El asunto aquí en estos versículos no es el comer carne de cerdo o no comerla. Lo que Pablo quería hacerle
entender a aquella gente era algo más espiritual. Tiene que ver con el amor y la unidad de los creyentes. Pablo
no quería alterarle la forma de ellos vivir. El les hablaba sobre como conservar la unión de los hermanos.
Nosotros somos gentiles, no judíos como Pablo. Y much0s de los Gristianos de Roma tampoco eran judíos. Lo
importante es que si estamos en Cristo para Dios no hay diferencias entre gentiles y judíos. Efesios 2: 11-14
Parece que había discusiones y divisiones en Roma entre creyentes judíos y gentiles debido a la comida,
unos que al parecer eran espirituales y fuertes en la fe y otros menos espirituales y por consiguiente débiles en la
fe. Cuando uno alcanza la madurez lo menos que hace es discutir. Ninguna discusión trae nada bueno. El asunto
no es lo que hablamos o lo que discutamos sino lo que puedan entender los que nos están escuchando. Porque la
discusión para nada edifica. Si entramos a plei}os eso no obrara para bien. Aun nosotros los que predicamos
entendemos que la predicación no es para imponer sino para convencer. Por lo tanto, debemos cuidar nuestra
manera de hablar y de tratar con los que nos escuchan, especialmente nuestros hermanos en la fe.
En la vida hay temas que son de poco valor para ayudar a alcanzar una buena relación con los demás y que
por lo tanto no se deben tocar. Un ejemplo de esto es cuando una esposa le saca en cara el pecado al esposo. Eso
no ayudara en nada a esa relación. Dios nos va enseñando a ser sabios y prudentes al hablar. El Espíritu Santo
nos enseña a madurar. Cuando uno va alcanzado la madurez hay cosas a las que uno le dice: ¡NO! Y es que
hemos aprendido que no nos podemos detener en cosas que no valen la pena, porque lo que van a hacer es
hundirnos. Si algo nos hunde no podemos seguir adelante y esta vida es para crecer y no para ahogarnos.
Si no somos cuidadosos y no aprendemos a amar al débil en la fe, actuaremos mal con el. Lo trataremos
con discordia y entraremos a discusiones vanas. Entonces llegara el momento en que se romperá la comunión
· santa y el hermano se alejara. Eso no lo queremos para nadie ni se lo haremos a nadie. Si amamos al Señor y a
los hermanos como Cristo nos ama, también amaremos al débil en la fe. No te olvides que tenemos una sola vida.
Cuando tenemos buena comunión con los hermanos entonces sabemos ayudarlo y convivir en paz y con
gozo el uno con el otro. Cuidemos esa relación que Dios nos ha dado corno familia de la fe y como pueblo de
Dios. A veces pretendemos que seamos nosotros los que debernos hablar en todas las ocasiones, pero no. El
hermano también debe hablar lo que le corresponde hablar. La vida del creyente es de un gran valor. Si no hay
comunión con los demás se desperdicia la vida y ¡cuan difícil es la vida para desperdiciarla en pequeñeces!
Nosotros todos tenemos un camino a seguir pero no todos vamos a la par, unos tienen mas o menos fo que
otros. Pero, eso no quiere decir que dejan de ser nuestros hennanos. Entonces se tropieza en pequeñeces que no
tienen valor. Cuando recibirnos al hermano no es para contender, sino para paz y gozo. ¡Recíbelo con un abrazo!
Cuando uno recibe al hermano no es para tirarle la camada a ver que se saca de el. Eso no lo hagamos, seria
tentar a Dios. El cuerpo no se reúne para discutir de opiniones sino para tener compañerismo.
En el caso de los hermanos de Roma, según Romanos 14, había en el judío una serie de conocimientos de la
ley. En los hermanos gentiles que vivían allí no había ese conocimiento de las cosas que eran impuras o santas.
Entonces cuando llegaba a ellos un hermano que era débil en la fe se encontraban en medio de una discusión, en
un dime y te diré. Eso provocaba entonces que se apartaran del Señor. Nosotros los creyentes debemos cuidarnos
de eso y saber tolerar. Cuando tu toleras al herma.no, ese hermano no se apartara y siempre estará en los
momentos de tu vida. Para tolerar hay que orar mucho y vivir siempre quebrantados delante de Dios. Tolerar es
saber llevar al hermano. Entonces, en tu vida ninguna otra cosa se hará más irnp01iante que los hermanos. Los
hermanos tendrán un lugar primordial. Cuando en una persona hay dolor no es importante la comida, no hay
manjar que valga. Cuando hay dolor en alguien y hay tolerancia en ti, entonces eres un hermano que puede sanar.
Somos criados, siervos del Señor. Somos ovejas, nos debemos a Dios. Por eso Dios defiende nuestra vida.
No somos los señores, somos los siervos del Señor. El Señor nos dio a cada cual nuestra propia vida y Él nos
llevara siempre sustentándonos con su poder y cuidado. Entonces, ¿quien eres tú para que juzgues al criado
ajeno? Cada una de nuestras vidas va por un proceso y el proceso de cada u.no es propio de si mismo, no
metamos la mano donde no nos corresponde. V s. 12 Y mucho menos, no nos alegremos con la caída de nadie.
