Saúl y su criado buscaban las asnas de Cis, padre de Saúl. El padre de Saúl le envió a buscar las asnas. Anduvieron por largo tiempo en busca de las asnas, pero fue en vano. Encontró un trono. Al no poder encontrarlas decide regresar a su padre, que para Saúl ya debía estar preocupado por él. El criado le recomienda que hay un profeta y podía saber dónde estaban las asnas. El criado llevaba unas monedas, para acercarse al profeta. Ya que había que llegar al profeta no con manos vacía, entonces Saúl lo acepta.
I. Los instrumentos de Dios.
Unas jóvenes que iban a buscar agua.
Les pudieron dar a Saúl y a su criado la dirección de Samuel.
Estaban muy bien informadas de lo que necesitaba Saúl.
Que se celebraría aquel día un sacrificio en el lugar alto.
Que Samuel había llegado aquel día a la ciudad.
Que aquella era la hora en que se iba a celebrar la reunión para hacer fiesta delante de Dios con el banquete del sacrificio.
Que la gente no comenzaría a comer hasta que llegara Samuel, por cuanto él era quien había de bendecir el sacrificio (a) no solo como banquete común, (b) sino también como reunión religiosa.
Este sacrificio, demandaba que se pronunciase sobre él una bendición especial, como ocurre ahora en la "Cena del Señor."
Fueron instrumento del Señor tales jóvenes, porque Saúl y su criado siguieron las instrucciones de las jóvenes, "y se encontraron con Samuel cuando "venía hacia ellos," saliendo para subir al lugar alto. (14).
Samuel, tiene una extraordinaria revelación, "fue informado" por "Dios" acerca de Saúl.
Samuel era un vidente (que ve), por consiguiente, había de ver esto de una manera especial, propia de un vidente.
Dios le había dicho el día anterior que, en este día y a esta hora le había de enviar al hombre que serviría como rey a Israel, pues ésta era la clase de rey que el pueblo deseaba.
(15) Se lo había revelado al oído, esto es, en secreto, era como un susurro a su mente "o quizá como una voz "quieta."
Dios descubrió el oído de Samuel (hebreo).
Aunque le había otorgado con desagrado lo que le pedían, Dios habla, sin embargo, "con ternura" acerca de Israel.
Una (16-17) y otra vez lo llama "mi pueblo." (cuatro veces); a pesar de ser un pueblo rebelde y provocador, es mi pueblo.
Les envía el hombre que había de ser el rey de ellos.
Lo hace interesado por el pueblo y por su clamor: He mirado (16) a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta mí.
(17) Cuando Saúl subió por la calle en dirección a Samuel, de nuevo le susurró Dios al oído de Samuel: Este es el varón del cual te hablé.
Para que no hubiese duda a Samuel, sobre la identidad del futuro rey y añadió: Este gobernará a mi pueblo.
Para frenar, junto, cerca, tener, sujetar es la principal función del magistrado.
La providencia ha llevado a cabo el encuentro entre Samuel y Saúl, lo que pasó en la puerta, en la fiesta y en privado.
(18) En la puerta de la ciudad.
Y pasar por ella, encontró Saúl a Samuel y le preguntó la dirección del vidente.
(19) Samuel contestó: Yo soy el vidente; yo soy la persona por la que preguntas.
Samuel le conoció antes que Saúl le conociese a él.
Samuel le hizo quedarse con él hasta el día siguiente.
Saúl no tenía en el pensamiento otra cosa que el hallar las asnas, pero Samuel le quita esta preocupación y le dispone para los ejercicios de piedad, por eso dice: "sube delante de mí al lugar alto."
(20) Le dice dónde están las asnas, para que no se moleste más en buscarlas: Y las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado.
Frente a la vista de Saúl, está observando "al profeta de Dios."
Más ¿Para quién es todo lo que hay codiciable en Israel, sino para ti?
Saúl era el rey de Israel, no había nadie más apropiado para ello como él.
(21) ¿No soy yo hijo de Benjamín de la más pequeña de las tribus de Israel?
¿Y no es mi familia la más pequeña de todas las tribus de Benjamín?
La tribu de Benjamín había sufrido un exterminio casi completo en los tiempos de los jueces (Jueces 20:46; 21:6) se habían corrompido; por tal razón, se había hecho la más pequeña de Israel, todo Israel se había levantado para destruirlo.
Saúl, le hace entender que su familia era la más pequeña.
En la fiesta pública.
Samuel llevó a la fiesta a Saúl y a su criado.
