Pedro estaba claro en su vida y creo que quería que tú y yo lo aprendiéramos. ¡Quién mejor que él que nos enseñe! Hay una forma de llegar al cielo y es basándonos en la Palabra, no como cada uno piensa y habla a su gran ventaja o a su presumir. No me puedo basar en lo que sé, en lo que conozco, sino que tengo que buscar ¡qué es lo que el cielo ha dicho! Así que cuando se busca la Palabra ¡es para tener el verdadero saber!
I. (Vs.23) Pedro nos dice: "…siendo renacidos…" (vueltos a nacer)
A. Renacimos, así recibimos la nueva vida de gracia al creer y ser bautizados.
Siendo cambiados mediante un nuevo nacimiento.
Pedro habla lo vivido cuando conoció a Jesús, habla de su nuevo nacimiento.
Menciona la simiente (la semilla) de aquel nacimiento: ¡la Palabra de Dios!
No era la palabra de Pedro, era la ya conocida Palabra de Dios que fue dicha por su Señor Jesucristo.
"…no de simiente corruptible…" El nuevo nacimiento no es producido por una simiente (semilla) corruptible. NO es producido del mismo modo que el nacimiento natural.
La vida humana es traída por medio de una simiente que ha de obedecer las leyes físicas ¡del deterioro y de la muerte! La vida física producida al nacer tiene la misma cualidad que la simiente de la que brotó, es de carácter temporal.
En cambio, el nuevo nacimiento es producido ¡por medio de la Palabra de Dios! ¡Ella es eterna! ¡No se corrompe ni se daña! "…sino de incorruptible…"
"…por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre." Cuando los hombres oyen o leen la Biblia quedan convictos de sus pecados, convictos de que Cristo es el único y suficiente Salvador y entonces son convertidos a Dios.
¡La Palabra vive y permanece para siempre!
¡Aunque el cielo y la tierra pasen, ella nunca pasará! Mateo 24:35
Ella está establecida en el cielo ¡para siempre! ¡Es eterna! ¡Y la vida que produce es también eterna!
Los que han nacido de nuevo por medio de la Palabra asumen ¡el carácter eterno de la Palabra! ¡Qué hermoso!
(Vs.24) El carácter transitorio de la vida humana se deja ver aquí con una cita de Isaías 40:6,7.
La vida humana es tan poco permanente ¡como la hierba!
La hermosura física es tan efímera ¡como las flores del campo!
"La hierba se seca, y la flor se cae…" ¡Se muere!
(Vs.25) Por el contrario, la Palabra del Señor permanece para siempre (Isaías 40:8).
¡La vida nuestra es igualmente incorruptible!
"Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada." Esta palabra incorruptible es la Palabra de las buenas nuevas anunciada a los lectores de Pedro y que hizo que naciesen de nuevo.
¡Ella es la fuente de su vida eterna!
(2 Pedro2:1) Debido a que somos partícipes de la vida divina, debemos echar fuera de nosotros todos los siguientes rasgos que son contra el amor:
La malicia - el abrigar malos pensamientos contra otra persona. La malicia alimenta la rivalidad o competencia, edifica rencores y espera secretamente que el otro sea alcanzado por la venganza, el daño o la tragedia.
El engaño - hacer creer algo que no es verdad.
La hipocresía - doblez, falsas pretensiones. El hipócrita es un actor que pretende ser alguien que no es. Pretende ser espiritual los domingos, pero es carnal. Pretende estar interesado en los demás, pero sus motivos son egoístas.
La envidia - los celos. Desear lo que otro posee. Tristeza a pesar del bien ajeno, deseo de algo que no se posee. Desagrado o molestia producidos en alguien ante el bien ajeno. (Mateo 27:18) Fue la envidia lo que hizo que los principales sacerdotes entregasen a Jesús a Pilato para ser muerto.
Las detracciones - Infamar, denigrar con murmuraciones maliciosas. La calumnia es el intento de mostrarse limpio lanzando fango sobre alguna otra persona.
Estos pecados son violaciones del mandamiento fundamental de ¡amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos! (Mateo 22:39)
¡No es de sorprenderse que Pedro diga de manera tan decidida que nos despojemos de tales cosas!
(Vs.2) Una segunda obligación del nuevo nacimiento es tener un anhelo insaciable de la leche espiritual no adulterada.
Los pecados mencionados en el versículo anterior detienen el crecimiento espiritual; pero la buena Palabra de Dios alimenta nuestro crecimiento en Dios.
