Lo que estaba como embrión (es la etapa inicial del desarrollo de…), la iglesia. Luego el compromiso que hay que tener con el Espíritu Santo, que esté entrelazado, La iglesia y el Espíritu Santo, que están unidos o deben estar unido. Hoy en día se vive para sí mismo, porque el mundo ofrece vanidad, cosas vanas.
Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?
¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
Algunos vieron a Jesús como: Elías, Jeremías, o alguno de los profetas.
Pedro dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Lo que estaba en embrión, ahora Jesús, ya está levantándolo a través de Pedro.
A Pedro le había sido "revelado" sobrenaturalmente por "Dios el Padre."
Pero el Hijo tenía algo importante que decir también a Pedro.
Jesús añadió: Y yo también te digo que tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré "mi iglesia", Y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
¿Qué dijo Pedro de Jesús?: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente; la evidente "respuesta" es que la roca es la confesión hecha por Pedro de que Cristo es el Hijo de Dios viviente, la verdad sobre la que está fundada la Iglesia.
Podemos ver en: Hechos 4:11, 12: Aquel pueblo había reprobado, los llamados religiosos y fueron ellos mismo los que reprobaron a Jesús que es la piedra reprobada. (rechazaron); (1 Pedro 2:4-8).
"Edificaré Mi iglesia." (18)
Primera mención de la iglesia en la Biblia.
No existía en el Antiguo Testamento.
La iglesia, todavía futura cuando Jesús dijo estas palabras, fue constituida el "Día de Pentecostés", y se compone de todos los verdaderos creyentes en Cristo, tanto judíos como gentiles.
La iglesia estaba en embrión, hasta que Jesús lo trae a los oídos de los apóstoles.
Ahora el embrión deja de ser, y llega el compromiso con el Espíritu Santo (Hechos 2:1-12).
Nacimiento de la Iglesia.
La fiesta de "Pentecostés", que tipifica el derramamiento del Espíritu Santo, tenía lugar cincuenta días después de las Fiesta de las Primicias.
Era el día de Pentecostés (fiesta tiempo de la cosecha, cincuenta días después de la salida de Egipto), los discípulos "estaban todos unánimes juntos."
Porque ese maravilloso día, allá en Jerusalén, se levantaba la Iglesia de Jesucristo.
"Para que fuéramos ligados como "un" solo hombre."
Ese compromiso que debemos tener todos con el Espíritu Santo.
La vida del espíritu involucraba un sonido que oír, un espectáculo que "ver" "y un milagro "que experimentar.
El "sonido", que "era del cielo" y que "llenó toda la casa fue como "un viento" recio. (intenso, violento).
El (3) espectáculo que ver fue "lenguas como de fuego", que "repartiéndose", se posaron sobre cada uno de los discípulos.
"Lenguas como fuego."
El Espíritu Santo vino a morar en los creyentes y a capacitarlos y "se formó la Iglesia."
Las lenguas un don milagroso, en otras lenguas ahora hablarían.
El "fuego" el Espíritu Santo como el origen de este don y dejando ver también que describa la intrépida, ardiente y entusiasta proclamación que iba a seguir.
El pensamiento de una proclamación (publicación de un decreto) entusiasta parece especialmente idóneo, "porque el entusiasmo es la condición normal de una vida llena del Espíritu, y su resultado inevitable es el testimonio.
Ahora puedes medirte tú: Porque el entusiasmo es la condición "normal" de una vida llena del Espíritu y el resultado inevitable es el testimonio (da fe de la existencia, que has conocido).
El milagro que se iba a experimentar, relacionado con Pentecostés, era la llenura del "Espíritu Santo", que iría seguido de hablar con otras lenguas.
(Juan 14:17) El Espíritu Santo toma residencia en los discípulos.
Hasta el momento, el Espíritu de Dios había estado con los discípulos, pero ahora tomó Su residencia.
En el Antiguo Testamento el Espíritu descendía sobre los hombres, pero no como un Residente permanente (Salmos 51:11).
(Juan 14:16) Comenzando desde el tiempo de Pentecostés, el Espíritu de Dios comenzó a habitar de "manera permanente en personas.": vino para permanecer; no para ir y venir.
(Efesios 4:30) No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
No podemos tener al Espíritu Santo contristado.
El Espíritu Santo es la agencia que el Padre y Cristo emplean para la santificación del creyente.
Es, pues, el Espíritu santificador el directamente ofendido, contristado, por el creyente pecador.
El Espíritu posee personalidad divina y por tal razón se constriñe. (constriñe - aflige, entristece, apenar)
Todo pecado es una mancha corrompida que afea la:
Que hace frente sin temor a las situaciones de peligro.
Valiente, de ánimo esforzado.
No siente temor ante el peligro. Obra del Espíritu.
Limpiemos nuestras vidas.
Cuidemos nuestras vidas en todo, no tengamos "pasaporte para el pecado", no puedes menos que añadir nueva ofensa al Espíritu Santo. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
