Mega Zoé
Estudio #1578Iglesia en las casas

Mi casa y yo serviremos a Jehová

Perseverar en la oración aparece aquí como una marca clara de la vida delante del Señor.

Antiguo TestamentoJosuéMiercoles, 25 de febrero de 202610 min lectura

"Escogeos hoy a quién sirváis... pero yo y mi casa serviremos a Jehová." La frase de Josué, dicha siendo ya anciano y ante todo el pueblo reunido, se toma aquí como un dicho de vida y como un reto: tu vida se compone de acuerdo a quién le sirves, y el primer lugar de la batalla es la propia casa. El estudio recorre Deuteronomio 6:5-7 -amar a Dios completamente y enseñar la palabra en los cuatro momentos del día-, Proverbios 22:6 -la siembra temprana-, Colosenses 3:16 -que la palabra habite en abundancia- y Salmo 101:2 -la integridad empieza dentro del propio hogar.

I. El reto del texto

A. "Mi casa y yo serviremos a Jehová" es una oración hermosa y perfecta; es un reto, un confrontarnos, un pensar.

B. Cuando uno sirve al Señor, Dios lo va llevando cada día y nunca lo deja de la mano; y le enseña conforme a cómo quiere llevarlo a crecer.

C. El día en que reconocemos que Dios nos tiene que llevar de la mano para poder crecer, es el día en que Dios se nos reveló por completo.

D. Tu vida se va a componer de acuerdo a quién le sirves. En la tierra siempre hay algo frente al rostro diciendo "sírveme a mí": para desviarnos, para aturdirnos, para destruirnos.

E. Y no eres tú solo: tú luchas y yo también; tú batallas, yo batallo.

F. El primer lugar de la batalla es la propia casa, porque es lo primero de lo que habrá que dar cuenta a Dios.

II. Qué es la iglesia y para qué se reúne

A. Cuando uno decide buscar a Jehová, entra a las profundidades de lo difícil; no de lo fácil. Hay que madurar y saber que la vida tiene que cambiar.

B. La iglesia no es de vacilón: el vacilón puede estar en la cancha, en el cine o en su casa. La iglesia es para gemir, para llorar, para arrepentirse.

C. Es donde cada vez que uno lee la palabra se rebusca y se pregunta: ¿tendré vida eterna? Y si cree que como mortales no estamos al borde, abra los ojos y vea.

D. Una iglesia se hace por el poder del Espíritu Santo, por el poder de la oración y por la santificación de uno como persona.

E. La iglesia no es un espectáculo ni un cuento; no hacemos rezo, sino humillación en la oración. Es donde los hombres y mujeres de Dios se santifican.

F. No es una religión: es la que te educa para que seas capaz de recuperar lo que el diablo siempre te quiere robar.

III. Josué se pone de pie

A. Josué se paró en medio de toda la multitud y lo dijo: "yo y mi casa serviremos a Jehová". Fue dicho; punto y fin.

B. La tierra prometida estaba llena de otros pueblos: había que sacar la espada. Porque cuando el pueblo tiene un poquito de libertad, comienza de nuevo lo pagano, lo mundano y lo de la carne.

C. Siendo ya anciano, reunió al pueblo para traer a memoria lo que Dios había hecho: sacarlos de Egipto, guiarlos por el desierto, darles la tierra.

D. Lo que pasa es que uno no tiene memoria de todo lo que Dios ha hecho en su vida. A todo el pueblo se le olvidó que habían sido esclavos marcados.

E. Estamos tan apegados a esta tierra que creemos que seremos eternos. "Yo me cuido, tomo mi medicamento." Eso lo marca el cielo; eso se llama tiempo, y lo marca Dios.

F. Según pasan los años el cuerpo se va gastando; pero en la vejez no hay debilidad espiritual: hay más atrevimiento y más fuerza.

G. Josué ya no era el hombre ágil ni el de la espada; ya caminaba un tantito pesado. Pero la convicción la tendría hasta el último suspiro.

