En el Salmos 143:2: Porque "No se justificará delante de Ti ningún ser humano. (John B. Gough). Un joven médico dijo una vez: "No creo que yo sea un pecador". Le pregunté si no le importaría que su madre o su hermana supieran todo lo que él había hecho, dicho o pensado y todos sus pasos y deseos. Después de un momento me contestó: "No, ciertamente no me gustaría que lo supieran; en modo alguno". "Entonces, ¿Cómo te atreves a decir, en la presencia del Dios Santo, que conoce todos los pensamientos de tu corazón, que no has cometido pecado?
Escudríñame, Oh Dios.
Conoce mi corazón.
Tenía que ser por necesidad un hombre recto para ponerse deliberadamente en un crisol (aparte de a grafito, algo de arcilla, soplar elementos a altas temperaturas) así.
No obstante, todos podemos desear un escrutinio así, porque sería una terrible calamidad que permaneciéramos con pecado que no conociéramos en nuestros corazones y que no los descubriéramos. C.H.S.
"Pruébame y conoce mis pensamientos".
¡Qué misericordia que haya un "Ser" que nos conozca a la perfección!
Él está familiarizado a fondo con nosotros.
Se inclina con Su gracia hacia nosotros y está dispuesto a inclinar Su omnisciencia para que sirva al fin de nuestra santificación.
Oremos como oraba David y seamos tan sinceros como él era.
No podemos esconder nuestro pecado; la salvación se halla en dirección opuesta, simplemente en descubrir el mal y en cortarlo de nosotros de modo efectivo. C.H.S.
La diferencia entre un hombre no convertido y uno convertido no es que el uno tenga pecados y el otro no, sino que el uno se pone del lado de sus queridos pecados contra un Dios temido y el otro, del lado de un Dios, reconciliado contra sus pecados aborrecidos.
Aquí tenemos a un hombre decidido a explorar los recovecos de su propio corazón.
David era un hombre que tenía este valor.
Quedaría para su historia en la tierra por siglos, qué gran fuerza de su amor y conocimiento, temor al Dios soberano.
Cuando mató un león por el camino, cuando se las entendió con un oso, cuando decapitó al gigante Goliat, dio muestras indudables de valor; "pero nunca desplegó (desenrollar, extender) una intrepidez (valor, valentía, arrojo) tal como cuando decidió "examinar su propio corazón".
Si te hallaras sobre una eminencia y vieras todas las artimañas (animales venenosos) voraces (que comen) y ponzoñosas que han existido sobre la tierra delante de ti; tendrías que revestir tu corazón de gran valor para combatir contra ellas.
Todo pecado es un diablo y cada uno puede decir: "Mi nombre es Legión, porque somos muchos".
¿Quién sabe qué es hacer frente a uno mismo?
Y con todo, si queremos ser salvos, hemos de hacerlo.
Uno de los atributos del pecado es "esconder" al hombre de "sí mismo", "disimular" "su deformidad", ¿Hay algún ejercicio del alma que alguno de nosotros haya hallado tan insatisfactorio, casi imposible, como el examen de la conciencia?
"Impedir" que se forme un concepto justo de su verdadera condición: "no dejar… esconder lo que hay.
El autoexamen, o examen de conciencia, no es una cosa tan simple como puede parecer a primera vista.
Ningún cristiano que lo haya practicado lo ha hallado fácil.
Los hijos de Dios, la criatura que tiene mayor intimidad con Él en toda la tierra.
Por decir: Hay pecados latentes (que existe sin manifestarse) (odio, envidia, deseos) en este momento en ti, de los cuales no tienes ideas; pero solo se requiere una mayor medida de iluminación espiritual para marcarlos y hacerlos destacar.
No tienes la menor idea de la maldad que hay en el ser humano.
Pero, en tanto que digo esto, que todo cristiano cuente bien el costo antes de aventurarse a pedir a Dios que le escudriñe.
Dios escudriña a fondo, Él lo hará.
La prueba ¡no es cosa sin importancia!
¡Qué hermosa es la humildad de David!
Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón.
La hipocresía de engañarse es que disimula su propio corazón de él y le hace creer que es más virtuoso de lo que realmente es.
El oro puro no teme al horno ni al fuego ni a la prueba ni al aguafuerte (ácido muy corrosivo); no teme el oro de ley, las balanzas. El oro que pesa lo que debe pesar, lo evidencia se le pese como se le pese; lo que es oro, será oro, no importa cómo se le ponga a prueba y aunque se haga la prueba con frecuencia seguirá siendo oro puro; lo que es, será y será mejor de lo que es. Joseph Cary.