Samuel le trata ya, no como a una persona cualquiera, sino como a una persona de "distinción y rango", para prepararle a él y al pueblo con vistas a lo que había de seguirse.
Le otorgó dos señales de honor (1) Le colocó a la cabecera de los convidados, es decir, en el lugar de mayor honor. (2) Le reservó el mejor bocado.
De Samuel era la cabecera de la mesa y esa sería la porción de Samuel en otras ocasiones, así que, al darla ahora a Saúl era símbolo de que también le entregaba el "gobierno de la nación."
Descendieron a la casa de Samuel.
(25, 26) Ambos Saúl y Samuel, se quedaron aquella noche en el terrado de la casa.
Podemos suponer que entonces le contaría Samuel a Saúl toda la historia del deseo del pueblo de tener rey, de los motivos de ese deseo y de cómo les había "otorgado Dios lo que pedían."
De madrugada, le despidió Samuel, no sin acompañarle en una parte del camino y pedirle que se adelantase el criado para poder decirle a solas.
(10:1) Le ungió y le besó.
Que Jehová lo había ungido por príncipe sobre su pueblo Israel.
Al besarle, le aseguraba su afecto y su aprobación, aunque con eso disminuía su propio poder. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
La Providencia Lleva A Cabo
1 Samuel 9:3-27
“Y de las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Mas ¿para quién es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre?”
Saúl salió a buscar las asnas de su padre, anduvo mucho tiempo en vano, y encontró un trono. La providencia de Dios llevó a cabo el encuentro entre Samuel y Saúl, en la puerta, en la fiesta y en privado. Estos son los puntos para la semana.
- Cansado de buscar, Saúl quiso regresar, pero su criado le habló del varón de Dios y llevaba unas monedas, porque al profeta no se llegaba con las manos vacías.
- Dios usó instrumentos sencillos: unas jóvenes que iban a buscar agua. Estaban bien informadas y les dieron la dirección de Samuel, y siguiendo sus instrucciones se encontraron con él.
- Un día antes, Dios le había revelado al oído de Samuel que le enviaría al hombre que sería rey, la clase de rey que el pueblo deseaba.
- Aunque les otorgó con desagrado lo que pedían, Dios habla con ternura de Israel: cuatro veces lo llama «mi pueblo», rebelde y provocador, pero suyo, porque su clamor había llegado hasta Él.
- Samuel conoció a Saúl antes que Saúl lo conociera a él. Le quitó la preocupación de las asnas y lo dispuso para los ejercicios de piedad: «sube delante de mí al lugar alto».
- Saúl respondió que era de Benjamín, la más pequeña de las tribus, casi exterminada en tiempos de los jueces porque se había corrompido. Aun así, Dios lo había escogido.
- En la fiesta, Samuel le dio la cabecera y la porción reservada, señal de que le entregaba el gobierno. De madrugada lo ungió y lo besó, aunque con eso disminuía su propio poder.
Cuando algo no te salga como buscabas, no te quejes: pregúntale a Dios qué está llevando a cabo, y sigue caminando con Él.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Buscando Asnas Perdidas
1 Samuel 9:3-27
Para leer en voz alta con los niños
“Y de las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Mas ¿para quién es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre?”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el profeta Samuel le dijo a Saúl que no se preocupara por los animales perdidos, porque Dios tenía para él algo mucho más grande. Saúl salió a buscar unas asnas y regresó escogido para ser rey.
- Al papá de Saúl se le perdieron unas asnas. Saúl y un criado caminaron tres días buscándolas por montes y pueblos, y no las encontraron.
- Cuando Saúl ya quería regresar, el criado le dijo: «Aquí vive un hombre de Dios, vamos a preguntarle». Y llevaba un regalito para no llegar con las manos vacías.
- Unas muchachas que iban a buscar agua les dijeron dónde estaba Samuel. Dios usa a personas sencillas para guiarnos, a veces sin que ellas mismas lo sepan.
- Un día antes, Dios le había dicho a Samuel en secreto: «Mañana te enviaré al hombre que gobernará a mi pueblo». Dios ya lo sabía todo.
- Saúl dijo: «Yo soy de la familia más pequeña». Pero Samuel lo sentó en el mejor lugar de la mesa y le dio la mejor porción de comida.
- Nada le pasa a Dios por casualidad. Aunque algo te salga mal o no encuentres lo que buscas, Dios puede estar guiándote a algo mejor.
¿Alguna vez algo te salió diferente a lo que querías y luego fue para bien?
Esta semana, cuando algo no te salga, di: «Dios, guíame tú».
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
