El Salvador, el Hijo de Dios
Él no se puede a Sí mismo salvar,
Ya que, en la cruz, Él tiene que morir,
A los pecadores "muertos" ya
Misericordia no podrá venir; ¡Ay! Cristo, el Hijo, tiene que agotar
La culpa para al reo perdonar. Albert Midlane
Esto fue cierto en la vida del Señor y también lo es en la nuestra.
No podemos salvar a otros cuando tratamos de salvarnos a nosotros mismos.
Los guías religiosos se burlaron de Su afirmación de ser el Salvador, de ser el Rey de Israel, de ser el Hijo de Dios.
Y también los ladrones se unieron a aquel coro de maldiciones.
Los guías religiosos se unieron a los criminales para despreciar a su Dios.
(Mateo 27:45) Todos los padecimientos e indignidades (bajeza, cruel, desprecio) que soportó de manos de los hombres fueron poca cosa en comparación a lo que "ahora venía sobre Él".
"Desde la hora sexta" (mediodía) "hubo tinieblas" no solo sobre toda la tierra" de Palestina sino también en "Su santa alma", y ello hasta la hora novena (las tres de la tarde).
Fue en este tiempo que llevó la indescriptible maldición de nuestros pecados.
"En aquellas tres horas" "se comprimió el infierno que nosotros merecíamos", la ira de Dios contra todas nuestras transgresiones. (desobediencia, delito, infringir las normas o reglas).
Nosotros lo vemos solo oscuramente; sencillamente, "no podemos" saber lo que significó para Él dar satisfacción a todas las "santas demandas de Dios contra el pecado".
Solo sabemos que durante aquellas tres horas pagó el precio, satisfizo la deuda y consumó la obra necesaria para la redención del hombre.
(Mateo 27:46) Hacia las tres de la tarde clamó a gran voz diciendo: Elí, Elí (Dios mío, Dios mío), ¿lama sabactani?: ¿Por qué me has desamparado? A. no se puede explicar con palabras, maravilloso, divino. B. opinión, presionar, reducir a menos.
La respuesta se halla en el Salmos 22:3: "Tú eres Santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel."
Por cuanto "Dios es Santo", no puede pasar por alto el pecado.
Al contrario, ha de castigarlo; y al día de hoy es así, Dios ha de castigar el pecado del que peca.
El Señor Jesús no tenía pecado en Sí mismo, pero tomó sobre Sí mismo la culpa de nuestros pecados.
Cuando Dios, como Juez, miró y "vio nuestros pecados" sobre el Sustituto" "sin pecado", se apartó del "Hijo de Su amor".
Fue esta separación lo que hizo surgir del corazón de Jesús lo que la Sra. Browning llamó de forma tan hermosa "el clamor del huérfano Emanuel".
¡Abandonado! Dios pudo separarse hasta Su propia esencia; Y los pecados de Adán se han interpuesto (entrometer) entre el Justo Hijo y Padre. Sí, una vez el clamor del huérfano Emanuel. Su universo ha sacudido. Se levantó en solitario, sin dar eco: "¡Mi Dios, estoy abandonado!"
(Mateo 27:47-48) Cuando Jesús exclamó: Elí, Elí, algunos de los que estaban allí dijeron que llamaba a Elías.
Simplemente se estaban burlando de Él.
Uno de ellos empleo una larga caña (bambú) para llegarle a Sus labios una "esponja" empapada de vinagre.
(Salmos 69:21) Esto no fue hecho como un acto de compasión, sino "añadiendo" a Sus padecimientos.
(Mateo 27:49) La actitud general era esperar y ver "si" Elías iba a cumplir el papel que le asignaba la tradición judía: (Malaquías 4:5) acceder en ayuda de los rectos.
Pero no era el momento para la venida de Elías.
Era el momento para que Jesús muriese.
(Mateo 27:50) Cuando Jesús hubo "clamado a gran voz, entregó el espíritu".
La gran voz "demuestra que murió en poder y no agotado".
El hecho que "entregó el espíritu" distinguió Su muerte de las de los demás.
Nosotros morimos porque hemos de morir; Él murió porque quiso morir.
¿Acaso no había dicho: "¿Yo pongo mi vida, para volverla a tomar?" (Juan 10:17-18).
Nadie me la quita, sino que yo la pongo de Mí mismo.
Tengo potestad (dominio, poder, autoridad) para ponerla y tengo potestad para volverla a tomar.
