Al que Dios justifica y la perfección y grandeza de las bendiciones de que gozará (C. H. 5).
Bienaventurado el varón que no anduvo en "consejo de malos".
Tal hombre sigue el consejo prudente.
El hombre feliz anda en los mandamientos del Señor su Dios.
Para él los caminos de la piedad son caminos de paz y felicidad.
Sus pisadas son ordenadas por la Palabra de Dios y no por la astucia y engaño del hombre carnal.
Es una señal cierta de gracia interior el hecho de que el modo de andar ha cambiado y que la "impiedad es apartada de nuestras acciones".
Este hombre, uno entre mil que vive para el cumplimiento del fin para el cual Dios le ha creado.
Ni estuvo en camino de pecadores.
El pecador tiene un camino o modo particular de transgredir; uno es borracho, el otro es poco honrado o de mala fe y el otro es impuro.
Hay algunos que se entregan a toda clase de vicios.
Hay muchos avaros que aborrecen la embriaguez y muchos borrachos que aborrecen la avaricia; y así respecto a otras cosas.
Cada uno tiene su pecado dominante. Por lo tanto, como dice el profeta: "Deje el impío su camino" (Isaías 55:7).
Ahora bien, bienaventurado el que no anda por un camino semejante.
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado.
Que los demás se mofen del pecado, de la eternidad, del infierno, del cielo y del Dios eterno. Este hombre conoce una filosofía mejor que la de los infieles y tiene "un sentido demasiado claro de la presencia de Dios" para permitir que Su nombre sea blasfemado.
Cuando los hombres viven en pecado, van de mal en peor.
Al comienzo andan meramente en el consejo de los descuidos e impíos que no se preocupan de Dios.
El mal es más bien de carácter práctico (acción, dejar de tener un rol pasivo para pasar o hacer algo que es habitual). Habitual (usual, acostumbrado, normal, frecuente, común), pero después de esto, habita el mal y andan en el camino de los pecadores descarados que voluntariamente quebrantan los mandamientos de Dios.
Si se les deja solos van un paso adelante y se vuelven maestros y tentadores deplorables (detestable, aborrecible, repugnante o desastroso) respecto a los demás y con ello se sientan en las sillas de escarnecedores (soberbio, encarnecido, solo tú lo pagarás).
Se han graduado en el vicio (de cuál sea) y como verdaderos doctores de condenación se les ha concedido el título y los demás les consideran como maestros en Belial.
Pero el hombre bienaventurado, el hombre que posee todas las bendiciones de Dios no puede tener contacto con personajes de esta clase.
Se mantiene puro y libre de estos leprosos; aparte de las maldades de él como "vestidos manchados por la carne". Sale de entre los perversos y se va fuera del campamento, llevando el reproche (crítica, amonestación) de Cristo.
¡Oh, si pudiéramos tener gracia para mantenernos separados así de los pecadores!
(2) Sino que en la ley de Jehová.
La ley de Jehová es el plan diario del creyente verdadero.
Y con todo, en el día de David, ¡qué reducida era la cantidad de inspiración porque apenas había nada más que los cinco primeros libros de Moisés!
¡Cuánto más, pues deberíamos alabar toda la Palabra escrita que tenemos el privilegio de poseer en nuestras casas!
Pero ¡ay! Qué trato tan pobre damos a este Ángel del cielo.
(Hechos 17: 10-11) No somos como los escudriñadores de Berea en cuanto a las Escrituras.
¡Cuán pocos hay entre nosotros que puedan reclamar la bendición de este texto! C.H.S.
La voluntad a la que se alude aquí es el deleite del corazón y el placer cierto en la ley, que no mira a lo que la ley promete ni a lo que amenaza, sino solo a esto; que la ley es santa, justa y buena.
De ahí que no solo es amor a la ley, sino que es un deleitarse amorosamente en la ley, que ni la prosperidad, ni la adversidad, ni el mundo, ni el príncipe del mundo pueden quitar o destruir porque se abre el camino victoriosamente en medio de la pobreza, la mala fama, la cruz, la muerte y el infierno y en medio de las adversidades es cuando brilla más (Lutero).
