En el capítulo nueve era una lamentación. Luego del lamento tiene que venir la acción drástica que se puede ver en el capítulo diez. El corazón del pueblo se dispone a enderezar el agravio, ofensa del pueblo contra Dios, los mandamientos que Dios le dio a través de Moisés, para que ellos fueran Su pueblo para siempre. La triste respuesta que le damos a Dios ha de ser nuestra tristeza, lamento, dolor, pérdidas, fracasos, la vergüenza que siempre estará en nuestros rostros y nuestro cántico fúnebre, para siempre.
La oración de confesión de Esdras hizo que el pueblo llorara "amargamente".
Cuando no sacamos lo que hay en las profundidades del corazón esto es lo que hay: tristeza, disgusto, amargura, pena, pesar, tribulación, dolor.
Tratemos de bregar con la amargura, el pecado, no podemos con nuestro esfuerzo.
La confesión nos llevará a llorar amargamente y confesar.
Tan pronto como se conoció en la ciudad la noticia de que "el nuevo gobernador", "con quien" "estaban tan contentos" estaba triste, afligido por ellos y por los pecados del pueblo.
Se reunió con una muy grande multitud de Israel para llorar amargamente con él.
El alma tenía que saber que pecó contra Su Creador.
La pureza, amor de Esdras, sus lágrimas, dolor y el sentir que morir por faltarle a su Creador, le agobiaba su alma y su vida.
Entonces el pueblo reacciona a este escriba diligente, hombre de gran autoridad, se lamentaba tan profundamente de la "corrupción del pueblo", concluyeron que la cosa era "realmente" "muy seria".
Secanías muy valiente dijo: Esdras nosotros hemos pecado contra nuestro Dios; confesión del pecado; tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; más a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel.
Luego de la confesión el pueblo desechará el yugo desigual.
Sugiere que los llevaran a hacer "un pacto" (compromiso entre dos o más partes para cumplir el acuerdo) para despedir a las mujeres extranjeras y a los niños nacidos de ellas.
Los sacerdotes, los levitas y todo Israel respondieron a esta petición con un profundo arrepentimiento y juraron solemnemente (formal, firme) que harían conforme a esto.
(Esdras 10:6-9) Todos los del cautiverio fueron convocados para que se "reuniesen en Jerusalén" para un tiempo de confesión pública solemne, con toda reverencia (respeto, sumisión).
Y que el que no viniera dentro de tres días, perdiese toda su hacienda.
La exclusión de la congregación.
Esdras les dio orden de que todos los que habían sido cautivos en Babilonia y estaban de regreso se reunieran con él en Jerusalén en el plazo de tres días.
Acudió el pueblo, en el plazo señalado, a la plaza de la casa de Dios.
(9) Temblando con motivo de aquel asunto que ellos pecaron contra los mandamientos que Dios había establecido.
Y a causa de la lluvia.
Ni la lluvia intensa les detuvo de estar presente, ya que el asunto que iba a tratarse era muy grave y causó mucha tribulación, tristeza y aflicción.
Esdras se dirigió a la asamblea señalándoles sus transgresiones.
(10) El pecado de uno es el dolor del pueblo, es un cuerpo, no somos individuales como muchos de ustedes viven.
Toda la asamblea estuvo pronta a reconocer que habían desobedecido la Ley de Dios.
Pero a causa de la fuerte "lluvia" y el enorme número de los casos implicados, se sugirió que los casos individuales se examinarían ciudad por ciudad.
Cuatro hombres intentaron (15) oponerse al plan, pero no tuvieron éxito.
Jonatán hijo de Asael y Jahazías hijo de Ticva se opusieron a esto y los "levitas" Mesulam y Sabetai les ayudaron.
Siempre están los más religiosos que buscan lo suyo: la impureza; implantar división y lo peor la envidia, maldad, celo; quieren que lo santo esté contaminado con la depravación (perversión, adulteración, corrupción).
¡Nos ayude Dios a serle fiel! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
El Pecado Se Llora Amargamente
Esdras 10:1-15
“Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente.”
Después del lamento del capítulo nueve tiene que venir la acción drástica del capítulo diez. La confesión de Esdras hizo que el pueblo llorara amargamente, y de ese llanto salió un pacto para enderezar el agravio contra Dios. Estos son los puntos del estudio para llevarlos toda la semana.
- Cuando no sacamos lo que hay en lo profundo del corazón, lo que queda es tristeza, disgusto, amargura, pena y dolor. Con nuestro propio esfuerzo no podemos bregar con la amargura ni con el pecado.
- La oración de confesión de Esdras hizo que el pueblo llorara amargamente. El alma tenía que saber que pecó contra su Creador, y a Esdras le agobiaba el alma sentir que le había faltado a Dios.
- Secanías fue valiente y dijo: hemos pecado contra nuestro Dios, mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. Después de la confesión viene la decisión de desechar el yugo desigual.
- El pueblo hizo pacto, un compromiso para cumplir lo acordado, y los sacerdotes, los levitas y todo Israel juraron con profundo arrepentimiento que harían conforme a la ley de Dios.
- Todos fueron convocados a Jerusalén en tres días, y ni la lluvia intensa los detuvo. Se sentaron en la plaza de la casa de Dios temblando, porque el asunto era muy grave.
- El pecado de uno es el dolor del pueblo: somos un cuerpo, no individuos que viven cada uno por su lado. Toda la asamblea reconoció en alta voz que había desobedecido la Ley de Dios.
- Siempre hay quien se opone, como aquellos cuatro hombres. Los que buscan lo suyo quieren sembrar división, envidia y celo, y que lo santo quede contaminado. ¡Que Dios nos ayude a serle fieles!
Aparta un momento a solas para confesarle a Dios lo que hay en lo profundo de tu corazón, y toma una decisión concreta para enderezar ese agravio.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Temblando Bajo la Lluvia
Esdras 10:1-15
Para leer en voz alta con los niños
“Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: mientras Esdras oraba y le confesaba a Dios lo malo que habían hecho, muchísima gente, hasta los niños, se juntó a llorar con él. Después todo el pueblo se sentó en la plaza de la casa de Dios, bajo la lluvia, temblando, porque sabían que habían desobedecido a Dios.
- Esdras estaba tan triste por el pecado del pueblo que no comió pan ni bebió agua. Le dolía muchísimo haberle fallado a Dios, que es su Creador.
- Cuando uno guarda lo malo escondido en el corazón, se llena de tristeza y amargura. Tú solo no puedes sacarlo: tienes que contárselo a Dios en oración.
- Un hombre valiente llamado Secanías dijo: «Hemos pecado contra nuestro Dios». Y enseguida añadió algo precioso: todavía hay esperanza. Decirle la verdad a Dios abre la puerta.
- Pero pedir perdón no es solo llorar. El pueblo hizo una promesa seria delante de Dios y tuvo que dejar lo que estaba mal, aunque le costara mucho.
- Cuando uno desobedece, le duele a todo el pueblo, como cuando te duele una mano y todo el cuerpo lo siente. Lo que tú haces también afecta a tu familia.
- Siempre hay alguien que no quiere obedecer y trata de convencer a otros. Tú escoge quedarte con los que le son fieles a Dios, aunque llueva.
¿Hay algo que hiciste mal y todavía no se lo has contado a Dios?
Esta semana, antes de dormir, dile a Dios la verdad y pídele perdón.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
