Dios Padre es aquí presentado como un hombre que tenía dos hijos. Veremos lo que sucede con cada uno de estos hijos. Uno de ellos se marchó de la casa, se alejó de su padre y se fue lejos, a éste le conocemos como el hijo pródigo. El otro se quedó en la casa trabajando con su padre. Entendamos que el estado del pecador es de apartamiento y distancia de Dios. El pecado es el que nos separa de Dios (Isaías 59:2). Así como el hijo pródigo se fue lejos de LA CASA DE SU PADRE, también el pecador se marcha lejos de Dios, ¡TAN LEJOS COMO PUEDE!
I. El HIJO PRÓDIGO es el que malgasta sus recursos.
A. El hijo pródigo está lleno de deseos, de desorden, vive a la ligera sin razonamientos, a él nadie le importa ni a nadie se debe.
1. Se ha cansado de la casa de su padre y decide marcharse.
2. No iba a esperar que su padre muriese para irse.
3. Estaba tan amarrado a sus pasiones que ellas lo habían llevado al desespero, a la locura.
4. Su mente estaba llena de planes del mundo, de los deseos del mundo; estas cosas había en su vida que lo impulsaron a pedirle a su padre la parte de los bienes que le correspondía.
5. (Vs.12) "…dame la parte de los bienes que me corresponde..."
6. Se supone que se reparte en la muerte, no antes. ¡Qué altivez!
7. Le pide al padre esos bienes como si fuera algo que el padre le debe.
8. A veces queremos los dones de Dios como algo que nos corresponde pensando que Dios nos los debe.
9. Este hijo se cansó de la casa de su padre y decidió marcharse.
10. Un hijo que se marcha para gastar todo lo bueno que tiene es UN HIJO PRÓDIGO.
11. Cuando el muchacho gasta todo entonces logra entender y tener un arrepentimiento por él mismo.
12. En el sufrir está el dolor, la vergüenza y eso produce EL EFECTO DEL ARREPENTIMIENTO.
13. El padre les repartió, les entregó a ambos hijos la parte ("…y les repartió los bienes.").
14. (Vs.13) El hijo menor se marchó a una provincia apartada y gastó pródigamente (en gran exceso) su dinero en placeres pecaminosos.
15. Cuando ya había gastado todo su dinero en el lugar en el que estaba viviendo, también hubo allí una dura crisis económica y comenzó a faltarle el sustento.
16. (Vs.15) Entonces, trabajó cuidando cerdos, un trabajo que habría sido de lo más odiado, era algo odioso para un judío común.
17. Cuando EL HIJO PRÓDIGO miraba los cerdos comiendo sus algarrobas, él los envidiaba.
18. (Vs.16) Nadie parecía estar dispuesto a ayudarle.
19. Los demás nos ayudan cuando ven que estamos bien en todo, pero ¡sólo el Padre nos ama como somos!
20. (Vs.17) El hambre lo iba a hacer entrar en razón de que todo lo que había buscado era vano.
21. Recordó que los jornaleros en la casa de su padre estaban viviendo mucho mejor que él.
22. ¡Estaba muriéndose de hambre y en su casa habría abundante comida!
23. Ya no observa las cosas con la mirada de ambicioso sino con una mirada en la verdad, en la realidad; ya se le habían acabado las fantasías y eso lo hizo actuar.
24. (Vs.18) ¡Se movió a querer volver a su padre con gran arrepentimiento! ¡Ya no más con LA EXIGENCIA DE ANTES, sino reconociendo su pecado y buscando el perdón!
25. (Vs.19,21) Se daba cuenta de que ya no era DIGNO de ser llamado HIJO de su padre y decidió pedirle trabajo como jornalero: (el hijo pródigo ya había entendido que lo que tenía de su padre lo destrozó sin ningún cuidado, ahora sabía que lo merecido era el trabajo de un jornalero, de un peón, trabajar por un jornal por el día de trabajo).
26. (Vs.20) ¡Los ojos del padre lo esperaban todo el tiempo; y mucho antes de llegar a su casa lo vio su padre y fue movido a compasión y corrió y se echó sobre su cuello y le besó!
27. (Vs.22) EN HUMILDAD Y ARREPENTIMIENTO EL JOVEN ESTABA DISPUESTO AL TRABAJO MÁS FUERTE, pero el padre no se lo permitió; sino que pidió para él el mejor vestido, el anillo y nuevo calzado.
28. (Vs.23,24) ¡El padre hizo un gran banquete de celebración, pues el hijo que estaba perdido, ahora había llegado, había regresado!
29. (Vs.25-28) El hijo mayor se molestó pensando que no era justo esa actitud del padre.
30. (Vs.29,30) ¡En este momento no cabe la justicia propia del humano!
31. ¿De qué sirve tu justicia cuando se manifiesta la justicia de Dios? (Vs.31) ¡El hijo mayor siempre había contado con la bendición del padre!
32. Pero, ¡el celo le atacó, le atacó la envidia!
33. (Vs.32) ¡Mientras que allí ocurría la restauración de su hermano, de uno que estaba perdido! ¡…ERA MUERTO Y HA REVIVIDO…!
34. ¡Hoy en día a algunos creyentes les sucede igual cuando ven que alguno es perdonado y puesto en lo alto, se ponen celosos cuando Dios le está librando y sacándolo del mal en que ha estado!
35. ¡Nos debemos alegrar cuando el otro ha sido perdonado por el Padre! ¡Alégrate como el Padre se alegró!
36. ¡Alégrate con el que viene a Dios arrepentido! ¡Gloria a Dios por su gran amor! Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