Y en Su ley medita de día y de noche.
En este versículo tan sencillo hay todo un mundo de santidad y espiritualidad. En oración y dependencia de Dios nos sentamos y lo estudiamos, podremos contemplar mucho más de lo que se nos presenta a la vista.
(1 Reyes 18: 41-46) Es posible que cuando leamos o miremos veamos poco o nada; el siervo de Elías fue a mirar una vez y no vio nada; por lo que se le dio la orden de ir a mirar siete veces.
"¿Qué ves ahora?", le pregunta el profeta.
"Veo una nube que asciende como la palma de la mano" y antes de poco, toda la superficie de los cielos se hallaba cubierta de nubes.
Igualmente es posible que eches una mirada a la ligera sobre un pasaje y no veas nada; medita sobre él con frecuencia; pronto verás luz, como la luz del sol (Joseph Caryl). Amén
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Feliz es a Quien Dios ha Justificado
Salmos 1:1-2
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado”
Feliz es el hombre a quien Dios justifica: su modo de andar ha cambiado y la impiedad ha sido apartada de sus acciones. No camina con los malos y su delicia está en la ley de Jehová, en la que medita de día y de noche. Estos son los puntos para la semana.
- El hombre feliz no anda en consejo de malos: sigue el consejo prudente y anda en los mandamientos del Señor. Sus pisadas las ordena la Palabra de Dios, no la astucia del hombre carnal.
- Tampoco está en camino de pecadores. Cada uno tiene su pecado dominante: uno es borracho, otro poco honrado, otro impuro. Por eso dice el profeta: «Deje el impío su camino».
- Ni en silla de escarnecedores se sienta. Otros se mofan del pecado, del cielo y del infierno, pero él tiene un sentido demasiado claro de la presencia de Dios para permitir que Su nombre sea blasfemado.
- El que vive en pecado va de mal en peor: primero anda en el consejo de los impíos, luego se detiene en su camino, y al final se sienta a enseñar el mal a otros.
- La ley de Jehová es el plan diario del creyente verdadero. David apenas tenía los libros de Moisés; nosotros tenemos toda la Palabra en casa, y qué trato tan pobre le damos.
- Deleitarse en la ley no es mirar lo que promete ni lo que amenaza, sino amarla porque es santa, justa y buena; un deleite que ni la prosperidad ni la adversidad pueden quitar.
- Si miras un pasaje a la ligera, quizás no veas nada. Como el siervo de Elías, que miró siete veces hasta ver la nube, medita con frecuencia y pronto verás luz.
Escoge un solo pasaje esta semana y vuelve a él cada mañana y cada noche, en oración, hasta que veas en él lo que no viste la primera vez.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Siervo Mira Siete Veces
Salmos 1:1-2
Para leer en voz alta con los niños
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: es feliz la persona que no hace caso a los malos consejos, no copia lo malo y no se sienta a burlarse de Dios. Cuando Elías mandó a su siervo a mirar el cielo, el siervo no vio nada; tuvo que mirar siete veces hasta ver una nubecita.
- Hay amigos que aconsejan cosas malas: mentir, desobedecer, burlarse de otros. El que es feliz de verdad no les hace caso y sigue lo que Dios dice.
- El pecado va paso a paso: primero escuchas el mal consejo, después caminas con los que hacen lo malo, y al final te sientas con ellos a burlarte.
- Por eso hay que parar desde el primer paso. Si te das cuenta de que vas por mal camino, da la vuelta enseguida.
- Burlarse de Dios o de las cosas de Dios es muy serio. Dios lo escucha todo, aunque los que se burlan crean que nadie los oye.
- La persona feliz ama la Palabra de Dios. No la lee solo por premio o por miedo, sino porque sabe que es buena y verdadera.
- A veces lees la Biblia y no entiendes nada. Haz como el siervo de Elías: vuelve a leer, ora y mira otra vez, y Dios te va a enseñar.
¿Qué harías si un amigo te aconseja algo malo?
Esta semana lee un mismo versículo con tu familia varias veces, y cada vez digan qué nuevo descubrieron.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
