Mega Zoé
Estudio #0586Iglesia en las casas

El temor a Dios me trae mucha bendición

El temor a Dios me trae mucha bendición enseña a vivir en santidad y buscar la bendición de Dios.

Antiguo TestamentoJosuéSEMANA DEL 7 @ 13 DE ABRIL DE 20096 min lectura

El temor a Dios nos trae mucha bendición. El pueblo de Israel iba camino a tomar su tierra prometida. Sería allí donde Jehová sería su proveedor. Éstos habían de marchar hacia aquella tierra en mucho temor. Dios quería que el pueblo entendiera lo que era tener temor a lo santo. Cuando uno se va a acercar a lo que es santo, debe tomar todo tipo de medidas, porque de lo contrario sería desafiar a Dios. Es muy peligroso perder la reverencia a lo santo, a lo divino. Y según se ha visto a través de los tiempos, esa reverencia es bien fácil de perder. Somos dados a hablar de lo que no sabemos. Debemos tener mucho cuidado de lo que hablamos. Tengamos un mejor entendimiento de las cosas de Dios para cuando vamos a acercarnos y tocar lo que es santo y divino. Por eso, tenemos que ponerle mucho peso a eso que vamos a hablar, pensar y hacer.

El Arca del Pacto era lo que representaba a Dios en la tierra. Les tocaba a los sacerdotes llevar el Arca con todo el cuidado, porque había que mover lo santo en santidad. El teólogo Mateo Henry decía: "De esta forma habían de expresar su reverencia, a fin de que la familiaridad no les hiciera degenerar en menosprecio." Si no tenemos un conocimiento claro podemos llegar a menospreciar lo que es santo. Debemos tener mucho cuidado, quien nos está viendo es el Dios Santo y los grandes problemas vienen cuando se actúa indebidamente. Cuando hay temor en nosotros, sabemos cuándo y cómo nos acercamos a lo santo y de esa manera no lo menospreciamos. Hay que mantener una distancia muy respetuosa, así no se meterá la mano en lo que no se entiende. Hay muchos misterios referentes lo que es santo y los vamos a entender cuando estemos en el cielo.

Deuteronomio 10:12 Dios pide de nosotros que le temamos, lo amenos, que estemos en sus caminos, que le sirvamos con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma. Tenemos prosperidad cuando guardamos los mandamientos. Así no habrá ruinas sino prosperidad en nuestras vidas. Nehemías 5:15 Nehemías no hizo lo mismo que los demás reyes a causa del temor a Jehová. El temor a Jehová es lo que nos reprende y nos aguanta de hacer el mal. Cuanto más crezcamos en el temor mejor será para todos. Un siervo de Dios no abruma ni abusa de los demás. Con el pueblo de Dios se tiene que tener cuidado. Por el temor que tenía a su Dios Nehemías hizo que Jerusalén fuera una ciudad segura para los hermanos. Así el pueblo comenzó a vivir seguro en su ciudad. El que teme a Jehová hace que su familia viva segura, por eso no hace nada desagradable a Dios. Nos toca amar y servir a Jehová. No tengamos exceso de confianza dejando ver que no hay temor a Jehová.

Quitemos todo lo que esté en el lugar de Dios. Sirvamos con integridad, con verdad. A veces en el altar del Dios Santísimo se tiene un ídolo de libertinaje. En algunos no hay verdad por la falta de integridad. Se debe vivir y servir a Dios en temor. No recibamos nada de nadie que nos haga daño a nosotros ni a otros. Lo que no podamos tener en buena ley no lo tengamos, porque ahí es donde comienza la falta de integridad. El que es íntegro lo es siempre. No levantemos un altar en nuestro corazón para otras cosas, hay que quitar todo aquello que está metido entre nosotros y Dios. Dios pide de nuestras vidas eso que interrumpe.

Job 1:8 Si en Job hubiese habido un ídolo Dios no hubiera podido hablar de él como lo hizo. Dios sabía claro y preciso cuánto Job le temía porque le buscaba y estaba apartado del mal. Era lo propio de Job estar siempre con Dios. El temor a Dios es estar con Dios siempre. En los problemas Dios está con nosotros y en nuestro buen día también. Jehová no puede consentir el pecado, ni una gota de pecado que le llegue a su presencia. Job guardaba la ley, por eso en todo Jehová lo había prosperado. Y lo que poseía nunca había llenado el lugar de Dios. Lo que nos libra de todo lo que nos viene a destruir, lo que conserva nuestras vidas es el temor a Jehová. Hubo un enfrentar del diablo, pero Job fue cuidado por el temor que le tenía a Dios.

Mateo 10:28 Lo que no permite que nuestro cuerpo sea destruido es el temor a Jehová. Jesús mismo nos advirtió que temamos al que puede destruir nuestra alma y cuerpo en el infierno, al Dios que tiene todo el derecho para hacerlo. El gran problema es lo que le pasó a Jonás, la desobediencia. Jonás quiso caminar a sus anchas, pero el que teme a Jehová no puede caminar así. El que toma esa confianza es porque no teme y profana lo santo. Cuando Dios nos manda debemos confiar porque Él va primero con su poder. Por eso, debemos amar a Dios y tener el temor en nosotros. Que crezca el temor de Dios en nuestra vida. El mar estaba embravecido contra Jonás, no contra los que viajaban con él. Tengamos cuidado al decir a qué Dios tememos.

I Pedro 1:17 Si invocamos el nombre del Padre y decimos que le servimos andemos en temor todo el tiempo, no solamente en la iglesia sino también de las puertas para afuera. La santidad y una mente completa reverente con temor responden a Dios. Dios juzga a los hijos de manera imparcial, Él no tiene ningún tipo de prejuicio. Si nos diéramos cuenta de la extensión de su conocimiento y de la precisión de su juicio debiéramos vivir en un santo temor de no desagradarle a Él. El fruto del temor a Dios y del cuidado se ve cada día. A veces, nos olvidamos que Dios sabe todo y que Él es imparcial. Conozcamos quién es este Dios. El diablo no podía engañar a Dios referente a Job. Dios nos conoce a todos y a Él no lo podemos engañar. Mientras vivamos con temor a Dios Satanás no tendrá como rozarnos. El que teme a Dios sabe que Dios tiene mucho para darnos. Este camino de peregrinación en la vida es en el temor a Dios. Este camino no se mezcla con el mundo. El mundo es extraño para nosotros, porque somos de arriba y estamos exiliados del cielo por ahora. El temor a Dios hace que volvamos al cielo. Tengamos cuidado porque la ambición toma nuestro corazón y somos solamente peregrinos en esta tierra. Ésta no es nuestra morada permanente. Entonces, ¿por qué nos amarramos tanto a ella? Tampoco debemos imitar la conducta de los moradores de la tierra. El temor a Jehová es lo que nos hace ser sinceros. Debemos recordar siempre que nuestro destino es celestial pues somos ciudadanos del cielo.

Hechos 9:31 El poder está en el temor a Jehová. Dios nos da lo que nos toca a cada uno. Aquellos hermanos, con la paz que tenían, seguían creciendo más. Tengamos cuidado, nosotros vamos creciendo por el poder del Espíritu Santo porque tememos a Jehová. Hoy día se presume de lo que no se posee. Aquellos hermanos se hacían grandes en el poder del Espíritu Santo. Ese es el temor a Dios. Mientras más temamos a Dios, lo de esta tierra va menguando para nosotros. Crezcamos en el Espíritu y en el temor a Dios. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz