No sólo somos exhortados a la santidad sino, también a tener una mente reverente. La mente es el foco de tu vida. Con toda fuerza y eficacia los pensamientos se concentran en tu mente y desde ahí ejercen influencia en tu modo de vivir. Es en la mente donde el todo de tu vida se acumula. ¡Por eso, necesitamos una mente reverente!
I. Una mente reverente es vivir en UN TEMOR RESPETUOSO hacia Dios.
Vivir con UN PROFUNDO APRECIO de quién es Dios.
"Quién es Dios en tu vida" lo deja ver tu forma de comportarte, no es meramente decirlo.
(Vs.17) Es tener conciencia de Aquel a quien nos dirigimos como Padre. El "…que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno…". El que juzga a Sus hijos de manera imparcial (que no favorece a nadie).
Si te puedes dar cuenta de la extensión de Su conocimiento y de la precisión de Su juicio, ¡DEBERÍAS VIVIR CON UN SANO TEMOR DE DESAGRADARLE!
¡EL PADRE JUZGA A LOS SUYOS EN ESTA VIDA!
(Juan 5:22 "…sino que todo el juicio dio al Hijo…") El Padre ha encomendado el juicio de los pecadores al Señor Jesús.
6. Lincoln escribe: "Él está observando, tomándolo todo en cuenta, si hay integridad de propósito, inteligencia de mente y deseo de corazón de agradarle."
Debemos pasar el tiempo de nuestra peregrinación sobre la tierra ¡EN TEMOR!
Como creyentes no estamos cómodos en este mundo. Vivimos en un lugar extraño, exiliados del cielo.
No te apegues a lo de aquí, que es extraño al reino eterno, como si fuera tu morada permanente.
Entonces, no debes imitar la conducta de los que aquí moran, en esta tierra.
Debes tener siempre en tu mente ¡EL DESTINO CELESTIAL Y CONDUCIRTE COMO QUE ERES UN CIUDADANO DEL CIELO!
(Vs.18) Cuando te convertiste de aquella vida vacía y trivial como las de las personas que te rodean.
Cuando eras inconverso andabas en tu "vana" manera de vivir, la cual te fue transmitida por tus padres.
Pero hemos sido redimidos, rescatados de la esclavitud y de la conformidad del mundo ¡MEDIANTE EL PAGO DE UN RESCATE INFINITO! ¡NO CON ORO NI PLATA!
(Vs.19) No fue con oro o plata; ¡FUE CON LA SANGRE PRECIOSA DE CRISTO!
Cristo es un "…cordero sin mancha y sin contaminación." Es decir, ¡es absolutamente perfecto!
Si tú quisieras más los placeres y diversiones del mundo, si quisieras adoptar las modas y estilos del mundo y volverte como el mundo en sus falsos caminos, deberías antes recordar que Cristo
¡DERRAMÓ SU SANGRE PARA LIBERARTE DE ESA CLASE DE VIDA!
Volver al mundo es volver a cruzar la gran sima que fue salvada para nosotros a un precio abrumador.
Pero más aún: ES DESLEALTAD, que no ofrece duda alguna, ¡CONTRA EL SALVADOR!
¡Razonemos sobre la grandeza del sacrificio a la grandeza del pecado! ¿Volverías atrás?
¿Serías capaz de romper para siempre con lo que Le costó Su vida al Hijo de Dios?
(Vs.20) La obra de Cristo para nosotros no fue algo que se le ocurriera a Dios en el curso de la historia.
Ya el Redentor estaba destinado a morir por nosotros ¡ANTES DE LA CREACIÓN DEL MUNDO!
Ahora, al final de los tiempos, es decir, al final de la ley, ¡VINO DEL CIELO EL SEÑOR PARA RESCATARNOS DE NUESTRA ANTERIOR MANERA DE VIVIR! ¡Qué grande amor!
En el momento en que nos hacemos como el mundo nuestro testimonio queda debilitado.
(Vs.21) La lealtad al Señor Jesús es además exigida por el hecho de que es ¡POR MEDIO DE ÉL QUE HEMOS LLEGADO A CREER EN Dios!
Él es quien nos ha revelado el corazón ¡del Padre!
28. Una cita de W.T.P. Wolston: "No es por la creación, ni por la providencia, ni por la ley que el hombre conoce a Dios, sino por medio de Cristo".
El Padre indicó su total satisfacción con la obra redentora (el rescate) de Cristo resucitándolo de entre los muertos (pues, murió por ti) y honrándole con el puesto de ¡la mayor gloria en el cielo!
El gran resultado de todo ello es ¡que nuestra fe y esperanza sean en Dios! ¡En el mundo y sus placeres no lo es!
Es en Él, y no en el presente sistema malo del mundo que vivimos y nos movemos y somos.
(Vs.22) Así que hay que tener una mente para amar, una mente que ama, que manifiesta amor.
Se describe el nuevo nacimiento y nos señala que uno de los cambios que produce es el "…amor fraternal..." (de hermanos).
Hay que darse prisa, hacerlo con prontitud, ir directo a la obligación de amar.
"Habiendo purificado vuestras almas…" La purificación que se ha alcanzado cuando hemos creído.
El medio empleado para esta purificación es "…la obediencia a la verdad…".
"…amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro…" Sin ninguna otra intención.
¡Nuestro amor debe ser con todas nuestras fuerzas, ferviente (incesante) y puro! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
