La fe es un deber permanente, un privilegio (derecho de goce exclusivo durante plazo fijo de un procedimiento perpetuo). Deberíamos confiar tanto cuando podemos ver como cuando estamos "totalmente" a "oscuras".
I. El confiar en Dios es el acto o ejercicio elevados.
A. La fe por el cual el que ama mira a Dios.
1. Tenemos que echarnos sobre Su bondad, poder, promesas, fidelidad y providencia, "es elevado sobre los temores y desalientos "carnales", encima de las dudas y perplejidades (perplejo, confusión, duda de lo que se debe hacer, titubeos) inquietantes, o bien para obtener y continuar en lo que es bueno para prevenir o quitar aquello que es malo.
2. "Esperad en Él en todo tiempo, oh pueblos; "derramad delante de Él vuestro corazón.
3. "Según nuestro amor, así será nuestra fe" y "confianza en Dios"; "y según nuestra confianza así será nuestra libertad en el trono de la gracia".
4. Es confiar en Él y derramar tu corazón delante de Él; "derrámalo como el agua", "en lágrimas de gozo".
5. Porque cuando la piedra de tu corazón sea derretida por la misericordia, los ojos van a fluir como una fuente de lágrimas.
6. Haz de Él tu consejero y amigo; no puedes complacerle más que cuando tu corazón confía totalmente en Él.
7. Puedes decirle, si quieres, que has sido tan necio de ir a este amigo o aquél en busca de alivio y no has hallado ninguno; y que ahora acudes a Él, que te manda: Derrama tu corazón delante de Él.
8. (Mateo 14:22-33) Los discípulos estaban viendo milagros en Jesús pues podría satisfacer a sus necesidades.
9. Ahora descubren que es Aquel que también puede "protegerles" y "darles fuerzas".
10. Jesús despedía la multitud, envía a los discípulos que entrasen "en la barca" e ir delante de Él a la otra ribera (orilla) del lago.
11. Luego subió a un monte a orar".
12. Cuando llegó la noche estaba allí solo. (puesta del sol).
13. (Mateo 14: 24-27) Mientras, "la barca estaba ya" lejos de la tierra y azotaba por "un viento contrario".
14. Al batir las olas la barca, Jesús vio el apuro en que se encontraban los discípulos.
15. A la cuarta vigilia de la noche (de 3 a las 6 de las mañana), Jesús vino a ellos andando por el mar".
16. Pensando que era "un fantasma, y los discípulos quedaron "despavoridos" (miedo).
17. Pero en el acto "oyeron la voz tranquilizadora" de su Maestro y Amigo; escucha la voz de tu Maestro y Amigo: "¡Tened ánimo; soy Yo, no temáis!"
18. A menudo nos vemos azotados por la tormenta; llenos de perplejidad, desesperados.
19. El Salvador parece muy alejado.
20. Pero en todo momento Él está orando por nosotros.
21. Cuando la noche parece más oscura, Él está cercano.
22. A menudo nos confundimos ante Su divina presencia y nos llenamos de pavor.
23. Luego oímos Su voz tranquilizadora y recordamos que las olas que nos han hecho temer "están bajo Sus pies".
24. (Mateo 14:28) Cuando "Pedro oyó la voz bien conocida y bien amada", rebosaron (exageradamente lleno, que se derrama) su afecto y entusiasmo.
25. "Señor si eres Tú, mándame ir a Ti sobre las aguas".
26. En lugar de exagerar el "sí" de Pedro como señal de su pequeña fe, deberíamos ver su atrevida petición como "una marca de gran confianza".
27. Pedro se dio cuenta de que los mandamientos de Jesús significan Sus equipamientos (equipos), que "Él da fuerza para todo aquello que Él manda".
28. (Mateo 14:29-33) Tan pronto Jesús dijo "Ven,...Pedro descendió de la barca y "comenzó a andar hacia Él".
29. "Mientras mantenía la mirada fija en Jesús", podía hacer lo imposible; pero en el momento en que empezó a fijarse en el "fuerte viento", comenzó a hundirse.
