Si algo fuerte le hacían a Pablo, era una despedida para siempre de los de Éfeso. Un adiós, un abrazo, una mirada, una media sonrisa… y el silencio de "me voy y no los veré más"; los llantos de los amados de Pablo. El dolor violento era para Pablo. ¿Qué pasaría luego de mi partida? Grandes encomiendas les daría, pero había de saber que ya nada estaba bajo la lucha de él, ahora era el día de ellos: luchar y vencer.
I. Apela a la conciencia de ellos en cuanto a la integridad.
A. Con integridad había cumplido su cometido.
1. No han de volver a ver el rostro de él (25).
2. Pablo estaba seguro de que no volvería a ver a sus amados hermanos de Éfeso, pero su conciencia estaba limpia al dejarlos, porque sabía que no había rehuido anunciarles "todo el consejo de Dios".
3. No es responsable de la perdición de ninguno.
4. (26) De que no es responsable de la pérdida de ninguno.
5. "Limpio de la sangre de todos".
6. Los ministros de Dios a que cumplan fielmente con su misión de atalaya de la grey; los creyentes que no echen en saco roto las exhortaciones y amonestaciones de sus pastores.
7. Pablo le da: Yo os "protesto" en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos; a nadie se le ha rehuido anunciaros todo el consejo de Dios; una declaración solemne de opinión y generalmente de diferencia y esto no afecta la predicación por las opiniones de la ley o la gracia.
8. Pablo dice: estoy limpio de la sangre de todos.
9. (27) Su conciencia estaba limpia al dejarlos, porque sabía que no había rehuido anunciarles "todo el consejo de Dios".
10. Les había instruido no sólo en las verdades fundamentales del evangelio, sino también en todas las verdades vitales para la vida de la piedad (virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas y por el amar al prójimo, amor, actos de compasión).
11. (28) Por cuanto nunca más los vería en la tierra, entregó un solemne encargo a los ancianos de que ante todo debían "mirar" por su propia condición espiritual: vigilarse por sí mismos.
12. Si no "vivían en comunión" con el Señor, no podían esperar "ser guías espirituales" en la iglesia.
13. Su función como ancianos era "mirar por todo el rebaño" en que "el Espíritu Santo" los "había puesto por supervisores".
14. Como ya hemos mencionado, los "supervisores" en el Nuevo Testamento son también llamados obispos, ancianos.
15. (29-30) Pablo era bien consciente de que "después de su partida", la iglesia sería atacada desde dentro y desde afuera.
16. Falsos maestros, "lobos" con pieles de cordero, atacarían rapazmente el rebaño, sin mostrar misericordia.
17. Desde "dentro de la comunión", aspirarían a "puestos de importancia", "torciendo" la verdad y tratando de "arrastrar tras sí a los discípulos". (Cuídate hermano, tal vez uno de los tuyos.)
18. (31) A la vista de estos inminentes peligros, los ancianos deberían estar en guardia y "recordar" que "por tres años" el apóstol los había estado advirtiendo de noche y de día… con lágrimas.
19. (32) El gran recurso de Pablo ahora era encomendarlos a Dios y a la palabra de Su gracia.
20. Observaremos que no los encomendó a otros líderes humanos ni a supuestos sucesores de los apóstoles.
21. No, sino que los encomendó a Dios y la Palabra.
22. Aquí tenemos un elocuente testimonio de la suficiencia de la inspirada Escritura.
23. Ella es la que tiene el poder para sobreedificar a los creyentes, y darles herencia con todos los santificados.
24. (33-35) Al concluir su mensaje, el apóstol Pablo pone una vez más ante los ancianos el ejemplo de su propia vida y ministerio.
25. Él les podía decir con toda sinceridad que "ni plata, ni oro, ni vestido de nadie he codiciado".
26. No era la esperanza del "beneficio económico" lo que le había motivado en la obra del Señor.
27. Él, básicamente, era pobre por lo que se refería a cosas materiales, pera era rico para con Dios.
28. Extendiendo sus manos hacia ellos, les pudo recordar que aquellas "manos" habían trabajado para proveer a lo que era necesario para la vida, tanto para él mismo como para "los que" estaban con él.
29. Pero fue más allá de todo esto.
30. Él trabajó como fabricante de tiendas para tener medios para ayudar a "los necesitados" a los físicamente enfermos o débiles en cuestiones espirituales.
