En las acciones más comunes de la vida, los ojos del Señor nos observan y tienen en cuenta todo lo que hacemos. Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa. Cuando nos encontramos a la mesa de Jesús, no solo hemos de evitar chistes de mal gusto y conversaciones corrompidas (contaminado), sino que, al sobrepasar el nivel de importancia de conversaciones superficiales, mejor es tener la bondad de Dios en los alimentos.
Jesús observó que los fariseos e intérpretes de la ley escogían los primeros asientos a la mesa.
Se dice que eran los del lado izquierdo.
La presión (lo que se ejerce, realizar) que ellos le provocaron en tal cena, ser los mejores y por tal razón, buscaban la silla mejor, que para ellos lo era, pero no conocían a Jesús.
Al entrar el Señor en la casa del fariseo, había visto a los invitados maniobrando (militar - maniobra al conjunto de movimiento a concertados para algún fin táctico) en pos de los primeros asientos alrededor de la mesa.
El que busca es porque quiere posiciones de eminencia (que sobresale en la actividad) y honor.
Él también era un invitado, no le impidió hablar con franqueza y rectitud.
Les advirtió en contra de esta forma de autoexaltación.
(Lucas 14:8) "Cuando fuesen convidados" a una comida, debían tomar "el último lugar" y no el primero.
Cuando se busca un puesto elevado para nosotros mismos, siempre hay la posible vergüenza de ser depuesto (destituir, quitar).
Convertido, establecido, decidido.
Métodos para ejecutar o conseguir un objetivo determinado, relativo a ordenar.
(V.9) El prudente consejo que Jesús da a ellos y a nosotros que no se adelanten a sentarse en los primeros lugares; la razón, serán avergonzados, la razón, siempre puede haber alguien más distinguido que uno.
No se debe tener un espíritu de ser superior.
Si somos verdaderamente humildes "delante de Dios", hay solo una dirección en la que podemos movernos y es hacia arriba.
Mientras el orgullo suele acabar en vergüenza, la humildad suele recibir alabanza.
Una parábola rabínica: Tres hombres fueron invitados a una fiesta; el primero se sentó en el lugar más alto, "porque dijo soy un príncipe; el segundo se sentó en el segundo lugar porque dijo soy un sabio; el tercero se sentó en el último lugar porque dijo soy persona de modesta posición.
Entonces el rey que los había invitado hizo sentar en el lugar más alto al humilde y puso el príncipe en el último lugar.
Jesús nos dijo una aplicación general para que todos aprendamos a no ser "arrogantes" ni jactanciosos.
El orgulloso, el altivo y la ambición, conducen a la humillación incluso entre los hombres, mientras que la humildad y la abnegación siempre alcanzan buena reputación.
(V.11) Porque cualquiera que se enaltece, será humillado, y el que se humilla, será enaltecido (engrandecer, alabar sus cualidades).
Le dijo al que lo convidó: Cuando hagas comida o cena no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes ni a vecinos ricos.
Este principal de los fariseos había invitado indudablemente a las celebridades locales para esta comida.
Jesús, que todo lo observa se dio cuenta de esto en el acto.
Pudo entender que los que necesitaban la comida, la sanidad y libertad no estaban allí, sino aquellos que de Jesús no necesitaban nada.
Esas invitaciones son para que quien invita, lo inviten luego.
El bien que puedes hacer en un plato de comida, pues tú sabes quién lo pudiera necesitar.
Creo que el asunto de comer en la isla no es el problema, pero sí creo que amar el primer lugar por el gran orgullo que existe en el ser humano es el gran derroche de vanidad y apartarse de la iglesia.
Una vez alguien me dijo que yo estaba con personas que no eran con las que yo debía estar.
Exigía ser el grande y un día se alejó sin mirarme.
Así la larga lista de personas busca lo que Jesús no le dio a aquel fariseo y a los suyos.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Primeros Asientos
Lucas 14:7-14
“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.”
En las acciones más comunes de la vida, los ojos del Señor nos observan y tienen en cuenta todo lo que hacemos. Jesús vio a los invitados maniobrando en pos de los primeros asientos, y enseñó que el orgullo suele acabar en vergüenza, mientras la humildad recibe alabanza. Estos son los puntos para la semana.
- A la mesa de Jesús no solo hay que evitar chistes de mal gusto y conversaciones corrompidas: mejor es sobrepasar lo superficial y tener la bondad de Dios en los alimentos.
- Los fariseos e intérpretes de la ley buscaban la mejor silla porque querían posiciones de eminencia y honor, pero no conocían a Jesús. Él, aunque también era invitado, les habló con franqueza y rectitud.
- Cuando se busca un puesto elevado para uno mismo, siempre existe la posible vergüenza de ser depuesto, porque siempre puede haber alguien más distinguido. No se debe tener un espíritu de ser superior.
- Si somos verdaderamente humildes delante de Dios, solo podemos movernos en una dirección: hacia arriba. En una parábola rabínica, el rey sentó al humilde en el lugar más alto y al príncipe en el último.
- Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. El orgullo, la altivez y la ambición conducen a la humillación aun entre los hombres.
- El fariseo invitó a celebridades que de Jesús no necesitaban nada; los que necesitaban comida, sanidad y libertad no estaban. Jesús manda llamar a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos, que no pueden recompensar.
- Amar el primer lugar por el gran orgullo del ser humano es un derroche de vanidad que lleva a apartarse de la iglesia. Muchos siguen buscando lo que Jesús no le dio a aquel fariseo.
Lleva esta semana un plato de comida a alguien que sabes que lo necesita y que no te lo puede devolver.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Último Asiento de la Boda
Lucas 14:7-14
Para leer en voz alta con los niños
“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: el que se cree más importante que los demás terminará avergonzado, y al humilde lo subirán. Jesús estaba en una cena y vio a los invitados apurándose para sentarse en las mejores sillas.
- Jesús mira hasta las cosas más pequeñas que hacemos, como escoger una silla. Nada de lo que haces es tan chiquito que Él no lo vea.
- Los fariseos querían los mejores asientos para que todos los vieran importantes. Jesús les contó que si te sientas en el mejor lugar, te pueden mandar para atrás, y ¡qué vergüenza!
- Mejor siéntate en el último lugar. Si el que te invitó te dice: «Amigo, sube más arriba», entonces todos verán que te honran.
- Una historia antigua cuenta de un príncipe, un sabio y un hombre sencillo. El rey puso al sencillo en el lugar más alto, y al príncipe en el último.
- Jesús también dijo: cuando hagas una fiesta, invita a los que no te pueden devolver el favor, como los pobres y los enfermos. Dios te lo recompensará.
- Querer ser siempre el primero —en la fila, en el juego, en la iglesia— es orgullo. Y el orgullo termina en vergüenza, aunque ahora nadie se dé cuenta.
¿Por qué será difícil dejar que otro vaya primero?
Esta semana, deja que otro vaya primero en la fila o en el juego, sin quejarte.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
