2da de Samuel 23:14
La palabra valiente no le cabe a todo el mundo. David tenía a estos tres valientes y aunque tenía 30 valientes más, estos tres valientes sobresalieron más que los otros 30. Eran atrevidos y no temían a lo que tuvieran de frente. El valiente no vive traumatizado. David es el mejor ejemplo de un valiente, él destrozaba los osos, los leones y todo a lo que se enfrentaba. Por eso, mi hermano comienza tú a formar a tus hijos como valientes, pues nuestras vidas tienen que ser preparadas para ser excelentes. Desde la niñez vivimos atormentados y ni los padres ni las madres se levantan como valientes para sacar y sembrar lo que de Dios viene. Por eso hay que ser más determinados y decididos para prepararnos y hacer lo mejor para Dios y así nadie nos tomará el pelo, pues sólo tú preparas tu vida para lo mejor de Dios o para ser un fracasado. Aquellos que sabemos que vivir como valientes es lo mejor tomamos una decisión y comenzamos a caminar. Si en algo sobresalía en David era en su valentía. Por cuanto tenía tanta pudo adiestrar al ejército más poderoso que había en la tierra para ese tiempo. El sabía lo que Dios quería porque conocía el plan de Dios para él, para su pueblo y para el mundo entero. Lo que hoy predico (pastora) quien lo hizo historia fue el rey David. Porque si él no hubiese cumplido el plan de Dios esa historia que hoy conocemos se hubiera quedado en blanco. David había entendido lo que el profeta Samuel le había profetizado y que lo había ungido para que llegara a ser el rey. El sabía lo que era un reto y conocía a su enemigo. Llegó aún a amar a su enemigo y eso también es ser valiente. Era íntegro, tenía todas las cualidades de una persona valiente, porque David entendía que Jehová lo había separado para Él. Él iba a cumplir la voluntad del Padre y no tan sólo se preparó él, sino que comenzó a preparar a sus valientes. David habla con vehemencia en esta ocasión porque tiene sed, esa sed que sale del alma. Es por eso que esos tres valientes al ver así a su rey que estaba recordando ese pozo, esa agua de su juventud en Belén, como ellos lo amaban y vivían para servirle a él, obedecieron. Y como eran valientes fueron directo a la boca del lobo y trajeron el agua a David, su rey. Pero David no quiso tomar del agua porque entendía que más que su sed, más de lo que era su sed, más que su sentir era el peso del amor de esos tres valientes. David conocía su compromiso, pues su corazón estaba marcado con las propósitos de Dios. Ese propósito era cuidar y levantar un pueblo y convertirlo en una nación, nación que es Israel hoy día. Cuando nosotros sabemos que estamos marcados con los propósitos de Dios en nuestro corazón, no miramos atrás, no deseamos el pecado, no deseamos saciarnos de agua, pues preferimos la sed para poder alcanzar lo que Dios tiene y que eso queme nuestra vida. Cuando queremos ser valientes se acaba ese estilo de vida cómoda, donde queremos que se nos complazca en todo. Ya no es lo que quieres vivir, pues ya se está marcado. Es una marca que desde el Cielo la mira la nube de testigos. Cuando el Padre mira y nos ve, lo que ve es esa marca porque fue Él quien la preparó. David sabía que su vida se había complicado porque estaba marcado. ¿Estás tú marcado para Dios como lo está David? David no podía caminar como antes pues sabía que tenía que entrar a la madurez. Eso es así porque tenía la marca de la elección. Como fue elegido sólo se debía a Jehová. El podía desear aquella agua de la vida fácil, pero aquella marca le decía que aquellas aguas ya no le pertenecían, no eran aguas para el elegido. Había mucho a su alrededor para que él pereciera, pues había un rey (Saúl) y una multitud para matarlo. Pero David ya tenía marcada la espada en su mano, su vida había cambiado, era fuerte, era valiente. Todo lo que había vivido lo había transformado, lo había cambiado. ¡Era un hombre de Dios con una encomienda del Cielo!!!! Por eso iglesia tenemos que ser como David porque la vida es dificil y complicada. Porque nos da sed y no hay agua. Si la fatiga de nuestro cuerpo nos vence moriremos, porque cuando la carne vence ella nos destroza. El ejército, aunque esté cansado, aunque no haya dormido y tenga sed tiene que perseguir al enemigo para derrotarlo en el momento preciso, allí donde está la guerra. No puedes retirarte de la batalla porque tu enemigo tomará ventaja y se aprovechará de tu cansancio. Por eso en el momento de la guerra tenemos que ser valientes porque al enemigo hay que vencerlo, de lo contrario salimos vencidos nosotros. Día a día la iglesia tiene que pelear la verdad de este evangelio para que nadie nos robe ni nos impida vivir y proclamar esta verdad. Aquella agua ya no le pertenecía a David, él sabía que aquella agua le pertenecía a Jehová. David haría todo lo que Dios le ordenara con la cabeza baja. Eso es lo que busca Dios de un hombre que con cabeza baja diga, "Sí Jehová, quiero cumplir tu propósito porque he entendido que Tú me llamaste." David pudo entender que Jehová protegió a esos valientes y como actitud de reverencia al Dios a quien conocía derramó como ofrenda el agua, para ese Podereso Dios que había cuidado a esos tres valientes. Eso es entender que para el servicio a Dios se tiene que tener valentía. David no tenía apariencia, tenía esencia. Eso es lo que dura para toda la vida. Pudo sembrar su valentía para el servicio de su Dios en esos hombres, porque conocía los misterios de Dios. Benditos los hombres que sean como David en esta tierra. Que seas como él. Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Como Los Valientes De David
2 Samuel 23:14
“David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos.”