30. Frenéticamente (locura, perdió la razón, confusión) clamó: ¡Señor, sálvame!
31. El Señor le tomó de la mano, reprendió con benignidad (gracia, ternura, compasión) su "poca fe" y lo llevó a la barca; como nos reprende hoy con benignidad.
32. (Mateo 14:32) Tan pronto como Jesús subió a la barca, "se calmó el viento".
33. Entonces tuvo lugar una reunión de adoración en la barca con los discípulos diciéndole a Jesús "Verdaderamente eres el Hijo de Dios". (Mateo 14: 33) Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Esperad en Él en Todo Tiempo
Salmos 62:8
“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.”
La fe es un deber permanente: deberíamos confiar en Dios tanto cuando podemos ver como cuando estamos totalmente a oscuras. Confiar es echarnos sobre Su bondad, poder, promesas, fidelidad y providencia, y derramar el corazón delante de Él. Estos son los puntos para la semana.
- La confianza nos eleva sobre los temores y desalientos carnales y sobre las dudas inquietantes. Según nuestro amor, así será nuestra fe, y según nuestra confianza, así será nuestra libertad en el trono de la gracia.
- Derrama tu corazón delante de Él como el agua. Cuando la piedra de tu corazón sea derretida por la misericordia, los ojos van a fluir como una fuente de lágrimas.
- Haz de Él tu consejero y amigo. Puedes decirle que fuiste a este amigo o a aquel en busca de alivio y no lo hallaste, y que ahora acudes a Él.
- Jesús envió a los discípulos en la barca y subió al monte a orar. Mientras el viento contrario azotaba la barca, Él vio su apuro, y de madrugada vino a ellos andando sobre el mar.
- A menudo nos azota la tormenta y el Salvador parece lejos, pero Él está orando por nosotros, y cuando la noche parece más oscura, está cercano: «¡Tened ánimo; soy yo, no temáis!».
- La petición de Pedro de ir sobre las aguas fue una marca de gran confianza: Jesús da fuerza para todo lo que manda. Mientras miró a Jesús hizo lo imposible; cuando miró el fuerte viento, comenzó a hundirse.
- Pedro clamó: ¡Señor, sálvame! Jesús lo tomó de la mano, reprendió con benignidad su poca fe, se calmó el viento y en la barca le adoraron: Verdaderamente eres el Hijo de Dios.
Cuando llegue el viento esta semana, antes de buscar a otro, derrama tu corazón delante de Dios en oración y fija tu mirada en Jesús.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Mirando a Jesús, No al Viento
Salmos 62:8
Para leer en voz alta con los niños
“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: confía en Dios siempre y cuéntale todo lo que tienes en el corazón, porque Él es nuestro refugio. El estudio cuenta cómo Pedro caminó sobre el agua mientras miraba a Jesús, y cómo empezó a hundirse cuando miró el viento.
- Confiar en Dios es fácil cuando todo está claro. Pero Dios quiere que confíes también cuando está oscuro y no entiendes lo que pasa.
- Puedes contarle a Dios todo: lo que te asusta, lo que te pone triste y lo que te alegra. Él quiere ser tu mejor amigo.
- Una noche, los discípulos iban en una barca y un viento fuerte los golpeaba. Jesús estaba orando en un monte, pero los estaba viendo.
- Jesús llegó caminando sobre el agua. Ellos pensaron que era un fantasma, pero Él les dijo: ¡Tengan ánimo, soy yo, no tengan miedo!
- Pedro caminó sobre el agua mientras miraba a Jesús. Cuando se puso a mirar el viento, empezó a hundirse. Si le quitas los ojos a Jesús, te hundes.
- Pedro gritó: ¡Señor, sálvame! Jesús lo agarró de la mano, lo regañó con cariño por su poca fe, lo subió a la barca, y el viento se calmó.
¿Qué cosa te da miedo, como el viento a Pedro?
Esta semana, cada noche, cuéntale a Dios en oración una cosa que te preocupa.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
