Cuando nos convertimos a Dios con todo el corazón y con toda el alma. Solo hay algo sencillo que hacer: que obedezca y se pueda ver la sencillez y facilidad con que Dios trabaja con el hombre caído en la tierra. Nada es complicado cuando venimos al Señor, lo complicado es la triste naturaleza caída. Es una mente dañada con vanidad, rebelión, odio, contienda, envidia, demás cosas que se acumulan en la mente.
Moisés les dice que se den prisa en "obedecer".
Atiendan a la sencillez y facilidad del mandamiento.
Quien hace la cosa imposible es el hombre, que tiene la mente dañada con lo que bien se le antoja, es tu problema no es la verdad, "la verdad" la ha dado Dios.
No debemos tener nunca, pero nunca, lo que debemos hacer en Sus mandamientos, dudas jamás, todo está dicho por voz del mismo Dios en las Escrituras.
"No es demasiado difícil".
El pueblo de Israel nunca pudo alegar, para excusar la desobediencia y en el tiempo de la gracia también.
Dios nunca nos da mandamientos que no podamos cumplir, ni entender.
Nada de lo que Dios espera de nuestras vidas está fuera de la vida cotidiana: Ej.: Dios nos manda que amemos como tú te amas.
No está demasiado (V. 11) alto para ti como para que tengas que enviar mensajeros al Cielo, para investigar, examinar lo que debemos hacer para agradar a Dios, ni necesitas "ir al otro lado del mar (V. 12) ni en otro país, es fácil saber qué tenemos que hacer cada uno, no busquemos lo que para otros tienen éxito, Dios es sencillo para educarnos y llevarnos, los complicados somos nosotros por lo que tenemos en el cerebro.
Para nuestras vidas un mayor privilegio, porque, además de eso, nuestro corazón es morada de la Trinidad y Deidad (Juan 14:17, 23).
Moisés concluye (finaliza) ahora con una luz muy brillante y con un fuego muy ardiente, para que, si es posible, todo lo que ha dicho tenga entrada en el entendimiento y en el corazón de este pueblo tan endurecido.
(V. 15) "Yo he puesto delante de ti" el camino para obtener todo el bien que deseas y evitar "toda la miseria que temes", camina no en ti, sino en lo que Dios te ha dicho.
Hermano: Obedece y todo te saldrá bien, sin que eches en falta nada.
En nuestra humanidad somos movidos y regidos (guiados) en nuestras acciones por una de estas dos grandes fuerzas: la "esperanza" o el miedo.
Tú decides: La esperanza de obtener el bien y el miedo de ser atrapado por el mal.
Ahora (V. 16-18) bien le dice Moisés: si quieres ser atraído a obedecer por la esperanza segura de obtener así grandes ventajas: para que vivas y seas multiplicado y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
O ser constreñido (obligar) a obedecer por la no menos segura ruina en caso de que desobedezcas.
(V. 17) "Si el corazón se apartare y no oyeres".
No tendrán excusa para defensa.
Entonces perecerán (llegan a su fin); no prolongareis (que dure más) días sobre la tierra que van a estar, pasando el Jordán, para estar en ella.
¿Cuánto podían vivir?
Ahora el que se aleja, sus días son cortados de la tierra que tanto aman.
Ahora Moisés le da a escoger: la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.
Cuando decides lo mundano, haces que tus hijos se pierdan igual que tú, le llevas maldición en vez de la bendición del soberano Dios.
El que prefiere las tinieblas a la luz. (Salmos 3:8, Juan 3:19)
Los rabinos judíos tienen una máxima que dice: Todo está en las manos de Dios, excepto el temor de Dios tiene que quererlo el hombre.
Y otra máxima (principio, regla) judía dice: Someter nuestra voluntad a la voluntad de nuestro Padre que está en los Cielos es el gran objetivo de la vida del hombre sobre la tierra: ¿Será tu objetivo en la tierra? (el fin al que se desea llegar a la meta que se pretende lograr. (Juan 4:34).
Es cierto que, sin la gracia, no podemos hacer nada (Juan 15:5), pero también es verdad, que, sin nuestra colaboración, la gracia queda estéril. (1 Corintios 15:10).
Moisés le dice, en pocas palabras cuál es su deber: amar a Dios; amarle como "al Dios que es Señor de todo y lo "más amable" de todo; y amarle como a su Dios, el Dios del pacto de ellos: "Él es vida para ti y prolongación de tus días. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Agradar A Dios Lo Que Debemos Saber
Deuteronomio 30:10
“cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.”
Agradar a Dios no es complicado: basta con obedecer lo que Él ya dijo. Lo complicado es la triste naturaleza caída, una mente dañada con vanidad, rebelión, odio, contienda y envidia. Estos son los puntos para la semana.
- Moisés le dice al pueblo que se dé prisa en obedecer y que atienda a la sencillez del mandamiento. Quien hace imposible la cosa es el hombre, con lo que se le antoja; la verdad la ha dado Dios.
- Dios nunca nos da mandamientos que no podamos cumplir ni entender. Por eso jamás debemos tener dudas de lo que nos toca hacer: todo está dicho por la voz del mismo Dios en las Escrituras.
- Lo que Dios espera de nosotros no está en el cielo ni al otro lado del mar: está en la vida cotidiana, como amar al prójimo. No busquemos lo que a otros les da éxito; los complicados somos nosotros.
- En nuestra humanidad nos mueven dos fuerzas: la esperanza de obtener el bien o el miedo de ser atrapado por el mal. Moisés pone las dos delante, y cada uno decide por cuál obedece.
- Si el corazón se aparta y no oye, no habrá excusa: los días se acortan en la tierra que tanto se ama. Moisés da a escoger entre la vida y la muerte, la bendición y la maldición.
- Cuando decides lo mundano, haces que tus hijos se pierdan igual que tú y les llevas maldición en vez de la bendición de Dios. Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.
- Sin la gracia no podemos hacer nada, pero sin nuestra colaboración la gracia queda estéril. El deber es amar a Dios, porque Él es vida para ti y prolongación de tus días.
Piensa en un mandamiento que ya conoces y que has dejado para después, y obedécelo esta semana sin buscarle excusas ni complicaciones.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Ni al Cielo ni al Mar
Deuteronomio 30:10
Para leer en voz alta con los niños
“cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: Dios se alegra cuando lo obedecemos y nos volvemos a Él con todo el corazón. Moisés dijo que no hay que subir al cielo ni cruzar el mar para saber qué quiere Dios: ya Él lo dijo, y está cerquita.
- Obedecer a Dios no es difícil: nunca te pide algo que no puedas entender o hacer. Lo difícil es cuando el corazón se pone terco y quiere lo suyo.
- No tienes que ir lejos para saber qué quiere Dios: está en la Biblia y en tu vida de todos los días, en tu casa y en la escuela.
- Dios pone dos caminos delante de ti: uno lleva a la vida y a la bendición, y el otro a la muerte y a la maldición. Tú escoges cuál caminar.
- Pero cuidado: desobedecer también trae consecuencias. Moisés dijo que el que aparta su corazón de Dios no tendrá excusa, y sus días en la tierra se acortan.
- Lo que escogemos no se queda solo en nosotros. Cuando los grandes escogen a Dios, sus hijos también reciben bendición. Por eso Dios dice: escoge la vida.
- Tú solo no puedes: necesitas la ayuda de Dios. Pero Dios espera que pongas de tu parte y quieras amarlo con todo tu corazón.
¿Qué te cuesta obedecer?
Esta semana, cuando te pidan algo en casa, obedece a la primera, sin quejarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