La palabra valiente no le cabe a todo el mundo. David fue un valiente que conocía el plan de Dios y supo formar valientes: hombres que, por amor a su rey, fueron a la boca del lobo a buscarle agua del pozo de Belén. Estos son los puntos para la semana.
- David tenía treinta valientes, pero estos tres sobresalieron: eran atrevidos y no temían lo que tuvieran de frente. El valiente no vive traumatizado; por eso hay que empezar a formar a nuestros hijos como valientes.
- Solo tú preparas tu vida para lo mejor de Dios o para ser un fracasado. Los que entienden que vivir como valientes es lo mejor toman una decisión y comienzan a caminar.
- David conocía el plan de Dios, conocía a su enemigo y llegó aun a amarlo, y eso también es ser valiente. No solo se preparó él: comenzó a preparar a sus valientes.
- Cuando David tuvo sed del pozo de Belén, tres valientes que lo amaban entraron donde estaba el enemigo y le trajeron el agua. Pero David no la tomó: pesaba más el amor de ellos que su sed.
- El que está marcado con los propósitos de Dios no mira atrás ni desea saciarse con el agua de la vida fácil. Prefiere la sed para alcanzar lo que Dios tiene; ahí se acaba la vida cómoda.
- El ejército, aunque esté cansado y tenga sed, tiene que perseguir al enemigo. No puedes retirarte de la batalla, porque el enemigo se aprovecha de tu cansancio; cuando la carne vence, nos destroza.
- David derramó el agua como ofrenda al Dios que cuidó a sus valientes, y con cabeza baja le dijo sí a su propósito. David no tenía apariencia, tenía esencia, y eso es lo que dura toda la vida.
Piensa en la batalla de la que te has querido retirar por cansancio, y vuelve a ella esta semana en oración cada día, sin soltarla.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Agua del Pozo de Belén
2 Samuel 23:14
Para leer en voz alta con los niños
“David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David estaba escondido en una fortaleza, y los enemigos filisteos tenían soldados en Belén, el pueblo de David. David tuvo sed del agua del pozo de Belén, y tres de sus valientes pasaron entre los enemigos para traérsela.
- David no le tenía miedo a nada: de joven peleó contra osos y leones. Por eso Dios lo escogió para ser rey y para enseñar a otros a ser valientes.
- Ser valiente es decidir hacer lo que Dios quiere, aunque sea difícil. Tú también puedes empezar a ser valiente desde pequeño, y no esperar a ser grande.
- Los tres valientes amaban tanto a su rey que arriesgaron su vida por un poco de agua. Pero David no se la tomó: la derramó en el suelo como ofrenda para Dios.
- David entendió que ese amor valía más que su sed. A veces seguir a Dios significa decirle que no a algo que quieres mucho.
- Un soldado, aunque esté cansado, no se retira de la batalla, porque el enemigo aprovecha. Cuando te canses de portarte bien, no te rindas: el que se rinde pierde.
- Dios no mira cómo te ves por fuera, sino lo que hay dentro. David no tenía apariencia, tenía esencia: un corazón que amaba a Dios.
¿Qué cosa difícil te pide Dios que hagas con valentía?
Esta semana, cuando te canses de hacer algo bueno, como una tarea o una obediencia, sigue hasta terminarlo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
