Un buen líder es aquel en el que hay convicción. Nuestras convicciones son las que cambian nuestro destino, por eso ¡cuánto cuidado debemos tener! Podemos ser efectivos donde quiera que nos movamos según sea nuestra convicción. Juan escribe para dar a conocer lo que es el sentir del creyente. Había que hacerle saber a los hermanos de lo que estaba bueno y de lo que debían cuidarse. Siempre debemos vivir cuidándonos. Debemos tener cuidado de no tener resentimientos porque eso nos saca del camino. En muchas ocasiones cuando se les advierte a la gente de los peligros, ellos se molestan. El que ve el mal venir se aparta, se aleja de él, no se queda ahí.
Juan les advierte de los peligros que venían porque él había vivido mucho y su maestro fue el mismo Jesús. Juan, conocedor de toda doctrina le habla a esta señora de cómo debía conducirse en el evangelio y que no le fuera de enojo. Si vivimos ignorando los males nos vamos a caer. Dios quiere que tengamos conocimiento de lo que es malo. Cuántas cosas podemos saber. Tenemos que saber qué es lo que nos rodea y zarandea para engañarnos. Si nos dejamos engañar el daño será para nosotros. Si nos dejamos engañar podemos llegar a tener condenación para toda la vida. Por eso tenemos que ver lo que dice la Palabra y entremos a lo que es esta verdad.
Números 11:1 y 14:26, 27 Moisés decide sacar al pueblo porque Jehová lo mandó. A éste no se le podía acusar de nada malo sino de hacer la voluntad de Dios. El pueblo se levantó en murmuración, en contra de Moisés y esto llegó a oídos de Jehová. El que murmura en contra de los estatutos de Dios se convierte en depravado. Juan conocía los peligros a que se exponen aquellos que se levantaban en contra de los mandamientos de Jehová. En la casa de Dios hay reglas y son para todos. Somos un cuerpo, entonces hay que tener toda precaución para no caer en el desierto. Aquella mujer era honorable, excelente. Honorable es aquel que quiere vivir en justicia viviendo en lo que Dios quiere, es aquel que es irreprensible. Nosotros somos elegidos por Dios para que en nosotros haya la excelencia, honra.
Cuando Jesús llegó a nuestras vidas nos trajo cosas hermosas y nuestras vidas cambiaron. Los frutos hablan de lo que somos. Aquella anciana tenía que saber que su casa era lugar donde moraban los predicadores que ella hospedaba, porque era una mujer de mucha pasión a quien Juan amaba en la verdad y no solo él sino todos los que la conocían como persona excelente, honorable. Fue amada por los que tenían el gusto de sentarse a hablar y compartir con ella.
A veces estamos muy dispuestos a juzgar. Somos los hombres y mujeres que Dios quiere que seamos. Aquella mujer era conocida pro la iglesia por su fidelidad y hospitalidad con otros por su amor y disposición. Se ama cuando se ha conocido la verdad. Se es testigo de ese amor fidelidad y mucho trabajo. Ella recibía a los predicadores y daba todo lo que tenía. La verdad se cuida. Hemos conocido la verdad y no podemos echar a perder la doctrina porque perdemos. Juan decía a aquella mujer que amó la verdad: "sea gracia, misericordia y paz", y así es con aquel que ama a Dios.
Juan reconocía que no todos estaban bien. En Juan había regocijo, alegría al enterarse que algunos estaban en la verdad. Algunos se habían conservado y algo que tenemos que aprender es su ley, que nos amemos los unos a los otros. La murmuración viene cuando dejamos de amar. Amémonos en la verdad. Cuidémonos de los falsos hermanos que vienen a robarnos todo lo que Dios tiene para nosotros. Cuando dejamos de amar llega la murmuración porque llegó el odio. En esta vida suceden muchas cosas porque se deja de amar. El amor nunca deja de ser, no se gasta. Lo contrario al amor es el odio.