Ninguna caída del justo es bonita. Las caídas son de dolor. Para su Señor cae y para su Señor esta de pie.
V s. 13 Estará firme porque poderoso es el Señor para poderlo hacer estar firme. V s. 4
¿Quién es aquel que se atreve a juzgar? Sucede que aquí en la Tierra se juzga todo. Cuando comenzamos a
juzgarlo todo se rompe la comunión, ya no puede haber una mirada, se destroza todo. Y el que cae es para su
Señor que cae y se ha de levantar. El siervo es de su Señor. Entendamos la Palabra que es la verdad.
Unos hacen diferencia del día y discuten. Vs. 5 Entendamos bien que Dios creo los días. Ya no vivimos
para nosotros sino para Dios. ¿Quién es grande hay en esta tierra? Quien murió y resucito por nosotros fue Jesús
y pago el precio. Entonces, poderoso es El para yo estar finne pues Jesús murió para que estemos firmes.
En ocasiones no se les da valor a los hermanos. No menospreciemos a ninguno ni le tengamos en poco. El
Señor murió por ese que esta a tu lado. Recuerda que todos hemos de estar delante del Tribunal de Cristo, todos
nos pararemos frente al Señor y daremos cuentas. Cada uno dará cuenta de si mismo, de lo que hicimos o
dejamos de hacer. Por lo tanto, no juzguemos al hermano ni le pongamos tropiezo. ¿Porque odiar a un hermano?
Quien murió por mi hermano es el Dios que ha amado mi alma. Entonces, no hagamos que nadie caiga, amemos,
pues el amar es negarse a si mismo.
El Reino de Dios no es comida ni bebida, sino que es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Tú Y yo
entoncesclehemos mover el Reino de Dios para bendición. Si trabajamos para que haya paz, seremos edificados.
Que no se destruya la obra de Dios. Hay derechos que se ceden por amor de un hermano. Librémonos del mal Y
amemos a todos los hermanos y será lo mejor para nuestras vidas. Demos con todo el corazón de lo que hay en
nosotros. Amemos y así ganaremos. AMEN.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Amando Al Débil En la Fe
Romanos 14:1-23
“Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.”
En Romanos 14 el asunto no es comer carne o no comerla: es el amor y la unidad de los creyentes. Al hermano débil en la fe se le recibe para paz y gozo, no para contender. Estos son los puntos del estudio para llevarlos toda la semana.
- En Cristo no hay diferencia entre gentiles y judíos. En Roma discutían por la comida, y Pablo no quería cambiarles la forma de vivir, sino enseñarles a conservar la unión de los hermanos.
- Cuando uno alcanza la madurez, lo menos que hace es discutir: ninguna discusión edifica. La predicación no es para imponer sino para convencer; cuidemos cómo hablamos y tratamos a los hermanos.
- Hay temas de poco valor que no se deben tocar, como sacarle en cara el pecado al cónyuge. El Espíritu Santo nos enseña a madurar y a decirle «no» a lo que nos hunde.
- Si no aprendemos a amar al débil en la fe, lo trataremos con discordia, se romperá la comunión santa y el hermano se alejará. Recíbelo con un abrazo: el cuerpo se reúne para compañerismo.
- Tolerar es saber llevar al hermano, y para tolerar hay que orar mucho y vivir quebrantados delante de Dios. Cuando hay dolor en alguien y tolerancia en ti, eres un hermano que puede sanar.
- Somos siervos, no señores: ¿quién eres tú para juzgar al criado ajeno? Cada vida va por su propio proceso. No te alegres con la caída de nadie; poderoso es el Señor para hacerle estar firme.
- Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo y cada uno dará cuenta de sí. El Señor murió por ese que está a tu lado: no le pongas tropiezo, porque amar es negarse a sí mismo.
El Reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Esta semana, cede por amor un derecho tuyo para que un hermano no tropiece.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Recíbelo con un Abrazo
Romanos 14:1-23
Para leer en voz alta con los niños
“Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando llega alguien que apenas está conociendo a Dios, lo recibimos con cariño, no para pelear con él. En Roma los hermanos discutían por lo que se comía, y Pablo les enseñó que el amor vale más que tener la razón.
- En Roma unos comían de todo y otros solo comían legumbres, y por eso discutían. Pablo les dijo que lo importante no era la comida, sino amarse y estar unidos.
- Pelear por quién tiene la razón no ayuda a nadie. Cuando creces en Dios aprendes a callar a tiempo y a hablar con cariño, aunque tú sepas más que el otro.
- Si alguien nuevo llega a tu clase de la iglesia, recíbelo con un abrazo. Si lo tratas mal o te burlas de él, se puede ir y alejarse de Dios.
- No te toca juzgar a nadie ni reírte cuando otro se cae o se equivoca. Cada uno le pertenece a Dios, y Dios es poderoso para levantarlo.
- Un día todos vamos a estar delante de Jesús, y cada uno va a dar cuenta de lo que hizo. Lo que haces con otros niños, Dios también lo ve.
- A veces amar es dejar de hacer algo que te gusta para que otro no tropiece. Jesús murió por ese niño que está a tu lado.
¿Hay alguien en tu salón o en la iglesia que se siente solo?
Esta semana, salúdalo, siéntate a su lado y trátalo como a un hermano.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
