"¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual CREÓ los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio y su entendimiento no hay quien lo alcance." Fíjate en lo que ha hecho Dios con tu vida: En el tiempo determinado te creó, fue ese el tiempo en el que te trajo a vivir a la tierra, tuviste a tus padres, etc. La razón de Dios crearte fue para que aprendieras y lucharas para que cumplieras con Su buen propósito (Efesios 1:4 "…según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él…") (1 Pedro 1:18-20). Dios nos escogió; nos escogió en la verdad, en Él; es en la Persona y obra del Señor Jesús que se llevan a cabo todos los propósitos de Dios para tu vida. Esto fue planeado así antes de la fundación del mundo y el propósito es que fuésemos santos (por medio de Cristo) y sin mancha delante de Él en amor (por medio del Espíritu Santo que nos guía). ¡Lo hemos alcanzado en parte (1 Juan 3:2), cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él! Luego de que el Señor te llama te da el poder para hacer el servicio que debes dar en la tierra; tu servicio debe ser perfecto sin tú ponerle freno ni huir. ¡Ese es el servicio tuyo en la tierra! Lo que viste o estás viendo en tus padres que estaba o está mal (y las consecuencias de ese mal) pues no lo imites. Él es el Creador quien buscó para ti a papá y a mamá, quien también buscó el lugar en que naciste para que aprendieras y no imitaras las obras malas en la tierra, no le sigas los pasos a quien no es tu Creador. Haz las cosas que son propias de tu Creador, ¡vive como tu Creador!
I. HAY QUE DEJAR LA INCREDULIDAD Y LA DESCONFIANZA:
A. ¡Sería provocar una vergüenza si en uno hay desconfianza de Dios!
Te convertiste a Cristo y eso significa que: ¡tú has pactado con Dios, no con hombres en la tierra!
Tú dices que le perteneces sólo a Él de una forma muy especial.
Por lo tanto, seamos capaces de volvernos a Él y acallar ¡LA DURA VOZ DE LA INCREDULIDAD!
¡ÉL ES EL CREADOR DE TODAS LAS COSAS, NO HAY PORQUÉ DESMAYAR EN LA FE!
Porque Él es Creador de todas las cosas y no desfallece ni se fatiga con cansancio (Vs.28).
Él es eterno, no conoce el cambio ni la decadencia (la pérdida de fuerza).
¡Por ser el Creador de todo Él y solo Él tiene el derecho y el poder de gobernarlo todo!
Por ser inescrutable (que no puede ser averiguado o comprendido) y por Su inteligencia, ¡no hay quien pueda frustrar Sus designios (intenciones, propósitos)!
Pero, si dependes solo de ti mismo, entonces rompes con Dios y pierdes la dirección.
El no desfallece ni se cansa, no debemos tener ningún temor de que Sus fuerzas terminen.
Tu fe sí que puede desfallecer y quizás estar colapsando. ¡Confía solo en Él!
B. (Efesios 2:10) "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas."
El poder tener salvación en Cristo es porque somos hechura suya.
"…somos hechura…" significa que somos la obra de la manos de Dios, no algo de nosotros mismos.
Cuando te conviertes eres un creyente nacido de nuevo, ¡como una obra maestra de Dios!
La obra maestra no es nada menos que una nueva creación por medio de la unión con Cristo, eres eso: ¡una nueva creación (2 Corintios 5:17)!
La razón de que Dios hiciera de ti una nueva creación se encuentra en esta frase: ¡para buenas obras!
¡ERES SALVADO PARA HACER BUENAS OBRAS!
Las buenas obras no son la raíz sino, ¡el fruto!
¡NO OBRAMOS PARA SER SALVOS, SINO PORQUE HEMOS SIDO SALVOS!
Dios preparó de antemano esas obras para que anduviésemos en ellas.
¡Dios tiene este maravilloso plan para ti!
ANTES DE QUE FUESES CONVERTIDO ÉL ELABORÓ UNA CARRERA ESPIRITUAL PARA TI.
Tú debes encontrar esa buena voluntad de Dios para ti y luego obedecerla.
No tienes que hacer un plan para tu vida, sino sé manso para aceptar el plan que Él ha elaborado para ti.
Aceptando el plan de Dios serás de mayor bendición para otros y obtendrás la mayor recompensa para ti.
(Génesis 1:27) Creó Dios al hombre a su imagen (como su figura), a imagen de Dios lo creó.
El hombre tenía que ser una criatura diferente de todas las que habían sido hasta ese momento.
Que tuviera carne y también, ¡tuviera espíritu!
¡Dios mismo fue el que se encargó de hacerlo, le plació expresarlo (Vs.26): "Hagamos al hombre…"! ¡Una criatura única, diferente a todas las otras criaturas que había hecho!
¡Las tres personas de la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, consultaron sobre esto y convinieron en ello! "Dejemos que el hombre gobierne que señoree en toda la tierra sobre lo creado."
Seamos como David, que conocía a Dios su creador muy bien (Salmos 139:13-14 "Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien.").
David se maravillaba de las obras de Dios y de que él también hubiese sido creado por Dios, ¡su alma lo sabía muy bien, por eso le alababa! ¡Nosotros también lo podemos entender así como David lo hizo!
¿Podrás decir lo siguiente? "Estoy entendido y claro de que fui creado por Él, de que me ha puesto Su Santo Espíritu en mi interior a causa de mi arrepentimiento y que Jesús es mi Salvador, quien me ha lavado con Su sangre preciosa. Que he sido hecho por Dios una nueva criatura, creado para buenas obras en esta maravillosa tierra, la cual también fue creada por Él, para que yo viva, y sea capaz de obedecerle, y ya no vivir más para mi pecado, sino para cumplir con Su buen propósito en mí." Amén.
Iglesia Cristiana Mega Zoe · Pastora Edith Cruz
