Sansón, podemos ver la condición de un hombre que fue imprudente y que actuó de acuerdo con sus sentimientos, lo cual esos sentimientos le provocaban acciones de la carne, lo que lo llevaría a su fin. Sus decisiones lo llevaron (guiaron) a perder lo que Dios quería para él.
El descubrimiento, por fin, de su gran secreto.
Dalila estaba dispuesta a sacarle todo lo posible, no le amaba.
Su astucia llegó al grado máximo para que Sansón, rompiendo el pacto que Dios había hecho (Jueces 14:3), Sansón toma por mujer alguien que era filistea, de sus enemigos. Es guiado por las emociones de sus grandes sentimientos (los sentimientos nos hacen ser quienes somos, para los sentimientos se mueve totalmente el cerebro).
(Jueces 16:16) Su alma fue reducida a mortal angustia.
Lo llevó a una tortura psicológica (trata la materia del alma o sea todo lo relacionado con el espíritu o actividad mental).
Al final Sansón dejó de resistir y le reveló a Dalila el secreto de su fuerza.
Aunque el cabello largo no era la fuente de su poder, era la indicación (señal, aviso, anuncio) "externa" de que era "nazareo": de su separación a Dios.
Era su relación con "Dios" la que le daba su fuerza, no el cabello.
Pero si se le cortaba el cabello, no tendría poder.
Ahora Dalila supo que tenía "el secreto de su fuerza."
Así Dios lo permitió para castigarle por su pecado.
Sansón había perdido su comunión con Dios, "al no observar" (mirar con mucha atención) su voto de nazareo "con tanta contaminación."
Su dedicación a Dios era la fuente de su fuerza.
Descubrir el secreto de su nazareato equivalía a menospreciar su condición de nazareo: "Si fuere rapado, perderé mi condición de nazareo y mi fuerza se apartará de mí."
(17) Mientras dormía sobre sus rodillas, llamó a los filisteos.
Fatales consecuencias de la insensatez (prudencia, falta de buen juicio y madurez antes de actuar) de Sansón al descubrir el secreto de su fuerza.
El interés que puso Dalila en hacer suyo el dinero que le habían prometido, sin tener compasión de uno de los hombres más bravos de la historia, sino que lo vendió por dinero, como a oveja que se lleva al matadero.
Segura de que Sansón le había dicho la verdad (18) le hizo dormir sobre sus rodillas.
Es notar que Dalila (19) misma no le cortó el pelo, sino que, para asegurar mejor la operación mandó llamar a un experto barbero que le cortase el pelo tan hábil y rápidamente, que él no se despertó con la maniobra.
(20) Su poca preocupación que él sintió por la pérdida de su caballera, la cual no pudo menos de notar.
Pensó que iba a escapar como en ocasiones anteriores.
"Pero no sabía que Jehová se había apartado de él".
No se le ocurrió que éste fuese la razón del cambio que se había operado en él.
Gran tragedia es perder la comunión con Dios.
Peor todavía, no ser consciente de esta pérdida.
Quienes provocan a Dios a que se retire de ellos, sufren el castigo de la insensibilidad ante esa retirada.
(21) Los filisteos sacaron provecho inmediatamente de las ventajas que ahora se les ofrecían (filisteos) contra Sansón.
Los filisteos se lo llevaron después que Dios se había retirado de él.
Si nos dormimos en las rodillas de nuestras pasiones, despertaremos en las manos de los filisteos.
Lo primero que hicieron, tan pronto como le echaron mano, fue "sacarle los ojos".
El problema de las pasiones es: las faldas de Dalila resultaron ser demasiado fuertes para el corazón de Sansón y lo que mil filisteos no pudieron hacer fue logrado por la influencia tramposa de "una sola mujer".
Se dice que lo cegaron aplicándole fuego a los ojos.
Tomaron en cuenta que, aunque le creciera el pelo, no le volverían los ojos, y que los brazos más fuertes pueden poco sin los ojos que los guíen.
Sus ojos habían sido la ocasión de sus pecados (14:1; 16:1).
Ahora sufría en sus ojos el castigo.
"Lo llevaron a Gaza", para que allí apareciese en toda su "debilidad", el mismo que allí había dado pruebas de su enorme fuerza (3).
Y lo ataron "con cadenas" de bronce, al que había quedado ya aprisionado con las cuerdas de su propia iniquidad.
Le destinaron en la cárcel a moler: a dar vueltas y más vueltas como un esclavo, el llamado a ser separado, un nazareo a Dios, aquel que el ángel de Jehová le dijo claro: no bebas vino, Yo soy; nada de cosa inmunda; (13:4) y navaja no pasará sobre su cabeza, y ese escogido por Dios se hizo esclavo a la piedra del molino de la cárcel.
¡Pobre Sansón, cómo has caído!
¡Cómo está tu honor por el suelo! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
