Dios le da órdenes a Moisés, que se levante temprano y se vaya al encuentro de Faraón cuando éste salga del río. Mientras Faraón placenteramente duerme y se despierta para su rico baño en el río, está Moisés muy a la mañana despierto por Dios, para seguir la gran batalla y que el pueblo tenga lo prometido a Abraham: una nación, la tierra prometida, sus casas, sus animales, frutos y la "libertad de la esclavitud."
Moisés debía (obligación de hacer) hacer lo que, por la ley divina, le llegaba.
Plantarse delante de Faraón.
¡Cuán altivo era el Faraón!
No era prosperidad ni halagos al gran rey Faraón por su esclavo Moisés.
Cuán altivo fuera Faraón, Moisés debía estar plantado frente a él.
Tenía que comunicarle algo sumamente humillante para él: si rehusaba dejar salir a los israelitas, habría de enfrentarse a un ejército de moscas.
Esas moscas obedecerían las órdenes de Dios, si el Faraón no las obedecía.
En esta plaga, había de existir una notabilísima (notable) diferencia entre los egipcios y los israelitas.
Hay que hacer saber a Faraón que Dios es Jehová en medio de la tierra y esto se conocerá precisamente por la manera en que va a infligirse (causar daño, castigo impuesto) la plaga ya que afectará a los egipcios, pero no a los israelitas.
"Yo haré distinción entre mi pueblo y el tuyo."
(2 Timoteo 2:19) Nótese que el Señor conoce los que son suyos.
No es que meramente uno dice que somos de Él, quien sabe quién es de Él, absolutamente es Él.
(Malaquías 3:18) …y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
Se conoce el que vive según la ley de Dios.
(Ezequiel 34:17) …entre las ovejas y los cabritos.
(Mateo 25:32) aunque ahora aparezcan mezcladas.
La plaga (V. 24) sobrevino al día siguiente de su anuncio.
Vino toda clase de moscas molestísimas.
Faraón, sabiendo ante un ataque tan terrible, quiere firmar la rendición ante Moisés y Aarón.
Dejar partir a sus cautivos, pero puede observarse desde el primer momento, con cuanta repugnancia hace su promesa.
Le sería placentero que ofrezcan sacrificio a su Dios con tal que lo hagan en "la tierra de Egipto."
Pero Moisés "no aceptará esta condición", porque no puede aceptarlo.
Le dice: Camino de tres días iremos por el desierto.
Quienes deseen ofrecer a Dios un sacrificio aceptable, deben retirarse de las "distracciones del mundo."
Es el mundo o lo santo, lejos de lo mundano porque trae mal a las vidas.
Israel no puede guardar la fiesta del Señor ni entre los ladrillales ni entre las ollas de carne de Egipto.
Lamentable como se Le quiere adorar, con inmundicia, entonces cae fuego y es extraño.
Aunque estaban en el más profundo grado de esclavitud bajo Faraón; sin embargo, en el servicio de Dios, "debían observar los mandatos de Dios y no los de Faraón".
Cuidemos nuestras vidas hoy más que nunca ya que esta palabra la conocemos clara y precisa hoy.
En el servicio de Dios debemos conocer los mandatos de Dios, no los del mundo.
Cuando la propuesta le es rechazada, entiende en que vayan al desierto, pero con la condición de que "no se marchen más lejos."
Se puede ver la lucha que tiene Faraón en su ser interior, entre su convicción y su corrupción; su convicción le grita: "déjalos marchar"; pero su corrupción añade: "Pero no muy lejos". "El resultado final fue que tomó partido con su corrupción contra su convicción y esto le acarreó la ruina completa".
Moisés le aceptó la propuesta, bajo promesa de "orar para que la plaga fuese retirada."
Como resultado de esta oración, Dios retiró benignamente la plaga, pero Faraón volvió con engaño e ingratitud a endurecer su corazón, "y no dejó ir al pueblo."
Tanto orgullo no le permitió desprenderse de tal vanidad de su corona "como era el dominio que ejercía sobre Israel, ni su codicia el dejar partir a una gente que, con su duro trabajo, tanto rendimiento le proporcionaba (que le daba).
"En Gosén (V. 22), en la cual habita mi pueblo.
"Allí las moscas no podían morar porque era el pueblo donde Dios moraba.
Para que sepa todo el mundo que Yo soy Jehová en medio de la tierra.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
