Ana, mujer del profeta, Ana oró y dijo: Y exaltará el poderío de su Ungido. No era una oración por lo que quería, en ella había una devoción a Dios. Sus palabras revelan un entendimiento profundo de Dios, Su carácter y Sus hechos. Proféticamente va más allá de "lo personal" de su vida al triunfo de Israel sobre sus enemigos y finalmente el reino de Cristo. (1 Samuel 2:10)
I. Su inescrutable sabiduría (que no se puede saber ni averiguar), así Ana veía a Dios.
A. Ana conocía al Dios de todo saber.
Su justicia infalible ("no puede fallar", o equivocarse, seguro, certero): Y a Él toca el pesar las acciones.
Ana derramó su corazón en exaltación (alabanza, pasión, fervor).
(Isaías 40:27-28) No desfallece, no se fatiga con cansancio y Su entendimiento "no hay quien lo alcance."
¿No has sabido que "los que esperan (Isaías 40:31) en el Señor se les prometen nuevas "fuerzas?"
No tienes fuerza, pasión, servicio, devoción, paz, gozo, la razón; no esperas en Jehová Dios.
Es absurdo pensar que Él cuida de Su pueblo menos que de las estrellas, "a las cuales guía de un modo tan perfecto y detallado."
Nuestros problemas de dudar es la incredulidad y desconfianza al del todo saber, Dios.
Muchas veces hablamos de Dios como si se despreocupase de nosotros, con lo que perdemos toda esperanza con lo que se refiere a Su presencia.
Porque Dios es eterno, no conoce el cambio ni la decadencia.
"Por ser Creador de todo", tiene el derecho y el poder de gobernarlo todo, Él hará de acuerdo sea nuestra altivez o humildad.
Por ser inescrutable (no se puede saber ni averiguar) Su inteligencia, no hay quien pueda frustrar Sus designios (plan, propósito).
Así podemos entender que en esta tierra y el ancho universo se puede hacer mal a otro, aunque se le quiera hacer daño a alguien, pues es lo que hay en esa Mente de Dios lo que se cumplirá, no en el humano que quiere hacer mal.
Porque no desfallece ni se cansa, no hay temor de que disminuyan Sus fuerzas.
El Dios Fuerte es la fuerza de Israel y el tuyo.
Dios da vigor (fuerza) al cansado y acrecienta (agranda) la energía al que no tiene fuerzas.
A Dios se le debe confiar, es Él el creador de todo.
¿Quieres fuerzas? confía en Él.
(Daniel 2:22) (28) Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios.
Dios revela lo profundo y lo escondido.
Conoce lo que está en tinieblas, con "Él mora la luz."
(Mateo 6:8) Por cuanto nuestro "Padre sabe de qué cosas" tenemos necesidad, incluso "antes que" le pidamos.
Entonces tú puedes pensar: ¿Para qué, pues, orar?
La razón es que en la oración reconocemos nuestra necesidad y dependencia de Él.
Es la base de nuestra comunicación con Dios.
También Dios hace cosas en respuesta a la oración que Él no habría hecho de otra manera.
En realidad, aquí tocamos fondo en el concepto mismo de oración. No oramos para que Dios se entere de lo que necesitamos, sino para "percatarnos nosotros mismos de nuestra necesidad y mostrar humildemente que dependemos de Él en todo y "de Él lo esperamos todo."
El Dios a quien oramos es nuestro Padre.
(Romanos 8:27) Si Dios "escudriña los corazones de los hombres, a darnos cuenta clara de algo, puede también interpretar la mentalidad del Espíritu, aunque esta mente halle expresión solo en gemidos.
El éxito seguro de tal intercesión.
El que escudriña los corazones, Dios el Padre, "sabe cuál es la mentalidad del Espíritu y ¿Cómo no lo va a saber, si es Su propia mentalidad?
Al ser una misma cosa con Dios, el Espíritu intercede por nosotros "conforme a la voluntad (dos designios: propósito, plan para realizar) de Dios, pues Él sabe muy bien lo que más nos conviene y escucha la oración según el Espíritu las lleva ante el trono de la gracia.
Lo importante es que las oraciones del Espíritu Santo por nosotros son siempre "conforme a la voluntad de Dios.
Y por cuanto están siempre en conformidad a la voluntad de Dios, son siempre para nuestro Dios.
Gemir = dolor. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