A Juan le interesaba que aquella hermana enseñara la doctrina, el amor, que le llevara aquel excelente amor a todos porque era de la única manera de hacer. El amor es el principio de la obediencia. El que ama no le gusta causar molestia ni hacer daño. Tengamos cuidado de los herejes que se levantan dentro de la iglesia. No se puede cooperar en ninguna manera con esa persona que va enseñando errores acerca de la persona de Cristo. Velemos, estemos en guardia de los seductores. Velemos en oración para que no perdamos el fruto del trabajo, los galardones del cielo. La salvación puede ser para toda una vida, pero si nos apartamos por un día la perdemos. Lo que va más allá de los límites prescritos es bien peligroso, porque no persevera en la doctrina ni se permanece dentro de lo santo. Si no cuidamos lo que Cristo enseñó es porque no se tiene a Dios. Perseverar en la doctrina es hasta la muerte. Los herejes no se reciben como si fueran maestros. El que abre puerta a los herejes nunca persevera. Cuan celosos debemos ser. Esas oportunidades que damos nos hacen partícipes de sus malas obras y ponemos en sus manos el engañar a otros. Amemos la verdad y seamos fieles al amor. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
He Conocido La Verdad Y No puedo Echar A Perder La Doctrina
2 Juan 1:1
“El anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad”
Hemos conocido la verdad y no podemos echar a perder la doctrina, porque perdemos. Juan le escribe a la señora elegida, fiel y hospitalaria, para advertirle de los peligros y enseñarle a amar en la verdad. Estos son los puntos para la semana.
- Nuestras convicciones son las que cambian nuestro destino, y siempre debemos vivir cuidándonos. Muchos se molestan cuando se les advierte de los peligros, pero el que ve el mal venir se aparta de él.
- Juan, que tuvo por maestro al mismo Jesús, le advierte a esta señora cómo conducirse en el evangelio. Si vivimos ignorando los males nos vamos a caer; Dios quiere que sepamos qué nos rodea para engañarnos.
- El pueblo murmuró contra Moisés, que solo hacía la voluntad de Dios, y la murmuración llegó a oídos de Jehová. En la casa de Dios hay reglas para todos; somos un cuerpo y hay que cuidarse para no caer en el desierto.
- Aquella mujer era honorable: hospedaba a los predicadores, daba todo lo que tenía y era amada por su fidelidad. Honorable es el que vive en justicia y es irreprensible, y los frutos hablan de lo que somos.
- La murmuración viene cuando dejamos de amar, porque llegó el odio. La ley que tenemos que aprender es que nos amemos los unos a los otros, porque el amor es el principio de la obediencia.
- Cuidémonos de los herejes que se levantan dentro de la iglesia enseñando errores acerca de la persona de Cristo: no se reciben como maestros. Abrirles la puerta nos hace partícipes de sus malas obras.
- Perseverar en la doctrina es hasta la muerte. Velemos en oración para no perder el fruto del trabajo ni los galardones del cielo: la salvación puede ser para toda una vida, pero si nos apartamos por un día la perdemos.
Cuando sientas ganas de murmurar de alguien, detente y ora por esa persona, porque la murmuración llega cuando dejamos de amar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Una Casa de Puerta Abierta
2 Juan 1:1
Para leer en voz alta con los niños
“El anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el apóstol Juan le escribió una carta a una señora y a sus hijos para decirles que los amaba, porque todos conocían la verdad de Jesús. Esa señora tenía su casa abierta: allí recibía a los predicadores y les daba todo lo que tenía.
- Juan ya era viejito y había aprendido del mismo Jesús, por eso le avisaba a la señora de los peligros. Cuando alguien te avisa de un peligro, no te enojes: escucha y apártate del mal.
- El pueblo de Israel se quejó y habló mal de Moisés, aunque él solo obedecía a Dios. Dios escuchó cada queja. Hablar mal de otros no le agrada a Dios.
- La gente quería a esa señora porque era fiel y buena con todos. Lo que haces habla de quién eres, como la fruta dice qué árbol es.
- Cuando dejamos de amar, empezamos a hablar mal de los demás. Jesús nos mandó a amarnos unos a otros, y el que ama no quiere hacerle daño a nadie.
- Pero cuidado: la puerta no es para cualquiera. Hay personas que enseñan mentiras sobre Jesús, y a esas no se les abre la puerta.
- La verdad de Jesús se cuida como un tesoro todos los días. El que se aparta de ella pierde mucho.
¿Por qué crees que la gente quería tanto a esa señora?
Esta semana, cuando te den ganas de quejarte de alguien, ora por esa persona en vez de hablar mal de ella.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
