Fue mientras estaba en una de estas expediciones (viaje) en el extranjero que tuvo lugar en su vida una gran experiencia transformadora. Iba de camino a Damasco, con documentos oficiales autorizándole a arrestar a los cristianos y llevarlos a Jerusalén para ser juzgados y castigados. Había de ser Pablo un joven, en cuanto a celo superaba a todos sus contemporáneos. Pensó que era una secta (grupo), y estaban trayendo mal a la ley de Moisés y demás sectas de los fariseos. Con la fuerza de su juventud, (treinta y algo) era fogoso y apasionado, nadie mayor que él de pasión. (Hechos 9:1-6).
Pablo iba detrás de Jesús.
Era considerado uno de los más prometedores del judaísmo.
Buena intención.
Iba camino a Damasco.
Con documentos oficiales para arrestar a los cristianos y llevarlos a Jerusalén para ser juzgados y castigados.
"A mediodía" fue abrumado por una visión de gloria.
Una luz del cielo resplandeció sobre él, "que sobrepasaba el resplandor del sol" de mediodía.
"Habiendo caído en tierra", "oyó una voz", "haciéndole esta escrutadora (examinada, escudriñar, cuidadosamente de algo o alguien) pregunta": Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?
Esta voz también añadió las "reveladoras palabras": "Dura cosa te es dar coces (patadas, sacudida violenta que hacen las bestias con algunas de las patas) contra el aguijón."
El término aguijón es en realidad "aguijada" (vara con una punta pequeña de hierro en la extremidad superior, con la cual se pican y aguijonan los bueyes), un instrumento muy aguzado empleado para obligar a animales tercos a seguir adelante.
Pablo había estado coceando (resistir, no querer) "contra" las aguijadas de su propia conciencia, pero, más importante aún, "contra" la voz de la convicción del Espíritu Santo.
Nunca había podido olvidar la serenidad y gracia con las que había muerto Esteban.
Había estado luchando "contra" el mismo Dios.
(Juan 18:37) Cuando Pilato le preguntó si era rey, le respondió Jesús "Tú lo dices; "Yo soy rey."
Pero Su reino tiene que ver con la "verdad", no con espada y escudos.
Había "venido al mundo" para "dar testimonio a la verdad."
"La verdad" aquí significa la verdad acerca de Dios; del mismo Cristo, del Espíritu Santo, del hombre, del pecado, de la salvación y de todas las otras grandes doctrinas del cristianismo.
Todo aquel que es de la verdad oye "Su voz", y así es como se acrecienta Su imperio.
Si eres de la verdad, oye Su voz.
Él es rey: "Esa es la verdad y no lo puedo negar."
Aunque Cristo "había tomado" la forma, la verdadera naturaleza, de un esclavo (Filipenses 2:7) "podía aun así reclamar para Sí el poder, el honor y la autoridad de rey.
No solo era rey, sino que había nacido como rey para gobernar un reino que no tendría fin. (Lucas 1:32-33).
Creo que algunos no lo tienen como Rey, sino como no existente, fuera algo más de la historia.
Esta afirmación de Su propia realeza entraba dentro del conjunto de verdades que había recibido del Padre para que diese testimonio de ellos en orden a la salvación de los mortales: "Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad."
¿Cuánto es el valor de Él?
Cuidemos de nuestras vidas si en verdad reconocemos al Cristo que Pablo perseguía.
(Apocalipsis 1:15) Los pies del Señor eran semejantes al bronce bruñido (brillante, reluciente), refulgente (resplandeciente, brillante) como en un horno.
Por cuanto el bronce es un tipo consistente de juicio, esto sustenta el punto de vista de que lo que está "principalmente a la vista es "el oficio judicial".
"Su voz" sonaba como las olas del mar o como una catarata despeñándose desde una montaña, majestuosa y abrumadora (agobiado).
Esto es símbolo del tremendo poder con que Cristo pisotea (Apocalipsis 19:15).
De Su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones y Él las regirá con vara de hierro y Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.
¿Qué será tu vida en la tibieza que vives?
(Apocalipsis 3:20) El lugar y la actitud de Cristo al final de la era de la iglesia.
El Señor no se está dirigiendo a inconversos, sino a una iglesia cristiana.
Cada hombre es dueño en la casa de su propio corazón; es su fortaleza; él ha de abrir sus puertas.
Ante todo, la puerta es la de la iglesia, de la que está, en la práctica, excluido como Señor y Salvador, puesto que sus miembros "son tibios" y se sienten engreídos de su posición "sin necesidad de nada" (17). "Al ser autosuficientes", "no se percatan de la necesidad de depender", "en todo", "por todo del Señor Jesucristo".
¡Cuan increíble es que Cristo haya de ser impedido de entrar en Su propia Iglesia! Y pisotea y consume a sus enemigos; ¿Qué eres?
¡Cuan bondadoso "como para estar todavía solicitando entrar!
"Si alguien escucha Mi voz."
Como si dijese: "¿no habrá alguien en esa comunidad que desee tener íntima comunión conmigo?"
Cristo, ante una iglesia tan tibia que "está a punto de vomitarla de su boca", llama a la puerta de cada individuo para ver si hay alguien; "en toda la congregación, que esté dispuesto a "oírle y obedecerle", ya que escuchar, en la Biblia, "equivale a obedecer". Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