IV. Hay que decidir a quién servir

A. Josué hizo un llamado claro: decidir a quién iban a servir. Y ese es el llamado hoy.

B. Si no decides, la vida te va a entrampar: "decidiste esto, toma". Y vendrá el dolor, el llanto y la queja.

C. Para que haya días buenos hay que servir a Jehová y orar todos los días. De hablar y de opinar nadie nos gana; pero ser justo, ahí es donde hay que ser bravo.

D. Somos muy buenos a lo escondido: hablamos, opinamos y maldecimos a lo escondido. Y eso no creas que no va a rebotar sobre tu cabeza: es un monstruo que va creciendo.

E. Había dos opciones: los dioses que adoraban antes, o el Señor que los había salvado. El creyente toma todo lo que es la Escritura y la forma en su sistema.

F. El texto dice "mi familia", y dice "serviremos": lucharemos. No se busca a la familia para manipularla, sino para luchar; y para eso hace falta oración, ayuno y conocimiento de la palabra.

G. Mi casa y yo serviremos a Jehová: el día bueno o el día malo. Y hay que servir de pecho completo, porque el Dios que nos llamó es el Dios que nos respalda.

H. ¿Te gusta el mundo? Quédate con el mundo. Pero no juegues a dos: el mundo o Dios. Dos, no.

V. Una decisión personal, y luego familiar

A. Primero es una decisión completamente personal. No espere a que el hijo, el esposo o la esposa se convierta; y cuando usted la toma, entonces la puede llevar a lo familiar.

B. Segundo, es personal y familiar: la fe no es solo individual, influye en el hogar y lleva un liderazgo espiritual en la familia.

C. Si ninguno se levanta espiritual, todos son carnales. Josué habla como cabeza de su casa, guiando a su familia entera hacia Dios.

D. Tercero, es un compromiso firme: ni los años ni la vejez lo tocaron. No es algo temporal, sino una elección clara de vida.

VI. Amar a Dios completamente (Deuteronomio 6:5-7)

A. "Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas... y las repetirás a tus hijos."

B. "No me gusta que me sometan a la religión." No hay que someterse a la religión; pero entonces hay que someterse al infierno. O es Dios, o es el infierno.

C. Amar a Dios completamente no es un amor parcial, incompleto ni limitado: Dios pide el corazón, la mente, las fuerzas y la vida completa.

D. Cuando uno se convierte le da la vida completa; por eso cambian los dichos y la forma de hablar, y ya no se ven las cosas como antes, sino todo basado en la fe.

E. "Pastora, yo tengo muchos problemas." La vida está para resolverla; la vida está para que vivas en fe. Los milagros se hacen por medio de la fe.

F. La palabra, primero en el corazón: antes de enseñarla debe vivir dentro de nosotros. Cultívala, y después la sacas y la repartes.

G. Lo que está en el corazón se transmite naturalmente, bueno o malo. Nosotros decidimos lo que sale por nuestra boca.

H. Hay que enseñar la palabra a los hijos constantemente: en la casa, en el camino, al acostarse y al levantarse. Ahí cambia el hablar, cambia el pensar y aumenta la fe.

I. Mientras tanto no hay fe; y si no hay fe, no hay milagros ni regalos del cielo. La fe se forma, se enseña y se aprende en la vida cotidiana.

J. Lo central del pasaje: Dios diseñó que la familia fuera el primer lugar donde se enseñe la fe. Y sin fe uno queda incapacitado, porque a Dios se le mueve por fe.

VII. La siembra temprana (Proverbios 22:6)

A. "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él."

B. "Instruye" implica dedicar tiempo y esfuerzo: dedicar, formar, encaminar. No es solo enseñar información, sino moldear el carácter y la vida.

C. "En su camino" se entiende de dos maneras que se complementan: el camino de Dios, y también la manera de ser del niño, guiándolo según su carácter.