Del universo el Hacedor,
Como hombre por el hombre, maldición fue hecho;
Las demandas de la ley que Él estableció,
Hasta lo último pagó.
Sus santos dedos la planta hirieron
Cuyas espinas Su frente ciñeron.
Los clavos que Sus manos traspasaron sacados fueron
De secretas minas que Él había formado;
Él los bosques hizo de donde brotó
El árbol en el que su cuerpo pendió (colgado, suspendido)
En una cruz de "madero" murió,
Pero el monte donde fue plantada era Su obra.
El cielo que sobre su cabeza negro tornase (transformase)
Por Él había sido sobre la tierra extendida; (dispersado)
El sol que su faz de Él oculto.
Por Su decreto en el espacio colgaba; (ordenanza)
La lanza que Su preciosa sangre derramó
En los fuegos de Dios había sido templada (sobriedad, ni frío, ni caliente)
El sepulcro en el que Su cuerpo fue puesto
Cavado fue en la roca que Sus manos hicieron;
El trono en el que ahora sentado está
Suyo era desde tiempos eternos;
Mas nueva gloria le corona ahora
Y se doblarán delante de Él las rodillas todas. F. W. Pitk
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Salvador, El Hijo De Dios
Mateo 27:44-50
“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
No podemos salvar a otros cuando tratamos de salvarnos a nosotros mismos, y así fue en la cruz: el Salvador no se salvó a sí mismo para salvarnos. En tres horas de tinieblas llevó la maldición de nuestros pecados, y luego entregó el espíritu porque quiso. Estos son los puntos para la semana.
- Los guías religiosos se burlaron de su afirmación de ser el Salvador, el Rey de Israel y el Hijo de Dios, y hasta los ladrones crucificados con Él se unieron a aquel coro.
- Todo lo que sufrió de manos de los hombres fue poca cosa comparado con lo que venía. Desde el mediodía hasta las tres hubo tinieblas sobre la tierra y en su santa alma: allí se comprimió el infierno que merecíamos.
- No podemos saber lo que significó para Él satisfacer las santas demandas de Dios contra el pecado. Solo sabemos que en aquellas tres horas pagó el precio, satisfizo la deuda y consumó la redención del hombre.
- ¿Por qué me has desamparado? Porque Dios es Santo y no puede pasar por alto el pecado. Jesús no tenía pecado, pero tomó nuestra culpa, y el Juez se apartó del Hijo de su amor.
- Cuando clamó «Elí, Elí», se burlaron diciendo que llamaba a Elías, y le dieron vinagre, no por compasión, sino añadiendo a sus padecimientos. No era el momento de Elías: era el momento de que Jesús muriese.
- Clamó a gran voz y entregó el espíritu: murió en poder y no agotado. Nosotros morimos porque hemos de morir; Él murió porque quiso morir. Nadie le quitó la vida: Él la puso.
- El Hacedor del universo murió en un madero de los bosques que Él hizo, en un monte que era su obra; y ahora nueva gloria le corona, y ante Él se doblarán todas las rodillas.
Toma un rato a solas esta semana, lee despacio Mateo 27:45-50 y dale gracias a Jesús por las tres horas en que llevó tu pecado.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Tres Horas de Tinieblas
Mateo 27:44-50
Para leer en voz alta con los niños
“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: cuando Jesús estaba en la cruz, gritó fuerte porque Dios lo había dejado solo. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde todo se puso oscuro sobre la tierra, como si fuera de noche.
- Mientras Jesús estaba en la cruz, los líderes religiosos se burlaban de Él, y hasta los ladrones crucificados a su lado le decían cosas feas.
- En esas tres horas oscuras pasó lo más difícil de todo: Jesús cargó el castigo de todos nuestros pecados, aunque Él nunca hizo nada malo.
- Dios es santo y no puede hacerse el que no ve el pecado: el pecado tiene castigo. Por eso, cuando Jesús cargó nuestra culpa, gritó: «Dios mío, ¿por qué me has desamparado?».
- Algunos se burlaron más y le dieron vinagre para beber en una esponja. No lo hicieron para ayudarlo, sino para hacerlo sufrir más.
- Jesús volvió a gritar fuerte y entregó su espíritu. Nadie le quitó la vida a la fuerza: Él la dio porque quiso, para salvarte a ti.
¿Qué sientes al saber que Jesús cargó el castigo por lo malo que tú has hecho?
Esta semana, cada noche antes de dormir, dile «gracias, Jesús» por la cruz.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
