2 Corintios 5:10
A unos Dios le dio 10, a otros 5 y a otros 1. Unos dan 100, otros el 60 y otros el 30, quiere decir que a unos Dios le pide más de sus vidas, a otros Dios les pide un término medio y a otros Dios les pide menos. Lo importante es saber qué es lo que Dios te pide a ti. Eres, tú con Dios. El que enterró el único talento que le fue dado tuvo grandes problemas. Al que tiene menos le será quitado y le será dado al que tiene más. Quizás alguien piense que es injusto, pero al que más tiene, más se le da porque es mejor administrador. Mateo 25: 28-30 En 2 de Corintios 5:10 leemos del tribunal de Cristo. Se dará a cada cual de acuerdo a lo que haya hecho en su vida, sea bueno o sea malo. El término "malo" aquí, es dejar de hacer. Las Escrituras dicen que saber hacer justicia y no hacerlo es pecado. Santiago 4: 17 Este tribunal de Cristo es exclusivamente para los creyentes, no te estoy hablando del día donde serán resucitados aquellos que tendrán la segunda muerte y serán juzgados por sus pecados. Nuestra recompensa será de acuerdo a las obras que hayamos hecho. De lo que se llama trabajo, lo que haces como un servicio u obra para Dios. En nuestro trabajar, en nuestro mover tenemos que estar claros. Como siervos de Dios (1 Pedro 2: 15,16) tenemos muchas cosas que hacer. Con mucha prudencia tenemos que caminar. Pablo dice en Hechos 20:24, "de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesucristo." Nada es más grande que terminar esta carrera con gozo. Al que es conforme con poco, le satisface que vaya a tener "una esquinita en el Cielo." Yo no quiero solo una esquinita, yo quiero un sitio amplio. Quiero subir allá a recibir mi recompensa porque he luchado para ser una buena administradora de lo que Dios ha puesto en mis manos. Tenemos que luchar más cada día porque si demandamos una medida tenemos que dar conforme a lo que queremos recibir. Muchos serán salvos pasando a través de mucho fuego. 1 Corintios 3: 15 El pueblo de Dios, al que Jesús le toca la puerta y éste le abre, sabe que hay un tiempo pleno, un tiempo completo para tú hacer lo que te corresponde, porque un día te presentarás delante del Tribunal de Cristo. La misma Palabra que se te ha dado, será la misma Palabra con que se te será juzgado y serás medido. No es que tú no tengas una salvación, no estamos hablando de tu salvación. Pero, vivir una vida paralizada, una vida sin hacer lo que Dios quiere, va a traer grandes problemas a la hora de las recompensas. Pablo decía de ninguna cosa hago caso, ni los azotes, ni nada, ni estimo preciosa mi vida, con tal de que acabe mi carrera con gozo. La preocupación grande de las personas es si se van al Cielo o al Infierno. Mi preocupación grande es que aún yendo al Cielo voy a estar delante del Tribunal de Cristo. Repito, que no es para juzgarte, sino que será para darte, para repartirte, pues a ese tribunal solamente van los que ya están salvos por Su gracia redentora. Efesios 2: 5,8 Vamos a ir delante de ese tribunal y mi preocupación grande es que allí hay ángeles, millones de ellos, hay arcángeles, hay serafines y querubines. No es que vas a ir a un Infierno, es que en ese tribunal se te va a decir lo que tú hiciste y aquello que dejaste de hacer. Al lado nuestro hay ángeles que nos cuidan, como quien dice, si fallamos es porque quisimos, si fuimos flojos fue porque nos dio la gana, si no cumplimos fue por "patiflojos." Sembramos aquí y vamos a tener una cosecha en la eternidad. Esto es para un tiempo específico y día a día suma tiempo, un tiempo pasajero, que pasa rápido. Podemos gozarnos en una salvación, pero cada uno de nosotros dará cuenta a Dios de sí. Romanos 14:12 Tenemos muchas razones para decir que no haremos, que me tiré a morir y que lo hagan otros. Pero cada uno dará cuenta a Dios, dará un informe. El informe te dice lo que hiciste. Cada uno ha de dar cuenta, no es a un líder, no es a un jefe, es que el día del Tribunal de Cristo daremos cuenta a Dios. Jesús murió y repartió dones. En Él fue lleno todo, tomó dones y repartió a los hombres de acuerdo a la capacidad, al 100 al 60 al 30. De lo que Él ha puesto en tus manos darás cuenta delante del Tribunal. No vas a echarlo a perder, no digas, "Yo tengo otras cosas que hacer." ¿Qué haces con los dones que Dios a puesto en tus manos? ¿Con lo que Él quiere trabajar en tu corazón? Allí no vamos a decirle al Señor que espere un momento que tenemos algo que dar. Tendremos que decir lo que hicimos y lo que dejamos de hacer, que es contado como mal. El tiempo que tenemos es para sembrar para tener una cosecha en la eternidad. Ese día no habrá razones, nuestra mente tiene que estar bastante dispuesta a contestar cada pregunta. Es a Cristo que vamos a responder las preguntas. Las cuentas medirán nuestras vidas y nuestros galardones por lo que hiciste y lo que dejaste de hacer. ¿Cuánto tiempo hemos perdido con nuestras luchas? El problema del creyente es que tenemos nuestra propia vida terrenal en demasiada alta estima. ¿Para quién vivimos día a día? Tenemos en alta estima esta vida, mientras Pablo la tiene por pérdida para ganar. Marcos 8: 35 La obra de Dios la podemos hacer aquí, tenemos vecinos, amigos que ayudar a salvar. Si no hacemos es porque nos amamos más de lo que podemos amar a otros, porque somos egoístas. Pablo decía ni a mi propia vida le tengo estima. Es que no tenemos pasión, ni votamos una lágrima por nadie. No nos conmovemos, vivimos una vida insensible, a veces una vida de relajo, como que no hay que sembrar. ¿Quién llora en la semana por alguien? Es que vivimos siempre buscando la bendición. Pidiendo bendición, y en ocio. Por largos años hemos conocido que la iglesia es donde se te resuelven los problemas, que las iglesias son para cubrir nuestras necesidades. Pero, tenemos que enseñar como es el vivir para Dios. El mover tuyo tiene que dejar ver a todos que hay un Dios que existe y que es poderoso para librar y salvar. El que lucha, el que batalla, el que llora, el que no tiene queja será más recompensado. De mañana en adelante sabrás que tu día lo tendrás que levantar para su voluntad. Yo soy fiel a la iglesia y Él es fiel a mi vida. Hacer bien a otros, aprende que se tiene que ayunar, orar, prepararse en la Palabra, enseñar a otros, ser fiel a la ofrenda, a los diezmos y no romper las reglas. Porque fácil es creer en lo que conviene. ¿Sabes que hay alguien esperando por ti? Hay alguien que espera tu sonrisa, tu mirada; tu consuelo, tu sí y tu no. La iglesia tiene que estar metida en las casas de los que no tienen. Tú tienes que estar metido en casas llevando la Palabra a llevar un bien. Cada vez que Dios te abre una puerta es para que hagas lo que Él quiere. Apoc. 22:12 Vendrá el Maestro con galardón para recompensar a cada uno según sea su obra día a día. Dios nos manda a hacer el bien, no que te hagan el bien a ti. Él viene lleno de galardones para el que ha hecho su obra, es recompensa segura. Nosotros, la iglesia, somos para dar, son cientos los que esperan de nuestra vida algo, una palabra, una oración. De eso que tú no des darás cuenta a Dios y de eso que tú des tendrás galardones, tendrás la bendición sobre tu vida. El mal de esta Tierra lo libramos nosotros. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