D. Lo que no sembraste en tu hijo, no lo tiene hoy. Luego, cuando están grandes, son lo que tú permitiste.

E. Nadie espera a que un niño llegue a séptimo grado para enseñarle a leer: se le repite hasta que es automático. Así hay que repetirle, hablarle y llevarlo de la mano.

F. Lo que se enseña en la niñez se queda profundo en el corazón; aunque la persona crezca y pase por etapas difíciles, esa base permanece.

G. Si no le enseñas a tu familia lo que es el amor, no sabe la palabra amor. Porque los padres no sembraron, no tienen nada que recoger; en vez de formar, se deforman.

H. "Todavía son pequeños": no. El niño es el que más conoce; mientras más le enseñas, más sabe. Y ese pequeño cuerpo se va formando espiritual.

I. ¿En manos de quién está, si no es de los padres? La escuela no puede formar lo que va deformado: enseña que dos y dos son cuatro, y a leer, y nada más.

VIII. Que la palabra habite en abundancia (Colosenses 3:16)

A. "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría."

B. Que habite en abundancia, no escasa. Mucho de lo que uno piensa y habla es ausencia de espiritualidad que se sale por la boca.

C. No se trata de leerla ocasionalmente, sino de que el mensaje de Cristo llene la mente, el corazón y la vida diaria.

D. Enseñarnos unos a otros: alguien dice algo y tú respondes lo que dice la Escritura. Eso es enseñar, y es casi automático.

E. La vida cristiana también es comunitaria. Los hijos necesitan de los dos, padre y madre: mientras más material de conversación espiritual tienen, más se recoge.

F. Cuando llega un hermano con un problema, hay que orar y entrar con Dios, porque lo único que puede romper esas cadenas es Dios.

G. Cuando uno comienza con el poder de la Escritura, comienzan los milagros: fluye desde el ser interno, sale por la boca, se declara la palabra, y está el milagro.

H. Exhortar significa animar, corregir y guiar con amor para mantenerse en el camino de Dios.

I. Y la adoración como parte de la vida: salmos, himnos y cánticos espirituales. No es solo música en la iglesia; es una expresión del corazón hacia Dios, porque entramos a la atmósfera con Dios.

IX. La integridad empieza en casa (Salmo 101:2)

A. "Entenderé el camino de la perfección... en la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa."

B. Lo primero que se nos engancha en la oreja es "yo no soy perfecto", y así cubrimos la imperfección. Pero el salmista dice: lo tengo que entender.

C. En un camino de integridad duermes en paz. Donde no eres íntegro, la paz no mora: si duermes, duermes por cansado, y al levantarte está el tormento.

D. Tienes pecados escondidos que nunca confiesas, y nunca eres libre. Vienes a la iglesia y te sientes bien por los coros, pero el camino tiene que ser de integridad.

E. La vida espiritual empieza en casa: David no habla primero del templo ni del público, sino de cómo vive dentro de su propio hogar.

F. Integridad es ser la misma persona en público, en privado, con la familia y -lo más grande- delante de Dios.

G. No se puede ser espiritual en la iglesia y en la casa soltar relajo. Entonces, ¿de quién aprendió el niño? ¿Quién es el más cercano?

H. Antes de influir en el mundo, el creyente debe caminar rectamente dentro de su casa; así lo hará dondequiera que vaya, y nadie podrá destrozarlo ni hacerlo cambiar.

X. Aplicación

A. Dígalo hoy, en voz alta, delante de los que viven bajo su mismo techo: yo y mi casa serviremos a Jehová.

B. No espere a que se convierta otro: tome usted la decisión primero, y después llévela a la familia.

C. Ponga la palabra en los cuatro momentos del día: en la casa, en el camino, al acostarse y al levantarse.

D. Siembre temprano en los niños: repita, hable, lleve de la mano; lo que no se sembró no se recoge.

E. Revise lo escondido: lo que se habla y se opina a escondidas es un monstruo que crece y rebota.

F. No juegue a dos. Y que quien usted es en público sea quien es en su casa, porque ahí empieza la integridad.

Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz