerrarlo. Para ser guiados por Dios tenemos que sentir lo mismo que Dios siente. Ya basta con lo que nosotros queremos para nosotros mismos. Hemos sido muy egoístas en la vida, así vive el mundo que nos rodea. Hay que orar, leer la Palabra y ayunar para ser sensibles y para que Jehová nos pueda hablar. En el orar es donde se puede oír la voz de Dios y obtener así su guía. Con nuestras lágrimas y temor acercamos el mundo a Dios. Eso es lo que nos toca a nosotros sus escogidos, ser guiados por Dios.

Nehemías 2:11, 12 Nehemías salió a cabalgar para ver la desolación y destrucción que había en Jerusalén. Eso hizo que se levantara y motivara a otros para reedificar la ciudad amada por él y por Dios. Luchemos también nosotros, cabalguemos, lamentémonos por lo que está mal, miremos a nuestro alrededor y veamos la destrucción y la desolación que han hecho los enemigos de la justicia. Santifiquémonos para que nadie nos confunda o que el diablo nos robe. Para Dios hacer la obra en Jerusalén necesitaba a un hombre justo y para Dios acercar a los hombres de esta tierra nos necesita a nosotros. No es hacer las cosas a la ligera sin tener el corazón en lo que se hace, sino tener compasión y dolor, que todo nuestro ser sea invadido por aquello que a Dios le duele. Que a nosotros nos duela como le dolía a Nehemías la destrucción que veía y que el amor nos consuma en una pasión que nos lleva a actuar.

Génesis 12:1 Dios llamó a Abraham. Tenía un plan para él y para la nación que levantaría de sus lomos. También nos ha querido levantar a nosotros porque somos un pueblo para él. Efesios 2: 12-14 Lo mejor es responder al llamado de nuestro Dios. Debemos tener la seguridad que en el día malo Él saldrá por nosotros. Pero, algo pide el Señor de nosotros y es que renunciemos al egoísmo y dejemos todo atrás y le sigamos a Él conforme al llamado que nos ha hecho. Cuando Dios nos llama debemos entender que no es cómodo ni fácil cumplir con su llamado, su camino es angosto no es un camino ancho y fácil como el que llevábamos antes; ahora hay una lucha y hasta una agonía constante para cumplir con lo que Dios quiere hacer en la vida nuestra. Nuestro llamado es como el de Nehemías. Para lo que Dios quiere hacer necesita hombres y mujeres de verdad, entonces no ha de ser fácil, no será con mucha alegría y fiesta, ni tampoco lograremos las cosas rápido sino lentamente. Pero, como Nehemías siempre tendremos su poder y respaldo.

Éxodo 3:10 Al igual que Nehemías, también Dios había llamado a Moisés para enviarlo a Egipto a libertar a su pueblo de la esclavitud. Cuando Moisés fue llamado se asustó y creyó que no podía cumplir con el pedido de Dios. Pero, Dios nos dice que vayamos a Él en días de clamor y ayuno. Al orar, ayunar y clamar a Dios no quiere decir necesariamente que vamos a ver al Señor, pero sí de seguro que tendremos su guía para todo. Para Dios sacar y libertar al cautivo con sus grandes fuerzas, nos necesita a nosotros que estemos rendidos en sus manos y dispuestos para que fluya su poder. Dios nos promete que estará con nosotros por siempre y no nos dejará.

I Reyes 18:1 Otro ejemplo del llamado de Dios al hombre es Elías. En aquel tiempo la tierra estaba seca pues no había llovido en tres largos años. Elías fue llamado por el Señor para que orara y Dios respondería enviándoles lluvia al pueblo sediento. Pero, Elías había tenido mucho miedo de sus enemigos. Nuestra cara dice cuando estamos asustados, escondidos, en terror, en retiro. Pero, fue a Elías a quien Dios llamó en aquel tiempo y ahora en nuestro tiempo es a nosotros a quienes Dios llama. Respondamos con valor. La tierra está seca y es hora de salir del retiro, del lamento, de la queja para ver que hay una necesidad y que debe haber compasión en nuestras vidas por lo que hay a nuestro alrededor. Dios pide que nos mostremos y demos frente a lo que sea y hagamos. Se seca la tierra porque escasean los hombres de Dios que muevan Su mano. Seamos los valientes y esforzados, seamos los sensibles. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz