Jesús, estaba siendo rechazado por los suyos, pero nada lo detuvo. Los sabios le rechazaban, mientras que las personas sencillas le aceptaban. A Jesús no se le podía amar con una actitud intelectual. Plummer: El corazón no la cabeza, es el hogar del Evangelio. No es la inteligencia lo que le cierra la puerta, sino el orgullo. "Nada" podría frustrar Sus propósitos soberanos.
Lo difícil del ser humano es someterse a Él.
Los planes de Dios no fracasarán.
Si la intelectualidad no cree, entonces Dios revelará a Su Hijo a corazones humildes.
(V. 27) Todas las cosas le habían sido entregadas por Su Padre. Estas palabras en boca del Señor Jesús son una sencilla declaración de la verdad.
En esos momentos y frente a una creciente oposición, no parecía que estuviese Él al control; "sin embargo, así era."
El programa de Su vida estaba moviéndose de manera invisible hacia un eventual triunfo lleno de gloria.
Nadie conoce perfectamente al Hijo, sino el Padre; Solo el Padre puede en verdad comprender lo que era en esos momentos la vida de Su Hijo.
"Y ninguno conoce perfectamente al Padre, sino el Hijo; Dios es suficientemente grande para comprender a Dios.
El Señor Jesús puede revelar y revela al Padre a aquellos a quien Él quiere.
(Juan 14:7) Todo el que viene a conocer al Hijo viene también a conocer al Padre.
En nuestras mentes finitas no podemos apreciar plenamente la grandeza de Dios.
Por tal razón, el Señor Jesús hace una invitación universal a todos los fatigados y cargados a que acudan a Él para hallar el reposo.
Aquellos a los que Él escoge revelar al Padre son aquellos que confían en Él como Señor y Salvador.
Jesús es rechazado por parte de los favorecidos ciudadanos de Galilea.
El odio y la terquedad humana no podían apagar Su amor y gracia.
Jesús, ahora abre de par en par la puerta de la salvación personal ante el rechazo de los que Él había llegado.
(V. 28) Venid, vengan, si vienes cree. A mí".
El objeto de la fe no es una iglesia, ni un credo, ni un pastor, sino el Cristo viviente.
La salvación está en una Persona.
Aquellos que tienen a Jesús son tan salvos como Dios los puede salvar.
"Todos los que estáis fatigados y cargados."
La forma de acudir de verás a Jesús, es que la persona tiene que admitir que está cargada con el peso del pecado.
Solo cuando se reconoce "que se está perdido pueden ser salvados".
La fe en el Señor Jesucristo es precedida por arrepentimiento para con Dios.
"Y Yo os haré descansar."
Observemos que el descanso aquí es un don; es inmerecido, de balde.
Se trata del reposo de la salvación que viene de llegar a ser consciente de que Cristo consumó la obra de la redención en la cruz del Calvario.
Es el "descanso de la conciencia" que sigue al darse cuenta de que la pena por los propios pecados ha sido satisfecha una vez por todas y que Dios no volverá a demandar su pago.
(V. 29, 30) La invitación cambia de la salvación al servicio.
"Llevad mi yugo sobre vosotros."
Implica someterse a Su voluntad, entregarle el control de la vida (Romanos 12:1-2); presentar vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; no te conformes a este siglo transformaos por medio de la renovación del entendimiento, para que reconozcas, compruebes, confirmes cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. ¿Alguna vez lo has hecho?
Y aprended de mí; Al reconocer Su señorío sobre todas las áreas de nuestras vidas, Él nos instruye en Sus caminos, si es verdad que tienes tu cuerpo en sacrificio vivo.
"Que soy manso y humilde de corazón; En contraste a los fariseos, que eran duros y orgullosos, el verdadero "Maestro es gentil y humilde."
Cuidado con ser fariseo; "Todos los que llevan Su yugo aprenderán a tomar el puesto más humilde" y te aseguro que no es esto lo más que se ve.
"Y hallaréis descanso para vuestras almas."
El reposo del corazón se encuentra al tomar el puesto más humilde delante de Dios y del hombre.
También es el reposo que uno experimenta en el servicio de Cristo cuando "deja de tratar de ser grande."
Porque mi yugo es cómodo y mi carga ligera.
No es yugo que los fariseos imponían a los religiosos de ese tiempo; (Mateo 23:4) que ellos mismo ni con un dedo querían moverla.
El yugo de Jesús es fácil; no causa rozaduras. Su carga es ligera.
No como los hombres en la tierra nos la quieren poner.
En los problemas, pruebas o dolores en la vida cristiana es la que Él nos permite.
No hablemos de sobrellevarlos en solitario.
Estamos enyugados (amarrados) con Uno que da la suficiente gracia para cada tiempo de necesidad.
Servirle no es esclavitud, sino una libertad perfecta.
Dice J.H. Jowett:
El error fatal para el creyente es tratar de llevar la carga de la vida en un solo collar. Dios nunca tuvo el propósito de que el hombre llevase su carga a solas. Por ello, ¡Cristo sólo trata en yugos! Un yugo es un arreo para dos cuellos y el Señor mismo pide ser "Uno" de los dos. Quiero compartir las labores de cualquier amargante tarea. "El secreto de la paz" y de la victoria en la vida cristiana se encuentra en quitarse el agotado collar del "yo" y aceptar el relajante "yugo del Maestro". Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