31. Los ancianos debían recordar estas cosas, y buscar en todas las ocasiones el bien de los demás, recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
32. Cosa interesante, estas palabras de nuestro Señor no se encuentran en ninguno de los Evangelios. (Leer Gálatas 1:11-12)
33. Sí representan la suma de muchas de Sus enseñanzas, pero aquí se dan como adición inspirada de Sus palabras registradas en los Evangelios.
34. (36-38) Al terminar su mensaje, Pablo "se puso de rodillas" y oró con todos los ancianos.
35. Para ellos era momento de gran tristeza.
36. Mostraron su afecto "por el amado apóstol echándose a su cuello y besándolo".
37. Lo que en particular les entristeció fue su declaración de "que no verían más su rostro".
38. Con "dolor" en sus corazones, le acompañaron al "barco, en el que se iba a dirigir hacia Jerusalén". Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Llantos de los Amados de Pablo
Hechos 20:25-38
“os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.”
Una despedida para siempre: un adiós, un abrazo y el silencio de «me voy y no los veré más». Pablo deja Éfeso con la conciencia limpia y encomienda a los suyos a Dios y a Su Palabra; la lucha ya no era de él: ahora era el día de ellos, luchar y vencer. Estos son los puntos para la semana.
- Pablo sabía que no volvería a ver a sus amados hermanos de Éfeso, pero se iba limpio de la sangre de todos, porque no había rehuido anunciarles todo el consejo de Dios, no solo lo fundamental.
- Los ministros deben cumplir fielmente su misión de atalaya del rebaño, y los creyentes no deben echar en saco roto las exhortaciones y amonestaciones de sus pastores.
- Los ancianos debían mirar ante todo por su propia condición espiritual: si no vivían en comunión con el Señor, no podían esperar ser guías espirituales en la iglesia.
- La iglesia sería atacada desde fuera por lobos rapaces y desde dentro por hombres que, buscando puestos, torcerían la verdad para arrastrar discípulos. Cuídate, hermano: tal vez sea uno de los tuyos.
- Pablo no los encomendó a otros líderes humanos, sino a Dios y a la palabra de Su gracia: elocuente testimonio de que la Escritura tiene poder para sobreedificar a los creyentes.
- Ni plata, ni oro, ni vestido de nadie codició. Con sus propias manos, fabricando tiendas, proveyó para sí, para los suyos y para los necesitados: más bienaventurado es dar que recibir.
- Al terminar, Pablo se puso de rodillas y oró con todos. Hubo gran llanto; se echaban a su cuello y lo besaban, y con dolor en el corazón lo acompañaron al barco.
Cuida esta semana tu propia comunión con el Señor: separa cada día un tiempo para la palabra de Su gracia, que tiene poder para sobreedificarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Abrazos Junto al Barco
Hechos 20:25-38
Para leer en voz alta con los niños
“os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Pablo puso a sus amigos en las manos de Dios y de Su Palabra, que los iba a hacer crecer fuertes. Ellos lloraron, lo abrazaron, lo besaron y lo acompañaron hasta el barco, porque no lo iban a ver más.
- Pablo se iba lejos y sabía que no iba a volver. Pero estaba tranquilo, porque les había enseñado todo lo que Dios quería que supieran.
- Antes de irse, les dijo a los líderes: cuídense ustedes mismos. Nadie puede guiar a otros hacia Dios si él mismo está lejos de Dios.
- Pablo les avisó que vendrían lobos: gente mala que se hace pasar por buena para engañar a los de la iglesia. Algunos hasta saldrían de adentro.
- Pablo no les dijo «confíen en otro líder»: los dejó en las manos de Dios y de Su Palabra. La Biblia te hace crecer fuerte por dentro.
- Pablo nunca quiso el dinero ni la ropa de nadie. Trabajaba con sus manos haciendo tiendas y compartía con los que no tenían. Jesús dijo que es más dichoso dar que recibir.
- Al final, Pablo se arrodilló y oró con todos. Lloraron juntos, porque se querían mucho. Cuando nos amamos en Jesús, las despedidas duelen.
¿A quién te costaría mucho decirle adiós?
Esta semana, ora cada noche por esa persona y ponla en las manos de Dios, como hizo Pablo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