Sea mayor o menor la fe, debemos sentir sed por la Palabra como los recién nacidos claman por la leche.
Mediante la "leche espiritual no adulterada", el creyente crece espiritualmente.
La meta final hacia lo que se dirige todo crecimiento espiritual en esta vida es la conformidad a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.
(Vs.3) "…si es que habéis gustado la benignidad del Señor."
¡Qué tremendo motivo para estar sedientos por la leche espiritual no adulterada! Hemos gustado y visto que el Señor es bueno (Salmos 34:8).
Su sacrificio por nosotros fue un acto de indecible bondad y benignidad (Tito 3:4).
El que ya ha gustado de Su benignidad debería avivar su apetito para alimentarse más de Él.
El dulce saber de esta comunión con Él debería hacernos temer de jamás apartarnos de Él. Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
Tener El Saber Por La Palabra
1 Pedro 1:23-25
“Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre.”
Hay una forma de llegar al cielo, y es basándonos en la Palabra, no como cada uno piensa. No me puedo basar en lo que sé, sino buscar qué ha dicho el cielo: eso es tener el verdadero saber. Estos son los puntos para la semana.
- Pedro habla de lo que vivió cuando conoció a Jesús: fuimos renacidos, y la semilla de ese nuevo nacimiento es la Palabra de Dios, no la palabra de Pedro, sino la dicha por su Señor Jesucristo.
- La vida natural nace de una semilla corruptible, sujeta al deterioro y a la muerte. El nuevo nacimiento viene de la Palabra, que no se corrompe, y los que nacen de ella asumen su carácter eterno.
- Cuando los hombres oyen o leen la Biblia, quedan convictos de sus pecados y de que Cristo es el único y suficiente Salvador, y se convierten a Dios. Aunque el cielo y la tierra pasen, la Palabra nunca pasará.
- La vida humana es tan poco permanente como la hierba, y la hermosura física tan pasajera como la flor del campo: la hierba se seca y la flor se cae. Pero la Palabra del Señor permanece para siempre.
- Porque somos partícipes de la vida divina, hay que echar fuera la malicia, el engaño, la hipocresía, la envidia y las detracciones. Son violaciones del mandamiento de amar al prójimo como a nosotros mismos.
- Estos pecados detienen el crecimiento espiritual, pero la buena Palabra de Dios lo alimenta. Sea mayor o menor la fe, debemos sentir sed por la Palabra como los recién nacidos claman por la leche.
- El que ya ha gustado la benignidad del Señor debería avivar su apetito para alimentarse más de Él. El dulce saber de esta comunión debería hacernos temer apartarnos de Él jamás.
Aliméntate cada día de esta semana con un capítulo de la Palabra, como el recién nacido que clama por su leche, antes de buscar cualquier otra opinión.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
El Bebé que Pide Leche
1 Pedro 1:23-25
Para leer en voz alta con los niños
“Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre.”
Así lo dice la Biblia. En palabras sencillas: las personas y las cosas bonitas de este mundo se secan como la hierba y se caen como las flores, pero la Palabra de Dios dura para siempre. El estudio dice que debemos tener hambre de la Palabra como un bebé que llora pidiendo su leche.
- Una semilla pequeña se convierte en planta. La Palabra de Dios es una semilla que, cuando entra en tu corazón, te da una vida nueva con Jesús.
- Las flores más bonitas se marchitan en pocos días, los juguetes se rompen y las personas envejecen. Pero lo que Dios dice nunca se daña ni se acaba.
- Para saber cómo llegar al cielo no basta con lo que tú piensas o lo que otros dicen. Hay que buscar en la Biblia lo que Dios ha dicho.
- Hay cosas que no dejan crecer tu corazón: hacer trampa, fingir que eres bueno cuando no lo eres, tener envidia y hablar mal de otros. Dios las ve, y hay que sacarlas.
- Un bebé no se cansa de pedir leche, porque la necesita para crecer. Tú necesitas la Palabra de Dios todos los días para crecer por dentro.
- Cuando pruebas algo dulce, quieres más. Cuando descubres lo bueno que es Dios, también quieres estar más cerca de Él y nunca apartarte.
¿Qué cosa bonita que tienes se va a acabar algún día?
Esta semana lee o escucha cada día un versículo de la Biblia antes de ponerte a jugar.
Iglesia Cristiana Mega Zoé · Pastora Edermira Cruz
