Vemos que a los hebreos a quienes se dirige el autor Sagrado habían padecido persecución, expuestos a las burlas del público, como lo eran los cristianos en Roma. En tan difíciles circunstancias, los lazos del amor fraternal se habían mostrado muy fuertes, pues se habían arriesgado en lo mismo que los "demás humanos sufrientes".
Compartieron el sufrimiento de los humanos encarcelados.
A. Visitaron frecuentemente, ayudaron en lo espiritual y con bienes materiales.
Ya eran una familia, la de la fe. El temor de desagradar a Dios debería detenerlos de volverse atrás. "Lo ya vivido en Cristo", debería darles estímulos. Después que hubieron profesado fe en Cristo, vinieron a ser el blanco de una cruel persecución. Sus familiares los rechazaron, sus amigos los abandonaron y sus enemigos los persiguieron. Pero en lugar de "producir cobardía y temor", estos padecimientos los fortalecieron en su fe. (33) "Llegastéis a ser compañeros en sufrimiento". Eran sacados a solas y expuestos públicamente a los insultos y las aflicciones. En otras ocasiones padecían con otros cristianos. (34) No tenían miedo de visitar a los presos por Cristo, a pesar de que siempre había el peligro de culpabilidad por asociación. Cuando sus bienes les fueron confiscados por las autoridades, lo aceptaron con gozo. Escogieron ser fieles a Jesús en lugar de aferrarse a sus posesiones materiales. Era verdaderamente un milagro de la gracia divina lo que les hacía capaces de valorar en tan poco las riquezas terrenales. (35) "No perdáis pues vuestra confianza que tiene grande galardón". La cercanía del "galardón" debería fortalecerles. Habiendo soportado tanto en el pasado, no debían rendirse, ni ceder ahora. "No perdáis la cosecha de vuestras lágrimas". No era el momento de volverse atrás. Habían avanzado, estaban más cerca. "No echéis de lado ahora vuestra confianza", lleva consigo una rica recompensa en el mundo venidero. (36) Lo que necesitaban era "paciencia" y la decisión de permanecer firmes bajo las persecuciones en lugar de escapar a ellas negando a Cristo. Nos toca padecer, sufrir, dolernos, que nos traicionen, nos engañen y por nada, nada detenernos. Luego, después de haber "hecho la voluntad de Dios", obtengamos las promesas. Soportando todo lo que nos toca vivir con paciencia. (37) El galardón venidero está sincronizado (coinciden al mismo tiempo, ocurren) con el regreso del Señor Jesús, de ahí la cita de Habacuc 2:3, porque aún un poquito y el que ha de venir vendrá y no tardará. En Habacuc el versículo dice esto: "Aunque la visión está aún por cumplirse a su tiempo, se apresura hacia el fin (cada día para ellos como para nosotros) y no defraudará; aunque tarde, espéralo porque sin duda vendrá y no se retrasará. Como ellos lo debían esperar, así nosotros con mucha pasión y paciencia lo debemos esperar, el tiempo se apresura hacia el fin. Este pasaje tiene el sentido pleno que el Espíritu Santo quiere darle en el Nuevo Testamento. Quien escribe Hebreos es Dios, el Espíritu Santo lo inspira. (38) Un incentivo (desear, mueve o hacer algo) final para resistir con firmeza es el temor de desagradar a Dios. En Habacuc (2:4) el autor muestra que la vida que grada a Dios es la vida de la fe. Más el justo vivirá por fe. Esta es la vida que valora las promesas de Dios, que contempla lo invisible y que perseveran hasta el fin. La vida que desagrada a Dios es aquella que renuncia al Mesías y se vuelve a los anticuados sacrificios del templo. Y si retrocede no agradará a mi alma; Su alma no se complace en él. (39) Esto separa a los apóstatas de los cristianos genuinos. Los apóstatas retroceden (atrás) y se pierden. Los verdaderos creyentes tienen fe y así preservan (cuidar, conservar, proteger, defender) sus almas de la parte de los renegados (abandonan la religión). Con esta mención de la fe, se establece las bases para un más amplio discurso acerca de la vida que agrada a Dios. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Necesitas paciencia y fe
Hebreos 10:32-39
“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.”
Los hebreos habían padecido persecución y burla pública, y en vez de acobardarse se fortalecieron en su fe y en el amor fraternal. Lo ya vivido en Cristo debía estimularlos a no volverse atrás, porque lo que necesitaban era paciencia y fe. Estos son los puntos para la semana.
- Después de profesar fe en Cristo, sus familiares los rechazaron, sus amigos los abandonaron y sus enemigos los persiguieron; pero en lugar de producir cobardía y temor, esos padecimientos los fortalecieron en su fe.
- No tuvieron miedo de visitar a los presos por Cristo, aunque corrían el peligro de ser culpados por asociación. Los ayudaron en lo espiritual y con bienes: ya eran una familia, la de la fe.
- Cuando las autoridades les confiscaron sus bienes, lo aceptaron con gozo. Escogieron ser fieles a Jesús antes que aferrarse a sus posesiones, sabiendo que tenían una mejor y perdurable herencia en los cielos.
- «No perdáis vuestra confianza»: habiendo soportado tanto, no era el momento de rendirse ni de ceder. Habían avanzado y estaban más cerca; no perdáis la cosecha de vuestras lágrimas.
- Nos toca padecer, que nos traicionen y nos engañen, y por nada detenernos. Lo necesario es la paciencia: permanecer firmes en lugar de escapar negando a Cristo, y después de hacer la voluntad de Dios, obtener la promesa.
- «Aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará». El galardón coincide con el regreso del Señor, y como ellos, lo debemos esperar con mucha pasión y paciencia.
- El justo vivirá por fe, y si retrocede, el alma de Dios no se complace en él. Los que retroceden se pierden; los verdaderos creyentes tienen fe para preservación del alma.
Visita o llama esta semana a un hermano que esté pasando por una prueba, y acompáñalo en su sufrimiento como aquellos hebreos acompañaron a los presos.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
Visitas a la Cárcel
Hebreos 10:32-39
Para leer en voz alta con los niños
“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: no dejes de confiar en Dios, porque hay un gran premio, y necesitas paciencia para hacer lo que Dios quiere hasta recibir lo que prometió. Los primeros cristianos visitaban a sus hermanos presos por amar a Jesús, aunque eso los ponía en peligro a ellos también.
- Cuando aquellas personas empezaron a seguir a Jesús, algunos de su familia los rechazaron, sus amigos los dejaron y otros se burlaban de ellos delante de todos.
- Pero no se acobardaron: se hicieron más fuertes. Visitaban a los presos, les llevaban ayuda y se cuidaban como una familia, la familia de la fe.
- Hasta les quitaron sus cosas, y lo aceptaron con alegría, porque sabían que en el cielo tenían algo mucho mejor que nadie les podía quitar.
- A veces seguir a Jesús cuesta: te pueden molestar o dejar solo. Por eso necesitas paciencia, que es seguir firme aunque cueste, sin rendirte.
- Jesús viene pronto, y no se va a tardar. Él trae un premio para los que lo esperan confiando en Él.
- Pero Dios no se agrada del que se echa para atrás y deja de seguirlo. Tú no seas de los que se rinden, sino de los que siguen con fe.
¿Qué harías si un amigo se burlara de ti por amar a Jesús?
Esta semana acompaña o ayuda a alguien que esté triste o solo.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