(Salmos 139:24) Y ve si hay en mí camino de perversidad.
Del mismo modo que aborrezco todo camino de perversidad en los malos, también odiaría que lo hubiera en mí. C.H.S.
Un gran sentimiento para amonestarnos cada día al comienzo de este.
Hay camino de la vanidad y orgullo, al cual nos acostumbramos con frecuencia.
Hay camino del egoísmo, en el cual anclamos a menudo.
Hay el camino de la negligencia; ¡Qué apatía manifestamos en la oración en el examen y aplicación de la Palabra de Dios!
Camino de la desobediencia, en el cual andamos a menudo.
Señor, ve si hay en mí camino de perversidad.
Que no haya nada que sea malo, que sea opuesto a Tu carácter, repugnante a Tu Palabra.
Y guíame en el camino eterno.
Por medio de Tu providencia, Tu palabra, Tu gracia, Tu Espíritu, guíame siempre. C.H.S. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Escudríñame, Oh Dios, y Conoce Mi Corazón
Salmos 139:23-24
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.”
Nadie se justificará delante de Dios: basta preguntarse si nos gustaría que nuestra familia supiera todo lo que hemos hecho, dicho o pensado. David, que mató al león, al oso y al gigante, nunca mostró tanto valor como cuando le pidió a Dios que examinara su corazón. Estos son los puntos para la semana.
- Sería una terrible calamidad quedarnos con pecado en el corazón sin conocerlo ni descubrirlo. ¡Qué misericordia que haya un Ser que nos conozca a la perfección y use ese conocimiento para santificarnos!
- No podemos esconder nuestro pecado de Dios. La salvación se halla en la dirección opuesta: simplemente en descubrir el mal y en cortarlo de nosotros de modo efectivo, sin excusas.
- La diferencia entre el convertido y el no convertido no es que uno tenga pecados y el otro no: uno se pone del lado de sus pecados, y el otro del lado de Dios contra sus pecados.
- Todo pecado es un diablo que dice: mi nombre es Legión. El pecado esconde al hombre de sí mismo y disimula su deformidad; por eso el examen de conciencia nunca es fácil.
- Hay pecados latentes, como el odio, la envidia y los deseos, que no conoces hasta que Dios alumbra. Cuenta el costo antes de pedirle que te escudriñe, porque Él escudriña a fondo.
- El oro puro no le teme al horno ni a la balanza: se le pese como se le pese, sigue siendo oro. La hipocresía, en cambio, disimula el corazón y se cree más virtuosa de lo que es.
- Ve si hay en mí camino de vanidad y orgullo, de egoísmo, de negligencia en la oración y la Palabra, o de desobediencia. Y guíame, por Tu Palabra y Tu Espíritu, en el camino eterno.
Cada mañana, antes de empezar el día, ora con las palabras de David, «examíname, oh Dios», y corta ese mismo día lo que Él te muestre.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Oro Pesado en la Balanza
Salmos 139:23-24
Para leer en voz alta con los niños
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: David le pidió a Dios que mirara bien dentro de su corazón, y que si había algo malo se lo enseñara y lo guiara por el buen camino. El oro de verdad no tiene miedo de que lo pongan en la balanza: pesa lo que tiene que pesar.
- David peleó contra un león, un oso y un gigante. Pero lo más valiente que hizo fue pedirle a Dios: mira mi corazón y enséñame lo malo que hay en mí.
- A veces hacemos algo malo y no queremos que papá o mamá se enteren. Pero Dios conoce todo lo que pensamos, decimos y hacemos, aunque nadie más lo sepa.
- Esconder lo malo no lo arregla. Lo que arregla es decírselo a Dios, pedir perdón y dejarlo, como quien corta una rama mala.
- Hay cosas malas que se esconden en el corazón, como la envidia o el enojo. Dios nos las enseña porque nos ama y quiere limpiarnos.
- El que dice «yo me porto bien» por fuera, pero por dentro es otra cosa, se está engañando. Dios quiere un corazón de oro de verdad, por dentro y por fuera.
¿Hay algo que escondes para que nadie lo sepa?
Esta semana, cada noche antes de dormir, dile a Dios: «mira mi corazón», y pídele perdón por lo que Él te enseñe.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
