Mega Zoé
Estudio #0433Iglesia en las casas

Caminaré Como Es digno De Mi Vocación Y Me Mantendré Unido Al Cuerpo

Caminaré Como Es digno De Mi Vocación Y Me Mantendré Unido Al Cuerpo llama a servir con humildad y perseverar en la oración.

Nuevo TestamentoEfesios6 min lectura

Hay que caminar como es digno de nuestra vocación, de acuerdo a lo que Dios repartió a cada cual. Dios quiere que cada uno de nosotros tenga su vocación y sea útil. Hay que ser útil cumpliendo con la vocación que Dios nos ha dado y para eso Dios nos demanda que lo demostremos en nuestro caminar cada día haciendo nuestro trabajo, ministerio y vida con la dignidad que merece ese llamado.

Somos miembros del Cuerpo de Cristo. Cristo es la cabeza. Ninguno de nosotros puede ser cabeza sino solo un miembro. Con nuestro cuerpo físico hacemos lo que queremos, pero el problema es que estamos en el Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia Si logramos entender que somos parte del Cuerpo de Cristo sabremos que estamos unidos a Él, a nuestro Señor. Tengamos cuidado de que nadie venga a robarnos lo que es la vida de Cristo en nosotros. Somos parte de su Cuerpo, así que no permitamos que nadie nos robe eso. Cada uno debe saber en quién ha creído, es fundamental.

Jamás podrán estar dos juntos si no están de acuerdo, según dice Amos 3:3 Para caminar dos juntos hay que estar de acuerdo. Si no lo están, nunca podrán. Para caminar juntos hay que amar. El amor nos une, el amor nos amarra en unidad. Pero, lamentablemente ahí es donde pecan muchos. Amar de la boca para afuera cualquiera lo hace, pero el amor viene de lo profundo, de las entrañas, es el acto más valiente que sale de nuestro ser hacia alguien. El amor es. Por falta del amor es que en la vida de muchos cristianos no hay unidad. Les poseen otras cosas, otros intereses contrarios a nuestra vocación. Así van rompiendo la unidad del Cuerpo y éste se infecta y se afecta el resto que lo componen. ¡Cuidado hermano con ese mal peligroso y dañino!

Dios va escogiendo, añadiendo al Cuerpo y comienza a unir a los que piensan igual. Todos trabajamos a favor del Cuerpo y para eso es la comunión. La oración es muy buena porque conocemos los planes de Dios. Caminemos conforme a la vocación que se nos ha dado. Cuando hay unidad nos damos por el compañero y no esperamos que él se de por nosotros. Tenemos que ser dignos de la vocación que hemos sido llamados porque somos del Cuerpo de Cristo. Todos debemos tener humildad, mansedumbre, paciencia y sabernos soportar el uno al otro. Efesios 4: 2 A veces demandamos de todo el mundo, pero no nos abrimos nosotros mismos para tener mansedumbre y humildad. Todos estamos colocados en el Cuerpo de Cristo. Si algo debemos tener en nuestras vidas es la convicción de tener el mismo pensamiento de Cristo. A veces tropezamos en tontadas y eso nos deja ver que no hemos crecido en amor y ni en unidad.

La humildad es una virtud que nos hace conscientes de nuestra pobreza, de nuestra condición humana. Cuando reconocemos nuestra pobreza humana aprendemos a ser humildes y vamos a comenzar a ver que los demás son mejores que nosotros, pues todos somos mortales. La arrogancia en algunas personas deja ver una distancia con los demás y por eso no hay unidad. El pensar que estamos por encima de los demás deja ver que no tenemos humildad y que no hemos reconocido nuestra pobreza como humanos. El ser mansos, vivir en mansedumbre es la actitud que nos lleva a someternos a los tratos de Dios sin rebelión y a los tratos del hombre sin venganza. La mansedumbre es eso que está dentro de uno que nos hace capaces de aceptar y aguantar los tratos de Dios.

No podemos tener venganza con el hombre porque es Dios quien está tratando con uno. Entonces debemos procurar que seamos dignos de nuestra vocación. Paciencia es tener siempre una disposición uniforme y un espíritu de paciencia cuando nos llega una provocación. Dejemos de estar arreglando tanto, vivamos en mansedumbre. Aprendamos a tener todo eso que dicen las Escrituras. Es pasando por alto las fallas de otros y aprendiendo lo que son las personas y los temperamentos de cada cual. Debemos ser solícitos en guardar la unidad en el vínculo perfecto de la paz. Efesios 4: 3 Cuando no vivimos en paz no guardamos la unidad. La unidad no es del hombre sino del Espíritu. Debemos mantener paz en todo lo que está a nuestro alrededor. Somos del Cuerpo de Cristo, está en nosotros el Espíritu Santo y Él lo que quiere es que estemos en unidad. La paz es el vínculo, la unión de un miembro con el Cuerpo. A pesar de las amplias diferencias naturales seamos capaces de quebrantar el mal. El no tener unidad debido a caprichos puede destruir y arruinar una Iglesia.

Somos un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un bautismo, una fe, un Señor, un Dios y un Padre de todos. Efesios 4: 5 Todos somos un cuerpo. Jesús es el todo para formar el cuerpo. En nosotros hay una misma esperanza, un mismo Espíritu Santo. No es lo que comemos o vestimos, ni lo externo lo que hace daño sino el romper la unidad que también rompe la fe. Si mantenemos nuestra unidad comenzará Dios a hacer y se levantarán entonces profetas, pastores, maestros, etc. Efesios 4: 11 Pues, nadie puede mantener un don de Dios sin amor. Si no hay amor comienza a carecer la Iglesia de lo que debe tener en abundancia. Por eso luchamos con todas nuestras fuerzas por el amor y la unidad. Para llegar donde tenemos que llegar debemos mantener la unidad. Aquí no trabajamos cada cual como le parece, sino que trabajamos de igual manera y propósito. Trabajamos en la obra de Dios. Para decir que somos maestros o pastores hay que amar y tener unidad. Cuando Dios ve que el amor de nosotros es más fuerte que toda lucha, ve nuestra paz y ve que queremos servir, entonces nos da más dones y nos capacita. Tenemos que ver que somos uno, que hay mucho que luchar, que tenemos mucho para crecer. Dejemos de vivir ya para nosotros. Busquemos un crecimiento útil del Cuerpo. Somos un Cuerpo y nos necesitamos. Seamos dignos de esta vocación, mantengamos siempre la unidad, y de la única forma que lo hacemos es amando.

Colosenses 2:2 Nuestra unidad es con el Cuerpo para consolarnos en el momento de la necesidad. De la única forma que podemos consolar a alguien es manteniendo la unidad en ese Cuerpo. Para conocer todo lo que es Dios y sus grandes misterios, como único lo podemos hacer es unidos en amor. Mientras más amemos, Dios nos va a enseñar esos misterios. Cuidemos la unidad para que no entre lo falso y no seamos confundidos. Cuando nos mantenemos unidos y amándonos vamos por buen camino, vamos conquistando. Amén.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz