Nunca, en toda su gloria desde su trono de mármol y oro, apareció Salomón tan grande como ahora. La postura que adoptó en su oración fue muy reverente y expresiva de "humildad", seriedad y fervor. Se arrodilló delante de toda la congregación de Israel. Esta postura es muy apropiada para orar (Efesios 3:14). El señor Herbert decía: El arrodillarse nunca estropea las medias de seda. (V. 54) Estuvo así hasta el final de su oración, Dios, como nuestro Padre que está en los cielos.
Extendió sus manos como para ofrecer su oración desde un corazón ensanchado y presentarla en el Cielo.
Para recibir desde allí, con ambos brazos, el favor que su oración demandaba.
Fue una larga oración, había mucho que orar en ese día muy especial.
(V. 23) Da gloria a Dios, alaba a Dios por lo que Él es (no hay Dios como Tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra).
Que guardas el pacto y las misericordias a Tus siervos.
Ahora hermano, observa lo que debe ser el templo, el altar, la Palabra, la adoración para tu vida, no es el que está a tu lado, es Aquel que está arriba que ha pactado contigo, por medio de la sangre de Cristo.
(V. 27) Una humilde admiración por complacer a Dios, a tener el templo por morada Suya especial: "Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra?
¿Podemos imaginar que un Ser infinito, alto, santo y "feliz en Sí mismo se abaje (descender, no es humillarse) tanto como para que pueda decirse de Él que habita en la tierra?
En segundo lugar, cuán humilde reconocimiento de la incapacidad de la casa que había edificado, aun cuando era muy espaciosa, para contener a Dios: "He aquí que los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener; ¿Cuánto menos esta casa que yo he edificado?
Para un Dios inmenso, ni el Universo entero (ni millones de Universos) es bastante espacio para contenerlo.
(V. 28) Una oración humilde, ferviente y llena de fe: Con todo Tú atenderás a la oración (no la del rey de Israel, sino) de Tu siervo.
(V. 29, 30) Tercero: Que Dios se digna igualmente oír y contestar "todas las oraciones" que en cualquier tiempo se hagan, ya sea en este lugar o mirando a este lugar. (Daniel oraba: 6:10 abría las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes).
(V. 30) Tú lo oirás en el lugar de Tu morada en los cielos; escucha y perdona.
(V. 31, 32) Si en el altar se lleva el juramento entre dos personas y se hace en dirección al altar, ruega a Dios que, de un modo u otro haga que se descubra la verdad y juzgue entre las partes.
Que, si el pueblo se halla gimiendo bajo alguna calamidad nacional, o algún israelita está afligido por alguna desdicha personal, sean oídas y contestadas las oraciones que eleven en este lugar o en dirección a él.
En caso de calamidades públicas, no puede, ni quiere, pedir que sus oraciones sean escuchadas a menos que "se vuelvan del pecado (V. 35) y se vuelvan a Dios (V. 33).
(V. 36) Si así lo hacen, ruega que Dios los oiga desde el cielo, les perdone su pecado, "les enseñe el buen camino en que anden y retire de ellos el castigo y conceda el favor que pedían".
Para esto es "el templo": oración, lucha, aprender la Palabra, santificarse; no es para conquistar para uno a la gente, puestos, etc.
(V. 38-40) En caso de aflicciones (no es tomar el teléfono, llamar a todos para pedir oración o contar las aflicciones) personales, no desciende a detalles, ya que son tan numerosas y variadas las aflicciones que padece la humanidad.
Cuando cualquiera sintiere la plaga en su corazón y extendiese sus manos… Tú (V. 39) oirás en los cielos, porque eres omnisciente (conocimiento de todas las cosas reales exclusivo de Dios) (solo Tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres).
(V. 40) Para que te teman todos los días que vivan.
(V. 41-43) El extranjero y todo aquel que llegara al Dios de Israel, para que todos los pueblos le conozcan.
Sobre la casa que él edificó, para sanidad, libertad, salvación y vida con Dios.
(V. 44-45) En la batalla Dios hará justicia. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Para Esto Es El Templo
1 Reyes 8:22-45
“Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona.”
Nunca apareció Salomón tan grande como cuando se arrodilló delante de toda la congregación y extendió sus manos al cielo. En su oración de dedicación enseña para qué es la casa de Dios: oración, arrepentimiento, la Palabra y santificación, no conquistar gente ni puestos para uno. Estos son los puntos para la semana.
- La postura de Salomón fue reverente y expresó humildad, seriedad y fervor: de rodillas, con las manos extendidas, ofreciendo su oración desde un corazón ensanchado y listo para recibir el favor de Dios.
- Primero alabó a Dios: no hay Dios como Tú, que guardas el pacto y la misericordia. En la casa de Dios no importa el de al lado, sino Aquel que pactó contigo por la sangre de Cristo.
- Reconoció con humildad que los cielos de los cielos no pueden contener a Dios, cuánto menos la casa que él edificó. Aun así, pidió con fe que Dios atendiera la oración de Su siervo.
- Pidió que Dios oyera toda oración hecha en ese lugar o mirando hacia él, como Daniel, que se arrodillaba tres veces al día con las ventanas abiertas hacia Jerusalén.
- En las calamidades del pueblo, la oración no sería oída a menos que se volvieran del pecado y se volvieran a Dios. Entonces Él perdonaría y les enseñaría el buen camino en que anden.
- Cuando alguien sintiere la plaga en su propio corazón y extendiere sus manos, Dios oye desde el cielo, porque solo Él conoce el corazón de todos los hombres, para que le teman todos los días.
- La casa de Dios es también para el extranjero, para que todos los pueblos conozcan Su nombre: para sanidad, libertad, salvación y vida con Dios.
Antes de llamar a otros para contarles tu aflicción, llévala primero a Dios: separa un tiempo de rodillas cada día para orar, confesar y pedir que te enseñe el buen camino.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Salomón Arrodillado ante el Altar
1 Reyes 8:22-45
Para leer en voz alta con los niños
“Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Salomón le pidió a Dios que oyera desde el cielo a los que oraran en Su casa, y que los perdonara. El rey se puso de rodillas delante de todo el pueblo y levantó las manos al cielo para orar.
- Salomón era el rey, pero no se puso orgulloso. Se arrodilló delante de todos. Cuando hablas con Dios, hazlo con respeto, porque Él es más grande que cualquier rey.
- Salomón dijo: el cielo entero no le queda grande a Dios, ¡y mucho menos esta casa! Dios es tan grande, y aun así escucha la oración de un niño como tú.
- La casa de Dios es para orar, aprender Su Palabra y acercarse a Él. No es para lucirse ni para ser el más importante.
- Cuando el pueblo hacía lo malo, les pasaban cosas difíciles. Dios los perdonaba cuando se arrepentían y dejaban el pecado. Pedir perdón y seguir haciendo lo mismo no es arrepentirse.
- Dios conoce el corazón de todos. Nadie lo puede engañar. Y Su casa está abierta para todos, también para el que viene de lejos y no lo conoce todavía.
¿Para qué vamos a la casa de Dios?
Esta semana, antes de cada comida, oren juntos un momento y denle gracias a Dios porque Él oye desde el cielo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
